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En la carrera presidencial a febrero de 2017, los candidatos presidenciales de oposición más que diseñar y contar con propuestas para el pueblo ecuatoriano, parecen concentrarse únicamente en poner fin a las políticas públicas exitosas del correísmo.

Así es como una de las propuestas de campaña de Lasso ha sido que, en caso de ganar las elecciones presidenciales, procedería a eliminar la SENESCYT (Secretaría Nacional de Educación Superior) con el objetivo de garantizar la independencia académica de los centros de estudios superiores. Esto llama la atención en tanto en los últimos años, Ecuador ha sido reconocido por su política de educación superior, guiada por un criterio de justicia y equidad social.

En términos de presupuesto, teniendo en cuenta el período 2007 – 2015, se han invertido 11.746 millones de dólares en la educación Superior, lo que ha significado el incremento del porcentaje de alumnos que accede a estudios de tercer nivel: 140.000 estudiantes más en la universidad de lo que había en el año 2006. Si se tiene en cuenta la tasa bruta [1] de matrícula en educación superior del año 1999 al año 2014 hay un incremento de 9,25 %; mientras que en lo que respecta a la tasa neta [2] de matrícula existe un aumento del 6,12 % en el mismo período.

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                                           Fuente: Rendición de Cuentas 2015. SENESCYT

En lo que respecta a los becarios en el exterior, existen más de 500 estudiantes del Grupo de Alto Rendimiento (GAR) [3] estudiando en 32 universidades de excelencia. De ellos, el 38% se encuentra en América, el 30% en Europa y un 32% en Oceanía. Un dato que corrobora la calidad de la educación pública que reciben nuestros jóvenes en los últimos años en Ecuador es que precisamente el 68 % de estos estudiantes que se encuentran cursando sus estudios de educación superior en el extranjero, proviene de una unidad educativa pública.

En otros programas de becas de estudio de grado y posgrado en el exterior, hasta el mes de diciembre de 2015, se habían adjudicado un total de 11.501 becas. El 63% de becas son para estudios de maestría, mientras que el 20% realiza estudios de doctorado, 12% de pregrado y 5% especialidades médicas.

Como lo muestra el gráfico que sigue a continuación, en lo que va de 2007 a 2016, la inversión pública en educación superior pasó del 1 al 2% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que implica casi 14 mil millones de dólares. De esta forma, Ecuador presenta un gasto público en educación superior como porcentaje del PIB superior al de Argentina (1,0%), Brasil (1,0%), México (0,9%), Colombia (0,9%) y Uruguay (1,2%).

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                              Fuente: Rendición de cuentas 2015. SENESCYT

Mientras el gobierno ecuatoriano destaca por su inversión en Educación Superior, en los últimos meses se ha conocido que desde 2008, cinco universidades internacionales y privadas han sacado del Ecuador más de 200 millones de dólares para colocarlos en paraísos fiscales, lo cual constituye una violación al texto constitucional que establece que las universidades no deben tener fines de lucro y que deben invertir sus excedentes económicos en la misma institución. Además, estas universidades gozan de algunas exenciones tributarias y arancelarias por parte del Estado ecuatoriano en tanto pueden importar sin pagar aranceles y no pagan impuesto a la renta sobre utilidades. ¿Será esta la independencia académica a la cual se refiere Lasso?

En el gobierno de la Revolución Ciudadana, la política pública de Educación Superior ha estado orientada por un criterio de justicia y equidad social, siendo el logro más fuerte la democratización en el acceso a la educación. Si en 2006, el porcentaje de personas que no podían acceder a la universidad por falta de recursos económicos era del 45 % para 2013 ese porcentaje se redujo al 26%. En 2015, el 20 % de los estudiantes ingresantes al sistema de educación superior pertenecía al quintil más pobre de la población, mientras que el 16% pertenece al quintil 2 más pobre.

Además, de acuerdo a los últimos datos, el 17% de personas que obtiene un cupo en una universidad pertenece a una familia beneficiaria del Bono de Desarrollo Humano [4]. Incluso en días pasados, el propio Diario El Comercio [5], publicó una nota destacando aquellos casos de jóvenes que destacan por ser los primeros de sus familias en cursar estudios de educación superior y cuyas madres son beneficiarias del Bono de Desarrollo Humano. La cifra es elocuente: actualmente uno de cada dos ecuatorianos que ingresa a la universidad proviene de una familia en la que ni padre ni padre asistieron a ese nivel educativo.

Por último, si en 2006, el porcentaje de indígenas que tenían acceso a estudios de educación superior era solo del 9,5 % en 2014 ese porcentaje aumentó al 17,2 %. Al igual que en el caso de los afroecuatorianos, que pasó de 14, 1 % al 21%. Un dato adicional confirma lo anterior: 7 de cada 10 mujeres afro ecuatorianas obtuvieron un cupo para estudiar en una Universidad [6].

La propuesta de Lasso pretende destruir lo logrado y volver a los viejos tiempos de la educación superior en Ecuador en donde el acceso a la educación dependía de las “palancas” que se tuviera para ingresar a las universidades, siendo un privilegio exclusivo de ciertos sectores acomodados de la población.

[1] Relación entre el número de alumnos que están matriculados en establecimientos de enseñanza de Educación Superior independiente de su edad en relación al total de la población en edades entre los 18 a 24 años.

[2] Relación entre el número de alumnos que están matriculados en establecimientos de enseñanza de Educación Superior y que pertenecen al grupo de edad que, según las normas reglamentarias o convenciones educativas corresponde a dicho nivel, es decir, edades entre los 18 a 24 años.

[3] Conformado por aquellos estudiantes que obtuvieron los mejores puntajes al rendir el ENES, prueba de aptitud académica que posibilita obtener información sobre las habilidades, destrezas y capacidades que poseen los estudiantes. Las habilidades que se exploran son razonamiento verbal, numérico y abstracto.

[4] Transferencia monetaria mensual de USD 50 que está condicionada al cumplimiento de requisitos establecidos por el Viceministerio de Aseguramiento y Movilidad Social, y que lo reciben los representantes de los núcleos familiares (de preferencia a la mujer que consta como jefe de núcleo o cónyuge) que se encuentran bajo la línea de pobreza establecida por el Ministerio de Coordinación de Desarrollo Social de acuerdo a los resultados obtenidos del Registro Social.

[5] http://www.elcomercio.com/actualidad/jovenes-educacion-universidad-ecuador-becas.

[6] http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/7-de-cada-10-mujeres-afro-obtienen-un-cupo-en-la-u

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