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La Ciudad de México (CDMX), capital de los Estados Unidos Mexicanos, se encuentra inmersa en un proceso político inédito: la elección de una Asamblea Constituyente que será la encargada de discutir y aprobar una nueva Constitución, que deberá estar lista en enero de 2017, para establecer el marco legal y de convivencia de esta mega urbe donde habitan casi nueve millones de personas (más de 22 millones si se considera su Zona Metropolitana adyacente). Un proceso que pretende dotar a esta entidad federativa, que nunca ha tenido el estatus de Estado dentro de la Federación que es la República Mexicana, de mayores atribuciones en su calidad de capital de la República y sede de los poderes de la Unión.

No obstante, la elección, que tendrá lugar el 5 de junio de 2016, no será una votación completa al conjunto de  los integrantes de la Asamblea Constituyente sino solamente a 60 de sus 100 integrantes. Estos 60 serán los diputados y diputadas que podrán ser elegidos por la ciudadanía “bajo principio de representación proporcional sobre una lista plurinominal de candidatos para una sola circunscripción electoral (la Ciudad de México)”[i]. Mientras que los 40 diputados restantes serán elegidos por distintos poderes de la República de la siguiente manera: 14 senadores elegidos por dos tercios de los 128 senadores integrantes del Senado de la República; 14 diputados federales elegidos por dos tercios de los 500 diputados de la Cámara de Diputados; 6 diputados designados por el Presidente Enrique Peña Nieto; y 6 diputados designados por el Jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera.

De este modo, los partidos políticos garantizan tener más de un tercio de los constituyentes para poder establecer su agenda y sus lineamientos en la Asamblea Constituyente. Pero seguramente serán muchos más. Debido al número de firmas de apoyo exigidas –un mínimo de 73.792- para que los candidatos independientes pudieran pasar a la fase de ser potencialmente electos como diputados el 5 de junio, sólo 38 de los 75 aspirantes iniciales fueron en un primer momento admitidos por el Instituto Nacional Electoral (INE) pero esta cifra se redujo finalmente a 8 candidatos independientes que, según el INE, fueron los únicos que cumplieron con los requisitos[ii]. Por tanto, los ciudadanos deberán elegir a los 60 diputados de representación entre 8 candidatos independientes y 540 candidatos propuestos por 9 partidos. Se desconoce incluso qué porcentaje de esos 8 candidatos independientes proviene de auténticos movimientos ciudadanos y qué porcentaje está ya en la órbita de influencia de alguno de los grandes partidos políticos. Cabe apuntar, para que se entienda la desproporción del requisito, que en las pasadas elecciones intermedias de junio de 2015, donde en el entonces Distrito Federal se eligió a los diputados de su Asamblea y a los jefes delegacionales de las 16 delegaciones en las que se divide la CDMX, 14 de los 16 jefes delegacionales fueron elegidos con menos de 73.000 votos[iii].

No sólo por este motivo algunos analistas como Jaime Cárdenas han acusado al proceso constituyente de “elitista” y de estar diseñado de espaldas a la ciudadanía, por no haberse realizado ninguna consulta previa a los ciudadanos antes del anuncio de su inicio el 29 de enero de 2016[iv], algo que se explica porque esta reforma deriva del Pacto por México[v]. De hecho, Cárdenas sostiene que el proceso es “anticonstitucional” porque al formar parte de la Asamblea Constituyente diputados federales y senadores en funciones miembros de un poder constituido, se vulneran artículos de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos[vi]. Para Cárdenas en México, además, “las reformas constitucionales no están sujetas a control constitucional”[vii], a diferencia de lo que sí sucede en otros países latinoamericanos.

El 15 de septiembre es la fecha en que se instalará la primera sesión de trabajo de la Asamblea Constituyente ya con todos sus diputados, los designados y los electos. Está previsto que el Proyecto de Constitución para la CDMX le sea presentado a la Asamblea por el Jefe de Gobierno, que delegó la tarea de redactar la Constitución a un consejo de notables elegido por él mismo, y que recibe el nombre de Grupo de Trabajo. Éste tiene sobre el papel la tarea de “conocer y compilar las propuestas y opiniones de la ciudadanía y de las organizaciones políticas, civiles y sociales de la Ciudad de México (…) bajo los criterios de legalidad, calidad, viabilidad y beneficio social”[viii], para lo cual han habilitado mecanismos interactivos por la vía de aplicaciones informáticas[ix], redes sociales y quioscos móviles[x]. En él participan desde destacadas personalidades como el ex Jefe de Gobierno y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, hasta escritores como Juan Villoro, pasando por curas, campeones paralímpicos y otros actores políticos y miembros de la sociedad civil con mayor o menor representatividad social.

El hecho de que el Jefe de Gobierno proponga el texto de la Constitución y que la Asamblea Constituyente tenga la potestad de discutirlo, enmendarlo y aprobarlo (presumiblemente por dos tercios de sus integrantes), con un alto porcentaje de sus integrantes provenientes de la designación partidista y otro tanto vinculados a los intereses de los partidos, resta las potencialidades que podrían desarrollarse en un proceso constituyente que pusiera menos trabas a la participación auténticamente ciudadana.

