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por @ayelenoliva

Bolivia se enfrenta a un nuevo reto electoral. Con la vorágine todavía presente de las elecciones presidenciales de octubre pasado, el próximo domingo 29 los bolivianos elegirán a nuevos gobernadores e intendentes. Desde el primer instante en que el oficialismo confirmó  un nuevo mandato del presidente Evo Morales hasta el 2020, el Movimiento al Socialismo (MAS) viene trabajando para repetir el alcance de su triunfo territorial y replicarlo en los cargos locales.

En el próximo llamado a las urnas, Evo buscará dar un paso más. El MAS intentará dejar atrás la fractura en dos del escenario político que dejaron las elecciones departamentales de 2010, en las cuales alcanzó el control de seis de las nueve gobernaciones pero fue derrotado en la poderosa Santa Cruz, así como en Beni y Tarija.  Este año, el desafío que enfrenta el oficialismo es evitar el voto cruzado entre nación y departamentos, y revertir el resultado negativo de Beni, único distrito donde la victoria fue para la alianza de derecha Unidad Demócrata que llevó a Samuel Doria Medina como candidato a presidente.

En La Paz, distrito de mayor peso político a nivel nacional, la disputa se divide en dos frentes, por un lado está la candidata del MAS Felipa Huanca, una de las principales dirigentes de la federación de mujeres campesinas Bartolina Sisa, por el otro Félix Patzi, candidato por el nuevo partido Soberanía y Libertad (Sol.bo), heredero del ya dinamitado Movimiento sin Miedo de Juan del Granado. Si bien los primeros sondeos de intención de voto de febrero, presentados por la consultora Ipsos, anunciaban un empate entre ambas fuerzas, la última encuesta del 17 de marzo de esta misma consultora dan a Patzi una ventaja de ocho puntos y lo consolidan con el 34 por ciento frente al 26 por ciento de intención de voto para Felipa Huanca. El candidato de Sol.bo es criticado por la oposición más dura al gobierno nacional argumentando que  no representa un verdadero cambio para Bolivia, ya que fue ministro de Educación durante el primer mandato del presidente Morales hasta ser destituido en 2010, sin embargo hoy pocos son los vínculos que lo unen al oficialismo.

El distrito indiscutidamente fuerte para Sol.bo es la intendencia de La Paz, actualmente gobernada por el fundador del partido Luis Revilla, quien peleará por su reelección en la alcaldía paceña. Según la última encuesta de Ipsos, Revilla alcanzaría el primer lugar en intención de votos con un 48 por ciento, obteniendo una ventaja de 13 puntos sobre el segundo candidato, el periodista y actual concejal del MAS Guillermo Mendoza.

Si bien el oficialismo controla actualmente siete de las nueve gobernaciones, los dos bastiones de la oposición, Beni y Santa Cruz, se presentan como lo retos más codiciados. De igual peso electoral que La Paz, todo indica que en Santa Cruz la ventaja será para el actual gobernador por la oposición, Rubén Costas, candidato por el Movimiento Demócrata Social. La última encuesta de Ipsos lo deja primero con 56 por ciento de intención de voto frente a un débil 14 por ciento del candidato por el MAS, el dirigente de la central obrera departamental vinculado al sector de los trabajadores de YPFB, Rolando Borda.

En el caso del departamento de Beni el análisis importa más por su dimensión simbólica que por su peso electoral. Este departamento es el único de los nueve donde no ganó el MAS en las elecciones de octubre.  Hasta hace una semana en Beni la contienda estaba centrada entre el candidato de Unidad Demócrata, Ernesto Suárez, que perfilaba con el 36 por ciento de apoyo electoral  y, por el otro lado, el candidato por el MAS Alex Ferrier, que oscilaba en los 25 puntos. Sin embargo, el viernes pasado el Tribunal Supremo Electoral le quitó la personería jurídica a la alianza de Suárez por difundir encuestas internas, actividad prohibida por la ley electoral. Debido a esta decisión, Suárez y 227 postulantes de Unidad Demócrata a alcaldes, concejales y asambleístas departamentales quedaron afuera de los comicios. Cabe señalar que Ernesto Suarez fue gobernador de este departamento en 2000, cargo al que llegó por la conservadora fuerza creada por el dictador y presidente Hugo Banzer, Acción Democrática Nacionalista (ADN). El respaldo del actual gobernador Carmelo Lens a la candidatura de Suárez, así como la del gobernador y candidato por Santa Cruz, Rubén Costas, fue un punto clave en el crecimiento de apoyo político a Suárez. Los plazos impiden que Suarez se presente con un nuevo sello, por lo tanto, del reacomodamiento rápido de la oposición al MAS en un único frente liderado por el histórico Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que lleva como candidato a Sandro Stefano Giordano y que hasta el pasado 17 de marzo figuraba en tercer lugar en intención de voto con un 12 por ciento, dependerá que la oposición no pierda el control sobre el único departamento donde el MAS todavía no alcanzó un desembarco político.

El próximo domingo la elección de estos nueve nuevos gobernadores, 339 alcaldes, más de 270 asambleístas departamentales y unos 1.800 concejales redefinirá aquellas administraciones encargadas de tejer el contacto inmediato y cotidiano con los bolivianos. El oficialismo descansa en el masivo apoyo al presidente Morales renovado hace cinco meses con más del 60 por ciento de los votos, sin embargo, como en un juego de ajedrez, en las próximas elecciones departamentales el MAS intentará avanzar cuidadosamente sobre aquellos territorios que aún hoy se presentan como arenas movedizas para el oficialismo.

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