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El domingo 11 de marzo se celebrarán las elecciones legislativas de Colombia, donde se renovarán el pleno de representantes del Senado y la Cámara de Representantes. En esta cita electoral están habilitados para votar 36.025.318 de colombianos, quienes decidirán en un contexto de gran dispersión entre un total de 2.737 candidatos: 944 al Senado y 1.793 que buscan asegurar su curul para la Cámara de Representantes.

Los comicios legislativos han sido, históricamente, los de mayor abstencionismo en el país, registrando en la última votación -realizada el 9 de marzo de 2014- una participación del 43,58 % de los electores. Es decir,  tan sólo concurrieron a votar 14.310.367 ciudadanos, sobre un total de 32.795.962 habilitados. Diversos analistas coinciden en que el régimen presidencialista, arraigado en la cultura política colombiana, ha subestimado la figura de representación del Legislativo. Según un reciente sondeo de opinión, es una institución vista por la ciudadanía como corrupta e ineficiente[1].

Estas elecciones se desarrollarán en medio de un ambiente de polarización y de denuncias realizadas por observadores internacionales y por centros de análisis electoral sobre factores irregulares en el proceso electoral. La Misión de Observación Electoral (MOE) avizoró en su último informe de 2018[2] que hay 360 municipios con alta probabilidad de tener población con dificultades de acceso a puestos de votación, quienes por lo tanto se constituyen en ciudadanos imposibilitados para ejercer el derecho al voto. La MOE ha identificado que de los 1122 municipios del país:

  • 355 se encuentran en riesgo de fraude –por niveles atípicos de la participación, de los votos nulos, de los tarjetones no marcados o de dominio electoral- para la votación a la Cámara (el 32 %) y 379 en igual condición para la elección al Senado (el 34 %).
  • Se registran 306 municipios en riesgo electoral por factores de violencia (el 27 %).
  • Hay 82 municipios en el país que tienen más censo electoral que censo poblacional.
  • Existen 199 municipios en riesgo por presunto déficit de cedulación.

La reforma política de 2003 introdujo dos nuevas modalidades al sufragio: la cifra repartidora – una variante del Método D’Hondt, la cual ha sido adoptada en diversos países latinoamericanos- y el umbral electoral de 2 % -mínimo de votos válidos que debe obtener un partido o movimiento político para poder tener representación en el Congreso -, el cual fue elevado al 3 % con la posterior reforma de 2009 -reglamentada en 2011 por el Legislativo-.

Por su parte, el proceso de votación bajo la modalidad del tarjetón con mayoría de listas abiertas o semiabiertas, sumado a la poca información ciudadana sobre cómo votar, dificultan el ejercicio del sufragio. Hecho que se evidencia en la gran cantidad de votos nulos registrados en las elecciones pasadas, nada menos que 1.485.567 para el Senado (10.38 %)
y  1.750.071 (12.23 %) para la Cámara[3].

I. Novedades

  • Curules para la FARC: en el marco de los Acuerdos de Paz la antigua guerrilla de las FARC-EP conformó un nuevo partido político, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y contará con cinco curules en el Senado y cinco en la Cámara de mínima, pudiendo acceder a más representantes mediante el voto. Dicha excepcionalidad estará vigente en las próximas dos elecciones (Legislativas 2018 y 2022).
  • Senador y diputado extra: producto de la Reforma Política de 2015, ambas Cámaras tendrán una curul destinada a los candidatos de la fórmula presidencial que obtenga el segundo lugar en los comicios del 27 de mayo -el Senado sumará al candidato a presidente y la Cámara al aspirante a vicepresidente-.
  1. ¿Qué se elige?
  • Senado

 El Senado renovará la totalidad de sus miembros, cien correspondientes a las circunscripciones nacionales y dos bancas de circunscripción nacional indígena. A  las 102 curules se le sumarán los cinco escaños de la FARC y el de la segunda fórmula presidencial más votada para totalizar 108 senadores.

 

  • Cámara de Representantes

En la Cámara de Representantes se renovarán las 166 curules, 161 de las cuales corresponden a cada una de las 32 circunscripciones departamentales, exceptuando el caso de Bogotá -donde la circunscripción es distrital-, así como las dos curules por la circunscripción de las comunidades afrodescendientes -Cámara de Negritudes-, una por la comunidad raizal del departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, una por la circunscripción de las comunidades indígenas y una por la circunscripción internacional. Además, la próxima Cámara electa contará con los representantes del partido FARC y la curul del segundo candidato a la Vicepresidencia más votado, para totalizar con 172 parlamentarios.

  • Consultas interpartidistas para presidenciales

Al mismo tiempo, durante el desarrollo de los comicios habrá dos consultas abiertas en las que podrá participar toda la ciudadanía para elegir el candidato presidencial que encabezará cada lista en las elecciones del 27 de mayo. Paradójicamente, las consultas definirán el candidato de las alianzas que han registrado mayor intención de voto en los sondeos y representan la izquierda y la derecha, respectivamente. De modo que la participación en la consulta será un dato fáctico de las preferencias del electorado.