Pero, a pesar de las limitaciones impuestas a la libre y absoluta participación ciudadana, diversas organizaciones e, incluso, partidos políticos como el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador, que tuvo un avance significativo en las delegaciones de la CDMX en las votaciones de junio de 2015, ven en este proceso una ventana de oportunidad para poder construir un nuevo modelo de ciudad o, cuando menos, ejercer algún tipo de influencia en el proceso. Para el reconocido intelectual y  miembro de Morena, Héctor Díaz-Polanco, la Constituyente es un “campo de batalla” que podría servir para introducir una agenda acorde a los intereses populares o bloquear posibles vulneraciones a los derechos ciudadanos si el “bloque transformador” (esto es, las fuerzas provenientes de la autoorganización ciudadana y Morena, en su percepción) lograra un tercio más uno de la representación en la Asamblea[xi].

Desde una visión de izquierdas se pretende incorporar a la Constitución elementos como la revocación del mandato, el presupuesto participativo, la democracia participativa y comunitaria, esto es, que respete el propio sistema de justicia de los pueblos originarios, garantizar una contraloría social para adquisiciones y contratos de la CDMX, o la defensa del derecho al agua (un bien escaso en la ciudad), entre otras aspiraciones. En este sentido, la izquierda de la CDMX mira a otras experiencias constituyentes que se han dado en los últimos años en el Sur del continente. Pero es una incógnita cómo podrán combinarse estas reclamaciones con la agenda seguramente neoliberal que fuerzas como el PRI, el Partido Verde, el Partido Nueva Alianza (PANAL), e incluso el PRD, llevarán a la Asamblea.

Lo cierto es que la CDMX está en disputa entre un Partido Revolucionario Institucional (PRI) que quiere lograr más espacios de poder en un territorio que se le ha resistido tradicionalmente, al igual que le sucede al Partido Acción Nacional (PAN); un PRD que por su derechización y la emergencia de Morena ve retroceder su influencia en lo que anteriormente era su coto privado y que juega a reposicionarse destapando a Mancera como precandidato a la Presidencia; y una izquierda pujante, Morena, que aspira a consolidarse en la CDMX como vía para apuntalar su llegada a Los Pinos en 2018 por la vía de las alianzas con organizaciones y movimientos sociales. A esta gran pugna se suman otras fuerzas que, pese a su menor poder, también quieren formar parte del debate: pequeños partidos trotskistas como el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS) que utilizan el proceso para hacer eco de su agenda anticapitalista y, por otra parte, una minoritaria ciudadanía aparentemente apartidista que pretende colocar su propia agenda de derechos en la Constituyente.

Cómo amalgamar las distintas sensibilidades presentes y hasta antagónicas, cómo avanzar hacia otras visiones más amplias de la democracia en un país donde ejercer los derechos políticos en determinados territorios supone jugarse la vida, o cómo exigir transparencia a unas instituciones ahogadas por la corrupción, son incógnitas que se resolverán en función de la correlación de fuerzas existente al interior de la Asamblea Constituyente.

Por el momento, a menos de un mes para las elecciones de los diputados a la Asamblea, lo único claro es que ésta será una batalla desigual donde los poderosos juegan con la ventaja de saber cómo se reparten las cartas y los débiles deberán unirse para defender sus intereses colectivos, como siempre ha sido a lo largo de la historia de la humanidad. Qué alianzas puedan establecer y qué margen de maniobra tengan forma parte de la lid abierta que se está librando a escala local y que puede leerse como la antesala a la lucha por la Presidencia de la República en 2018.

[i] https://www.constitucion.cdmx.gob.mx/cdmx/#hacia-el-constituyente

[ii] http://www.ine.mx/archivos3/portal/historico/contenido/Estados/CDMX/Candidatos_Indep.html

[iii] http://graficos.elfinanciero.com.mx/prepiedf/m3nv/prep2015.php

[iv] Véase la intervención del constitucionalista Jaime Cárdenas en la mesa de análisis sobre la Constituyente celebrada en el Foro de “La Jornada” en Casa Lamm en marzo de 2016. https://www.youtube.com/watch?v=u90gsPa1ZA8

[v] El Pacto por México es el gran pacto de Estado suscrito por el PRI, PRD y PAN para acordar las reformas económicas y políticas de este sexenio. Más información en: http://pactopormexico.org/

[vi] Además de su intervención en dicho foro, puede consultarse http://eleconomista.com.mx/distrito-federal/2016/02/29/nueva-asamblea-cdmx-anticonstitucional-jaime-cardenas.

[vii] Véase la intervención mencionada.

[viii] https://www.constitucion.cdmx.gob.mx/constitucion-cdmx/#grupo-trabajo

[ix] https://www.constitucion.cdmx.gob.mx/participa/

[x] Según un artículo firmado por Alberto Sánchez y publicado en Hipertextual, el Grupo de Trabajo se ha comprometido a atender a todas las propuestas a través de su Secretaría Técnica. Pero, nuevamente, el requisito para ser escuchado es tener un respaldo de entre 10.000 y 50.000 firmas. Quienes logren esos respaldos “recibirán una invitación para que tres representantes del Grupo de Trabajo reciban al iniciador y se presente su propuesta ante el pleno del Grupo”. http://hipertextual.com/2016/04/ciudad-de-mexico-constitucion

[xi] Véase la intervención de Héctor Díaz-Polanco en la mesa ya citada.

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