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El pasado martes la ciudad de Brasilia fue testigo de un encuentro que no pasa desapercibido. La presidenta brasileña Dilma Rousseff y el primer ministro Chino Li Keqiang firmaron una treintena de acuerdos, que abarcan las áreas de la agricultura, la aeronáutica, las piezas para automóviles, rutas, puertos, siderurgia, entre otras y que ponen en evidencia la mirada estratégica sobre latinoamérica que tiene China para seguir avanzando con importantes inversiones en la región.

Entre los acuerdos más relevantes se encuentran los convenios vinculados a tres grandes empresas: Petrobras – en donde se harán inversiones para financiar la empresa estatal-, la siderúrgica Vale, y la fábrica de aviones Embraer, con la cual se estima la entrega de 60 aviones de transporte destinados a dos aerolíneas chinas de cabotaje. También resaltan acuerdos en el área financiera, como la compra de un banco brasileño por parte de una entidad financiera china y la importante decisión de generar los intercambios comerciales con reales y yuanes, reemplazando definitivamente al dólar.

Sin embargo el convenio que impulsa a pensar una nueva e incipiente reconfiguración geopolítica mundial es el que llevará adelante la construcción de un ferrocarril transoceánico que aparece como alternativa al canal de Panamá, en donde los costos se multiplicaron los últimos años y Estados Unidos mantiene vigente su influencia estratégica.

El ambicioso proyecto tiene un costo aproximado de 12.000 millones de dólares. Si bien aún no está definido el trayecto que recorrería, lo cierto es que “Atravesará nuestro país de oeste a este, pasando por los Andes, hasta llegar a los puertos peruanos”, anunció Rousseff. Se trata de un proyecto de extrema importancia estratégica. “Será un nuevo camino rumbo a Asia que se abrirá desde Brasil, llevará primero a Perú y después a China”, declaró la mandataria brasileña. Brasil podrá llegar a Asia para exportar soja y carne hacia China e importar manufacturas, aunque de acuerdo a declaraciones del primer ministro chino “En un escenario de difícil recuperación global, la cooperación mutua entre China y Brasil va a proporcionar el desarrollo de las economías emergentes y, por consecuencia, el de la economía mundial”, al mismo tiempo que manifestó que “China está comprometida en diversificar el comercio con los países latinoamericanos y a importar productos de mayor valor añadido.”

De esta manera China va trazando nuevas estrategias e inversiones en la región, en un momento en el que las nuevas reconfiguraciones comienzan a tomar forma.

 

 

 

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