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Por Camila Vollenweider

@cvollenweider

En el marco de las próximas elecciones departamentales que Paraguay celebrará el domingo 15, ALSur conversó con Mario Ferreiro, candidato a la intendencia de Asunción, sobre el presente y el futuro del país en el escenario regional.

 El domingo próximo Ud. competirá en las elecciones a la intendencia de Asunción y, según las encuestas, compite cara a cara con el candidato del Partido Colorado. ¿Qué proyectos de ciudad representa cada uno?

Nosotros queremos una ciudad que integre de vuelta a todos los sectores. Asunción es una ciudad bastante particular porque tiene 517.000 habitantes. Pero el área del Gran Asunción incluye a casi 3 millones de personas, entonces tiene problemas urbanísticos bastante grandes. Entre ellos la pobreza. El 20% de Asunción está bajo la línea de la pobreza; tenemos 100.000 habitantes viviendo en condiciones muy poco dignas, insalubres, sobre todo en las zonas inundables del río Paraguay. Gran parte de nuestro objetivo es concretar una obra que aquí se pospuso hace muchos años que es la Franja Costera, que no es otra cosa que la integración de un territorio inundable a la ciudad, elevando la cota, haciendo una gran costanera que proteja a los habitantes de esa zona de la crecida del río Paraguay y dotarlos de los servicios básicos que necesita el ser humano para vivir: agua potable, desagues cloacales, electricidad, condiciones de recreación, transporte, recolección de basura. 26.000 familias viven sin esos servicios en Asunción. Ese es uno de los grandes objetivos que tenemos.

El otro sector no ha hecho absolutamente nada en 15 años por mejorar la situación de esos compatriotas. Les han prometido muchas cosas pero los mantienen en esa situación también como una cuestión de clientelismo político como la vieja estructura política latinoamericana de, sobre las necesidades, generar una fidelidad política y una identificación política. Nosotros queremos romper eso y tenemos un proyecto importante con el tema de la Franja Costera y, además, por supuesto, otras necesidades de infraestructura que tiene Asunción, que son muy grandes.

 

El presidente Cartes asumió su mandato con promesas de un Nuevo Rumbo para el país, a más de dos años de ese momento, ¿cuáles son los puntos centrales de sus promesas incumplidas?

Fundamentalmente hay un problema muy grande de desequilibrio social, de inequidad que no se pudo revertir. Si bien el presidente Cartes no eliminó los planes de ayuda, asistenciales y de transferencias condicionadas, tampoco cumplió lo que había prometido que era la creación de más fuentes de empleo a través de una economía en crecimiento. Cierto es que la situación coyuntural en la región tampoco lo ayuda; Brasil y Argentina están con problemas y eso, para Paraguay, es determinante. Pero se esperaba una impronta mucho más decisiva del presidente, sobre todo en lo que se creía que él conocía, que era la generación de empleo a partir del crecimiento del PIB. Eso no se ha dado, el sector privado está muy cauteloso, hay un estancamiento económico importante, hay sobre todo muy poca movilidad en el ámbito comercial, los supermercados hablan de una caída de casi el 20% en las ventas respecto de años anteriores. El crecimiento también se ha reducido, se ha vuelto más cauteloso el pronóstico. Por lo tanto, lo que se esperaba de él era que, justamente, promoviera una mayor dinámica de la economía y no se dio. Más que nada, según mi juicio, porque tampoco se pudo resolver la burocracia estatal y las obras que estaban anunciadas llevan un atraso de casi tres años. Entonces al no haber obra pública, se ve afectada la economía de un país tan chico como Paraguay. No se ha visto la capacidad gerencial del presidente. Se esperaba el acompañamiento del sector privado, y sin embargo está como atascado en la maraña burocrática, además de problemas internos de su partido, que es un partido tradicional de más de 100 años.

 

Las protestas y movilizaciones de distintos sectores sociales contra el gobierno del presidente Cartes continúan en aumento, ¿qué perspectivas ve de rearticulación de las fuerzas populares de cara a disputar las elecciones del 2018?

