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El Departamento de Estado de EE.UU. anunció este viernes el retiro de Cuba de su lista anual de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

El pasado 14 de abril, tras su histórica reunión con Raúl Castro, celebrada en Panamá durante la Cumbre de las Américas, Obama anunció su decisión de eliminar a Cuba de esa lista, en la que ha figurado cada año desde 1982. Días más tarde, presentó al Congreso el informe requerido por la ley que indica la intención del Ejecutivo de rescindir la designación de estado patrocinador del terrorismo, incluida la certificación de que Cuba no ha proporcionado ningún tipo de apoyo al terrorismo internacional en los seis meses anteriores, y ha dado garantías de que no va a apoyar actos de terrorismo internacional en el futuro.

Este viernes 29 de mayo de 2015, fecha en que expira el período de 45 días para la previa notificación al Congreso, el Secretario de Estado ha tomado la decisión final de dejar sin efecto la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo, según un comunicado del portavoz Jeff Rathke.

El comunicado explica que “la rescisión de la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo refleja nuestra evaluación de que Cuba cumple con los criterios legales para la rescisión”, que “si bien Estados Unidos tiene importantes preocupaciones y desacuerdos con una amplia gama de políticas y conductas de Cuba, estas son ajenas a los criterios pertinentes para la rescisión de la designación de un estado como patrocinador del terrorismo.

Sin embargo, la salida de Cuba de la lista no será efectiva hasta que se publique en el Registro Federal de EEUU, algo que puede ocurrir “un día o dos” más tarde, según aclaró recientemente una alta funcionaria del Gobierno de Obama.

Al entrar en vigor, la retirada de Cuba de la lista supondrá la eliminación de una serie de sanciones, como la prohibición de la venta de armas, de ayuda económica y transacciones financieras, y de préstamos de los organismos financieros multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Aunque es un paso de suma importancia para la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU, esta medida no afecta las sanciones contempladas en el bloqueo económico a la isla.