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Si bien las elecciones locales en Brasil celebradas el 2 de octubre no han culminado -en varias localidades los dos candidatos que obtuvieron más votos tendrán que enfrentarse nuevamente el día 30 de octubre-, han mostrado importantes cambios en la distribución territorial de los partidos respecto a las pasadas elecciones de 2012. El retroceso electoral del PT (Partido de los Trabajadores), sobre todo, pero también del PMDB (Partido del Movimiento Democrático de Brasil), el crecimiento del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) y el fortalecimiento del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasilera) a nivel nacional han sido la tónica de esta primera parte de la contienda; destacan también los altos niveles de absentismo, y de voto nulo y en blanco.

I

La primera de estas tendencias es el retroceso del PT como fuerza política. Respecto de la elección de 2012, el PT ha sufrido una caída del 60% en número de votos para Prefecto, descendiendo de 17,2 millones a 6,8 millones este año. La caída en la cantidad de prefecturas en poder del PT ha tenido, igualmente, una caída del 59%. De las 644 que poseía, sólo 256 (más siete en disputa para el segundo turno) quedan en sus manos.

El PT ha perdido distritos electorales importantes como Sao Paulo -aquí ganó el empresario Joao Doria por el PSDB con el 53,29% de los votos-, donde su actual prefecto, Fernando Haddad, quedó en segundo lugar con el 16,70%. Otras localidades populosas del Gran Sao Paulo que hasta ayer estaban en manos del PT también sufrieron un cambio de signo político: en Guarulhos, el candidato por el PT quedó fuera de la carrera a Prefecto, que va a disputarse entre Guti (PSB) y Eli Correa Filho (DEM). En San Bernardo del Campo, el distrito electoral de Lula, el candidato petista Tarcísio Secoli quedó fuera de la disputa por la segunda vuelta. Allí el candidato por el PSDB (Orlando Morando) se enfrentará en unas semanas a Alex Manente, del PPS. En Osasco el escenario es similar, ya que la segunda vuelta estará en manos de Rogerio Lins (PTN) y Jorge Lapas (PDT) -que busca ser reelecto ya fuera del PT, sigla por la que consiguió la prefectura en 2012-, mientras que el candidato del PT, Valmir Prascidelli quedó en quinto lugar con el 3,54% de los votos. Sólo en Santo André -de entre los municipios más populosos del Gran Sao Paulo- la segunda vuelta cuenta con un candidato del PT: Carlos Grana, que obtuvo el 20,28% de los votos, competirá por la jefatura de la ciudad con Paulo Serra, del PSDB, que aglutinó el 45,07% de los sufragios.

En otros bastiones importantes del PT la tendencia marcada por el ABC paulista es muy similar: en Goiania la candidata del PT quedó fuera de la segunda vuelta: Adriana Accorsi sólo recabó el 6,73%, quedando en quinto lugar, mientras que Iris Rezende (40,47%) y Vanderlan (PSB, con el 31,84%) continúan en la carrera electoral. El PT perdió también la prefectura de Sao Jose dos Campos a manos del candidato del PSDB, Felicio Ramus. Éste obtuvo el 62,22% de los votos, mientras que Carlos Almeida (PT) quedó en segundo lugar con el 21,63%. La misma suerte corrió el PT en Uberlandia: su candidato, Gilmar Machado, obtuvo sólo 10,28% de los votos frente al candidato del derechista PP, Odelmo Leao, que consiguió el contundente apoyo del 72,05% de los sufragios. Finalmente, en Joao Pessoa, el prefecto que obtuvo el cargo por el PT -hoy PSD- Luciano Cartaxo, consiguió su reelección con el 59,67%, en tanto el candidato petista, Professor Charliton, quedó en tercer lugar con el 4,43%.

II

Otro de los datos relevantes es que el partido político del presidente Michel Temer no tuvo mejor desempeño que el PT. Ambas siglas han sido las más castigadas por los votantes, como los protagonistas más visibles de un golpe institucional y de una persecución mediático-judicial, respectivamente. En dos de los distritos más importantes del país, Rio de Janeiro y San Pablo, los candidatos por el PMDB fueron ampliamente rechazados: la prefectura de Rio de Janeiro se perdió ya que el candidato de esta sigla quedó por detrás de Marcelo Freixo (PSOL) y del candidato del PRB, el pastor evangélico Crivella, que obtuvo el 27,78%. En Sao Paulo, su candidata, Marta -ex Suplicy y ex prefecta de Sao Paulo por el PT y actual Senadora- quedó en cuarto lugar, con el 10,14% de los votos. El partido de Temer sólo ganó una capital de Estado, Boa Vista, en Roraima.