  • Consulta de Inclusión Social para la Paz, en la que Gustavo Petro y Carlos Caicedo disputarán cara a cara.
  • Gran Consulta por Colombia, en la que Iván Duque -el “ungido” por Álvaro Uribe-, disputará con Marta Lucía Ramírez (Partido Conservador) y Alejandro Ordóñez (Movimiento La Patria de Pie).

III. Escenario

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de: http://www.senado.gov.co/images/stories/pdfs/2014/Senadores_2014_-_2018.pdf

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de: http://www.camara.gov.co/representantes

 

De acuerdo a los sondeos de las consultoras Cifras & Conceptos[4] (Red+Noticias, Caracol Radio) y Guarumo[5] (El Tiempo, W Radio) el Centro Democrático encabezaría las preferencias del electorado con un porcentaje que oscila entre el 17 % y el 20,1 %, respectivamente. En segundo lugar se encontraría el Partido Liberal con un 12 % y 9,3 %, Cambio Radical 10 % y 8,1 %, el Partido de la U con un 5 % y 4,8 %, el Partido Conservador con 6 % y 5 %, Alianza Verde con 4 % y 6,1 %, el MIRA con 3 % y 1,6 % y, finalmente, Lista para la Decencia con 1 % y 4,7 % respectivamente.

Las diferencias entre las previsiones de ambas encuestadores radica en el cómputo de “Ninguno” 14,7 % y “En Blanco” 16,1 % que registra Guarumo mientras que para C&C quedan agrupados en la categoría “Otros” 34 %.

 

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Cifras & Conceptos y Guarumo.

 

Las cifras reflejan un escenario de crecimiento de los partidos Centro Democrático (cuya cabeza de lista es Álvaro Uribe) y Cambio Radical (con Rodrigo Lara), donde el Centro Democrático sería la primera fuerza política, alcanzando 24 senadores[6]. Las candidaturas progresitas, sin maquinaria política en el nivel territorial, tienen menor capacidad de movilización, lo que va a dificultar una amplia representación en el Legislativo. Ello no impide que liderazgos como el de Antanas Mockus (Alianza Verde), con gran potencial electoral en la Capital, puedan arrastrar buena parte del voto citadino y catapultar la Alianza Compromiso Ciudadano (Sergio Fajardo) con la que presenta listas conjuntas.

Como contrapeso a los partidos de derecha y centro derecha, la FARC, que tiene garantizadas mínimo cinco curules en cada Cámara, se puede convertir en el aliado inesperado del progresismo, cuya lista de “los decentes” parece no terminar de cuajar ni internamente, ni en la intención de los electores, según los sondeos más recientes. Si las listas de Alianza Verde, Decentes, el Polo Democrático Alternativo y el Partido Cristiano Mira logran pasar el umbral del 3 % y alcanzar los votos para obtener representación, disminuirán el número de senadores y representantes a la Cámara elegidos, debido a la aplicación de la fórmula D´Hondt utilizada para asignar de forma matemática las curules[7].

En definitiva, las elecciones de próximo domingo son claves por ser las primeras que se darán después de más de medio siglo de conflicto armado con las FARC–EP, hoy constituidas en partido político, sin la promulgación de una reforma de particpación política derivada de los Acuerdos de Paz, lo cual significa unas elecciones en un escenario tradicional, favorable a las maquinarias electorales[8]. También se convertirán en el primer pulso político de Gustavo Petro e Iván Duque, que se miden en el marco de consultas internas, pero pueden dar claves de caudal electoral hacia fuera. Y, finalmente, se convierten en el verdadero termómetro de las elecciones presidenciales del 27 de mayo, pues se visibilizará el músculo de los partidos Centro Democrático y Cambio Radical, que parecen estar recogiendo las cenizas de la otrora invencible Unidad Nacional.

[1] http://www.eluniversal.com.co/politica/partidos-politicos-y-congreso-las-instituciones-con-peor-imagen-del-pais-268581

[2] https://moe.org.co/wp-content/uploads/2018/02/Mapas_y_Factores_de_Riesgo_Electoral_MOE_Elecciones_en_Colombia_2018.pdf

[3] http://www.colombia.com/elecciones/2014/legislativas/resultados/

[4] Al 1 de marzo de 2018 http://caracol.com.co/programa/2018/03/01/6am_hoy_por_hoy/1519905232_455185.html

[5]Al 4 de marzo de 2018 https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=http://www.wradio.com.co/docs/20180303c5a538e4.pdf

[6] http://www.semana.com/opinion/articulo/elecciones-2018-podrian-ser-las-menos-votadas-por-maria-jimena-duzan/558848

[7] http://www.estadisticaparatodos.es/taller/electoral/electoral.html

[8] https://www.elespectador.com/opinion/sin-reforma-no-hay-paraiso-columna-741743