5 min. lectura

Imagen: KienyKe

 

Doctor en Economía, Director Celag

@alfreserramanci

Las elecciones y los impuestos son dos temas que siempre van de la mano. A medida que se acerca la fecha de votar, el tema impositivo va cobrando mayor importancia. Las propuestas neoliberales-conservadoras lo usan para atrapar votos con el simple argumento de que van a bajar los impuestos. Y procuran arrinconar a las alternativas progresistas tildándolas de “más impuestos”. La cuestión no es subir o bajar sino quién pagará más y quién menos.

En toda campaña electoral, el tema tributario se populariza y se convierte en uno de los grandes campos de batalla. Y Colombia no es la excepción. El candidato Duque viene, desde hace semanas, con la misma cantinela de siempre: bajaré los impuestos. Pero no dice la verdad. El aspirante uribista no ha especificado a quién beneficiará con su reducción de impuestos. Lo oculta porque él sabe con certeza que más del 99% de la población colombiana no se beneficiará con su propuesta de bajar impuestos.

¿Cuál será la política tributaria de Duque si alcanza la presidencia? En primer lugar, no cambiará nada de las exenciones tributarias. Entre los años 2014 y 2016, en Colombia, se “regalaron” a las multinacionales, grandes empresas locales y personas naturales de altísimo poder adquisitivo un total de 180 billones de pesos colombianos (algo más de 62.000 millones de dólares; un 8% del PIB en términos anuales) gracias a la legislación tributaria que así lo permite. Precisamente, muchas de ellas creadas en los años de Uribe.

¿Es a este tipo de medidas a lo que se refiere Duque cuando habla de reducción de impuestos? ¿A favor de quiénes? A favor de casi nadie. Duque continuará con la misma política de exenciones porque así lo ha manifestado. Por el contrario, el otro candidato presidencial, Gustavo Petro, ya ha declarado todo lo contrario. Considera que es necesario eliminar estas exenciones injustas e ineficientes. Para favorecer a las mayorías en materia de derechos sociales, según Petro, se precisa evitar este despilfarro a favor de unos pocos, que ha demostrado no ser eficaz en clave económica dado que no ha mejorado la productividad ni los niveles de industrialización, ni ha generado mayor empleo.

Duque, justamente quién más presume de austeridad, es el que mayor despilfarra estando a favor de este tipo de medidas económicas. Con la eliminación de la mitad de las exenciones se tendrían suficientes recursos para acabar con el déficit fiscal. Sin embargo, el discurso de Duque apela al equilibrio fiscal únicamente por la vía del recorte de los derechos sociales sin corregir este enorme derroche de recursos a favor de unos pocos.

¿Qué harán los candidatos presidenciales en relación a la subida del IVA? Duque sólo propone 6 días al año sin IVA y el resto dejarlo en el 19%. O sea, la propuesta de la “migaja”. Por su parte, Petro propone regresar el IVA al 16%, lo que cual tendría un impacto muy positivo en el poder adquisitivo de toda la ciudadanía. La comparación de propuestas, en números, habla por sí sola: Duque propone un ahorro en el pago de impuestos por IVA de 213 millones de dólares al año mientras que Petro lo hace en 2.043 millones; la diferencia es de 10 a 1 a favor de Petro. ¿Quién propone la reducción de impuestos para Colombia?

Algo parecido a lo que ocurre con los impuestos, podría decirse de las comisiones bancarias en Colombia. En este caso, quien aplica e implementa esta suerte de “impuesto sin contraprestación” contra la ciudadanía son los bancos, que lo hacen en forma abusiva. Son 1.600 millones de dólares que le cobran a la gente por el uso de su propio dinero, sin base económica para ello. El coste de las operaciones no existe como tal, porque la mayoría de las mismas son virtuales y cuentan con tecnología suficiente para que sea gratuita.

¿Y qué dicen los candidatos en este sentido? Duque no dice casi nada y lo poco que plantea es proteger a esa banca improductiva. La economía colombiana se financiarizó en detrimento de la economía real. Duque no propone nada al respecto. Su única receta es que todo siga igual. Y en las antípodas está Petro, quien ha planteado con claridad que la banca es necesaria, pero siempre y cuando facilite la inclusión financiera de la ciudadanía y permita a las pequeñas y medianas empresas llevar a cabo sus actividades económicas productivas. La banca debe estar al servicio de la economía. Para Petro debe, además, existir una banca pública que complemente a la banca privada, para que la mayor competencia generada (gracias a la mayor desconcentración) sea positiva para la nueva economía.

En definitiva, en esta segunda vuelta Colombia debe elegir entre dos modelos opuestos en lo económico, y también en lo tributario. Duque habla de bajar los impuestos, pero no dice que sólo será para el 0,001% de la población. Petro habla de equidad tributaria, lo que significa que reducirá impuestos a la mayoría y gravará a aquellos que más tienen (menos del 1% de la población) para sostener una política de justicia social, que será determinante para reactivar la economía.

A partir de ahora, sólo nos queda esperar. Los colombianos decidirán entre uno y otro. Pagar impuesto o no pagar; esta es una más de las cuestiones que están en juego. Veremos.

 

Director CELAG. Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona (España). Postdoctorado en la Université Laval (Québec, Canadá).

Co Authors :