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@GOglietti

Una de las propuestas estrella del candidato Lasso para Ecuador consiste en eliminar impuestos, entre ellos, el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) y las salvaguardias a las importaciones. Estos dos impuestos fueron diseñados, entre otros motivos, para proteger la dolarización, porque la dolarización no podría sustentarse si experimentásemos déficits persistentes de las cuentas externas como el que tuvimos en 2015. Los 2 impuestos mencionados protegen al país de la salida de divisas al exterior, como lo muestra el hecho de que tras su implementación en 2016 se consiguió un superávit significativo de las cuentas externas superior a 1.1 mil millones (acumulado en los primeros 3 trimestres s/BCE).

Basándonos en esto, parece haber una inconsistencia en la propuesta de Lasso, porque no es coherente defender la dolarización por un lado y por el otro privarla de dos de sus principales armas para sostenerla. Sin embargo, lo más probable es que no se trate de una inconsistencia, sino de que detrás de la propuesta explícita, se encuentran políticas que el candidato no menciona por motivos de marketing electoral.

El objetivo del ISD es desalentar la salida de capitales. Casi todos los países intentan desanimar la salida de divisas y existen diferentes mecanismos ejercidos desde la política pública que ayudan a esto. Por ejemplo, poniendo restricciones a las remesas de utilidades de las empresas extranjeras, para de esta forma estimular la inversión en el país y aumentar la disponibilidad de divisas, algo vital en un país dolarizado. Otro objetivo del ISD es proteger la producción interna ya que un país dolarizado no cuenta con el instrumento de la devaluación para hacer sus exportaciones más competitivas. De este modo,  si bien el ISD no permite abaratar las exportaciones, por lo menos consigue encarecer las importaciones y así protege la producción interna y el empleo que ésta genera. Con el mismo sentido, las salvaguardias son un impuesto transitorio a las importaciones que se aplicó extensamente en el mundo para evitar que la producción interna sufriera la competencia desleal de las avalanchas de importaciones que produjo el excedente productivo tras la crisis mundial (¡que en 2017 cumplirá diez años de edad!). No solo son dos instrumentos legítimos para defender la producción y el empleo, sino que además, en Ecuador, son dos armas para sostener la dolarización que estaría herida de muerte sin su ayuda.

En 2015, por ejemplo, la salida neta de divisas por el déficit externo fue de 2.1 mil millones, a los que como mínimo sumaríamos lo recaudado en concepto de ISD en ese año, que fueron otros 1.1 mil millones adicionales. Así, sin arriesgar demasiado, podemos prever que la eliminación de estos dos instrumentos aumentaría la salida de divisas en 3.2 mil millones, una cifra que sin lugar a dudas destruiría la dolarización en un par de años.

Intentamos demostrar así que la propuesta de Lasso es incoherente, no se puede aspirar a defender la dolarización sin estas dos armas. Por lo tanto, estamos obligados a deducir cuáles son las políticas que Lasso implementará para cumplir sus promesas, pero que no hace públicas porque de hacerlo perdería más votos.

Las importaciones dependen básicamente del nivel de consumo de la sociedad e, hilando más fino, del nivel de ingreso de las clases que la componen. A grandes rasgos, el ingreso nacional proviene de dos fuentes: 1) los salarios y 2) las rentas de los capitalistas (beneficios empresarios, alquileres, intereses). Las salvaguardias han limitado, sobre todo, las importaciones de bienes más suntuarios (o menos relevantes para el desarrollo económico y el bienestar), es decir, bienes que preferentemente consumen las clases que tienen ingresos de capital. Si se elimina el impuesto a las salvaguardias, las importaciones de estos bienes aumentarán por lo que la única forma en la que se podría lograr un equilibrio en las cuentas externas es desalentando la otra fuente de demanda de importaciones que es el consumo de los asalariados. Basándonos en las estadísticas del año 2015, la eliminación de las salvaguardias implicaría un aumento del déficit cercano a los 2 mil millones. A éstos les podemos sumar un mínimo de mil millones adicionales debido a la eliminación del ISD. Por lo tanto, para mantener el equilibrio externo y no afectar la dolarización, el consumo de bienes importados de parte de los asalariados debería descender entre 2 y 3 mil millones.

Si tenemos en cuenta que el consumo de los asalariados en Ecuador se ubica entre 25 y 35 mil millones de dólares (de acuerdo a diferentes estimaciones propias), podemos deducir que el consumo de bienes importados de los asalariados debería descender en un 10% de sus ingresos para mantener en equilibrio las cuentas externas.

La propuesta de eliminar el ISD y las salvaguardias esconde en realidad la verdadera propuesta que consiste en bajar el consumo de los asalariados. Tres caminos existen para bajar este consumo: 1) disminuir el salario, 2) disminuir el gasto público, es decir, el gasto en salarios de los trabajadores públicos en salud, educación, policía…, o 3) aumentar las tarifas de los servicios públicos para comprimir la capacidad de compra de todos los trabajadores.

Estas son las verdaderas propuestas de Lasso para el Ecuador, un clásico ajuste que conducirá a menos bienestar para las mayorías y una menor tasa de crecimiento económico.