Los dos partidos que obtuvieron una buena performance son el PSOL y el PSDB. El primero es una escisión del PT que apostó por candidaturas propias a varios distritos, y ha destacado en Rio de Janeiro con su candidato Marcelo Freixo, que disputa la segunda vuelta ganando, por lejos, la simpatía del electorado de izquierda en comparación con la candidata del PT, Jandira Feghali. Con éste y otros resultados importantes para una sigla relativamente nueva, el PSOL se posiciona como uno de los partidos de referencia de la izquierda brasileña en el nuevo escenario abierto por la debacle del PT.

El desempeño del PSDB ha sido el mejor dentro del grupo de partidos multitudinarios. Por un lado, ganó la prefectura más importante del país, Sao Paulo, así como otras ciudades importantes del “cinturón rojo” como se conoce el Gran Sao Paulo, histórico bastión del PT. Los candidatos del gobernador del Estado, Geraldo Alckmin (PSDB), obtuvieron allí distritos importantes como Santos y Sao Jose dos Campos, y disputan el segundo turno en Sao Bernardo do Campo y Santo André. También consiguió llegar a la segunda vuelta electoral en otras capitales de Estado como Belo Horizonte, Porto Alegre, Belem, Manaus, Maceió, Porto Velho, Cuiabá y Campo Grande. Por otro lado, fue el partido que más votos obtuvo para sus candidatos a prefecto en todo el país, fortaleciéndose a nivel nacional. El número de prefecturas obtenidas por el PSDB pasó de 701 en 2012 a 793 en las elecciones del domingo, y ello sin considerar que hay 19 candidatos de la sigla disputando el segundo turno. Si todos estos candidatos fueran electos, el PSDB habría incrementado sus prefecturas en un 16% respecto de la pasada elección. En número de votos, los “tucanos” crecieron un 27% (en esta elección fueron votados por 17,6 millones de electores). Otro de los datos importantes para el PSDB, al menos de cara a las presidenciales de 2018, es que el actual gobernador del Estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, ha surgido como el candidato natural del PSDB para disputar la jefatura de la República. Él fue el mentor de la candidatura de Joao Doria -empresario y presentador televisivo sin trayectoria política que motorizó su campaña con consignas antipetistas y declarándose “apolítico”- que comandará el distrito brasileño más poblado, dejando complicadas las aspiraciones presidenciales de otros dos interesados en revertir sus derrotas en las pasadas elecciones frente al PT: el Senador Aecio Neves y Jose Serra, actual canciller.

III

Sin embargo, y no sólo por el golpe institucional que ha llevado al PMDB al poder, la democracia en Brasil no es una fiesta. Las tasas de abstención y de votos nulos y blancos muestran a las claras la indiferencia y el rechazo de buena parte de la población -particularmente entre los jóvenes- a la dinámica política del gigante suramericano. En Sao Paulo la suma de estas tres figuras es -aunque por poco- superior a la cantidad de votos obtenida por el candidato más votado, Doria (3.096.304 y 3.085.187, respectivamente). Pero Sao Paulo no es la única ciudad donde ganó el desencanto: en Porto Alegre, Porto Velho, Curitiba, Campo Grande, Cuiabá, Aracaju y Belem también se dio este fenómeno. En Rio de Janeiro y en Belo Horizonte la suma de votos nulos, blancos y abstenciones fue mayor a los votos recabados entre los dos candidatos más votados. Finalmente, en 11 capitales la suma de las abstenciones y los votos blancos y nulos superaron la cantidad de sufragios obtenida por los candidatos que quedaron en segundo lugar: Florianópolis, Goiania, Palmas, Maceio, Recife, Natal, Sao Luis, Fortaleza, Macapá, Boa Vista y Salvador.

Aún restan la segunda vuelta electoral y dos años para las próximas elecciones presidenciales. Brasil, como lo ha mostrado su historia más reciente, es imprevisible y por lo tanto esta contienda local no permite sacar conclusiones futuristas. Sí es cierto que la estrella del PT ha menguado demasiado en un país que precisa contrarrestar el contundente avance de las élites reaccionarias, pero también es cierto que esta derecha no es un bloque homogéneo, y su carrera hacia el 2018 se disputará no sólo en el nuevo mapa político territorial sino en cómo el PSDB y el PMDB medirán sus fuerzas dentro de un gobierno ilegítimo que comparten.