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Escena principal:

9 de abril de 1948: ¡Mataron a Gaitán!, fue el grito que estremeció a toda Colombia. El asesinato fue transmitido segundos después por las radios y el país se incendió rapidamente apoyado por el murmullo popular. La guerra estalló fácil, desde 1936 los latifundistas encabezados por el fanático Laureano Gómez, líder conservador y ultra católico, enfurecieron la incipiente nación con una santa cruzada en contra del liberalismo y principalmente en contra del fantasma del socialismo[I]. La razón principal de la polarización fue la entrega de tierras al campesinado, que había empezado a darse con la reforma agraria decretada en 1936. El latifundio se organizó para la guerra, con el fin de impedir su cumplimiento[II].

Desde ese día el país no ha vivido en paz, porque la guerra ha sido la expresión predilecta de los conservadores y liberales, en el siglo XIX se enfrentaron en 16 guerras, y en el siglo XX fueron los causantes de la guerra de los mil días y de la cruenta guerra que vivimos.

Secuencia de la escena:

9 de Abril de 2016: ¡Mataron 12 defensores/as de derechos humanos en lo que va corrido del 2016! La noticia se viralizó por las redes sociales, la prensa internacional alternativa liderada por Telesur la impulsó  y se expandió hasta los oídos de la ONU por el potente murmullo del movimiento popular organizado. Todo el mundo se enteró de que el paramilitarismo está activo, que nunca se fue y que los despojadores o usurpadores no están dispuestos a devolver  los más de 9 millones de hectáreas de tierra que fueron arrebatadas a sangre y fuego al campesinado, para imponer, entre otras cosas, el modelo rentista de la megaminería, el agronegocio y para satisfacer el honor de algunos paisanos que les gusta tener miles de hectáreas de tierra.

Desde hace 1 año se han arreciado los asesinatos contra militantes de la izquierda y sin que las partes hayan firmado un tratado de paz, la ultraderecha está organizando otra santa cruzada, de las mismas dimensiones y con el mismo componente oligárquico que la guerra iniciada hace 68 años. El procurador general de la nación, ¡escúchese bien!, el procurador Alejandro Ordoñez encabezó el domingo 9 de abril un acto en contra de la restitución de tierras, en el que participaron los despojadores de los campesinos, el jefe latifundista José Felix Lafaurie presidente de Fedegan, entre tantos otros. En ese acto se expresó todo tipo de argucia en contra del proceso de paz y se usaron los mismos estúpidos argumentos sacrosantos y oligárquicos con los que se inició el conflicto armado interno.

Para los “cruzados” los campesinos no deben estar en las tierras, porque los pobres no pueden ser propietarios… ni más faltaba. Todos los campesinos desplazados y despojados legítimos dueños de las tierras son, en palabras de los latifundistas y del procurador, agentes del comunismo internacional que pretenden recuperar las tierras para instaurar el socialismo. El terrateniente Lafaurie dijo el pasado domingo que la restitución de tierras “no es otra cosa sino la cuota inicial del control territorial de ciertos actores armados que creen que pueden volver a hacer de las suyas en el campo, y no se lo vamos a permitir[III]. El victimario, re-victimizando.

Es tan grave la situación que Santos salió a responder al procurador, también en plaza pública, diciéndole que no se puede poner del lado de los delincuentes y enfatizó en que “La restitución de tierras es un tema de justicia elemental y no debe usarse para dividir al país ni sembrar miedo”. Las víctimas se pronunciaron preocupadas por esta situación, dejando planteada la pregunta sobre ¿qué tan posible es que el gobierno pueda cumplir los acuerdos de paz?, pactos que esperamos se firmen con las FARC y el ELN.

Los enemigos de la paz han mostrado su rostro y su repertorio: los paramilitares hicieron el paro armado, los uribistas impusieron una marcha en contra de la paz y el procurador, que tiene la misión de salvaguardar los derechos de la ciudadanía, se puso en contra de los 7 millones de desplazados internos.

Como se ha insistido en otros artículos, para lograr la Paz no bastan la firmas de los acuerdos con las insurgencias, se necesita un gobierno con la convicción para hacer cumplir e implementar el tratado de paz,  que me temo no será el del presidente Santos, quizás por la falta de tiempo en la gestión y porque está hundido en una crisis política-económica profunda. En consecuencia, se abre desde ya la campaña presidencial del 2018, que tendrá como eje central de nuevo, la paz, esta vez para implementarla y cuidarla. Ojalá el campo democrático popular tenga la grandeza de realizar una propuesta impecable y logre elegir una alternativa que represente los derechos humanos, que tenga la confianza de cambiarle el rumbo al país y que cuente además con el apoyo de la Unasur y la Celac.

Tamaño desafío tenemos hacia adelante, pienso que será posible, porque con la guerra no han podido hacernos desechar nuestros sueños transformadores,  menos lo harán con la paz en la mano, aunque las escenas de la guerra por la tierra tengan una secuencia repetida una y mil veces después de aquel 9 de abril de 1948.

[I] Este trabajo hecho por la Universidad Javeriana, esclarece un poco las raices del pensamiento de derecha del partido conservador y de la ultraderecha actual. http://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/criteriojuridico/article/viewFile/330/884.

[II] Para adentrarse en la problemática, sugiero la lectura de los estupendos informes de los académicos Darío Fajardo, de Alfredo Molano y la excelente relatoría del exrector de la Universidad Nacional Víctor Manuel Moncayo: https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/Informe%20Comisi_n%20Hist_rica%20del%20Conflicto%20y%20sus%20V_ctimas.%20La%20Habana%2C%20Febrero%20de%202015.pdf

[III] http://www.elespectador.com/noticias/politica/el-claroscuro-de-restitucion-de-tierras-articulo-626512