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Rafael Correa, presidente de Ecuador denunció que existen “claros indicios” de que sectores vinculados a la oposición de derecha tienen planes para tomar el Palacio de Carondelet durante las marchas convocadas para hoy desde el centro y el sur de Quito. En el marco del debate que vive el país en las últimas semanas desde que el gobierno impulsara los proyectos del ley para reformar los impuestos sobre la plusvalía y la herencia, cuyo tratamiento se encuentra suspendido, durante esta tarde están convocadas manifestaciones a favor y en contra de la Revolución Ciudadana.

El Frente Unidos, integrado por 16 organizaciones del país, convocó a una movilización que iniciará a las 16H00 hora local en la plaza de la Independencia en la capital ecuatoriana y terminará con una congregación en el Palacio de Carondelet (sede del Gobierno) para demostrar que las mayorías defienden el proyecto de la Revolución. De manera simultánea está previsto sectores de oposición se concentren cerca de la sede del Poder Ejecutivo para continuar exigiendo al mandatario que renuncia a la Presidencia. Esta nueva manifestación opositora se da cuando faltan tres días para la vista del papa Francisco a la nación andina con motivo de su gira por América Latina.

El Ministro del Interior, José Serrano, alertó que labores de inteligencia detectaron un plan para que ambas marchas confluyeran en el Palacio de Gobierno, se rompiera el cerco policial y se tomara por la fuerza la sede presidencial.

Correa identificó como activistas de oposición que estarían tras los planes conspirativos a Mario Pazmiño, coronel retirado del Ejército y ex jefe de inteligencia militar, a quien vinculó como cercano a la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA), y al coronel César Carrión, quien era director del hospital policial donde el presidente estuvo secuestrado en 2010. También hizo alusión a “millones de dólares de poderosos grupos económicos y a los “periodistas de siempre”.

En relación a los cambios en los impuestos Correa sostuvo en las redes sociales que “Nos reafirmamos en nuestras convicciones: los nuevos impuestos a las herencias, que los pagarían menos del 2% más rico de la población, así como el de plusvalía, que lo pagaría un % aún menor de la población -beneficiada por obra pública o especulación-, es lo más coherente que hemos hecho para tener un país menos injusto”.

También se refirió a la invitación a un diálogo nacional hecho desde el gobierno tras las manifestaciones registradas por grupos opositores contra las iniciativas de ley que habrían sido utilizadas como argumento para las protestas. Sin embargo, dijo que el tema central sería un problema “de fondo” relacionado con la intolerable desigualdad entre ricos y pobres; “más aún cuando pocos heredan todo y muchos heredan tan solo miseria”.

Con información de Agencia de Noticias Andes y Telesur