Las reacciones, sobre todo de sectores agremiados, se comenzaron a sentir enseguida, apenas comenzado el gobierno de Cartes, pero ahora se han agudizado. Para el mes de diciembre está prevista una huelga general, la segunda que va a sufrir Cartes en su mandato que fue convocada por los sectores tanto sindicales urbanos como por los sectores campesinos. Esto deviene de una situación no resuelta de un simple reconocimiento de un sindicato de transporte público. No quieren reconocer al sindicato y están generando una suerte de onda expansiva que se está contagiando a otros sectores. Ahí se encuentra muy poca habilidad y también -y sobre todo- muy poca afinidad con la posibilidad de negociar con estos sectores. No hay comodidad en este gobierno en cuanto a la negociación con los sindicatos; los sienten como extraños, los entienden como adversarios/enemigos; es la típica vinculación obrero-patronal. No pudieron superar la dificultad política porque no están trabajando políticamente el problema. Esto puede ser complicado porque hablamos de un año que está cerrando con una caída bastante grande del sector financiero, con un sobreendeudamiento de la gente, del público consumidor que, como ha pasado en muchos países, gasta mucho en tarjeta y luego no tiene cómo pagar esas deudas. Se acabó esa burbuja de los black fridays que hubo acá en Paraguay durante tres o cuatro años y ahora hay que pagar las cuentas. Y no hay dudas que por esa falta de habilidad política tenemos un fin de año con posibilidades de paro general. Esto para 2018 abre un panorama bastante incierto donde hay que entender que la disputa dentro del partido del gobierno va a ser muy intensa, en la cual se vislumbrando por lo menos dos frentes muy fuertes. Y, también hay que decirlo con suficiente capacidad autocrítica, nosotros desde la oposición vamos a tener que volver a ensayar una idea de unidad que ahora en Asunción funcionó, por ejemplo, pero que hay que trasladar a nivel nacional si es que queremos seriamente disputarle al Partido Colorado el poder, si no va a ser muy difícil.

 

En julio de este año Paraguay asumió la presidencia pro tempore de Mercosur. Por otro lado, el gobierno de Cartes promueve activamente un acercamiento a la Alianza del Pacífico, ¿cuál es su análisis sobre estos bloques y el lugar que debiera ocupar Paraguay respecto a la integración regional?

Yo tengo una postura muy clara a ese respecto desde que fui candidato a presidente de la república en 2013 y la mantengo hasta ahora. El destino económico del Paraguay es el Mercosur, el destino político del Paraguay es la Unasur. Vemos a esos dos bloques legítimamente fundados -recuerda que aquí en Asunción se firmó el acta fundacional del Mercosur. Mal haríamos en desconocer la importancia que para nosotros tiene el Mercosur. Lo de la Alianza del Pacífico proviene más que nada de una vinculación con Chile por la venta de productos cárnicos, que fue un buen negocio para Paraguay en los últimos años. Y esa puede ser la vinculación. Pero no existe una conexión ni cultural ni física con Chile como la que tenemos con Brasil o Argentina. Porque la frontera es intensa. Entonces sería hasta un despropósito pensar en que vamos a hacer una integración económica, cultural y política con un sector que está muy alejado de nosotros en muchos sentidos, inclusive socialmente. Los grandes países que influyen sobre Paraguay siempre han sido sus vecinos más grandes. Tenemos una población de casi un millón de paraguayos en Argentina, un dato no menor. Tenemos una fuerte presencia también del comercio fronterizo entre Argentina, Paraguay y Brasil. Ojalá algún día se desdramatice y se pueda hacer una unión aduanera real y no como ahora que todavía hay contrabando y ese tipo de problemas. Pero más allá de las cuestiones de coyuntura que no son fáciles por la situación de los países vecinos yo estoy convencido que el gran destino, económico pero también cultural, del Paraguay esta dentro del Mercosur.

Publicado en nuestro semanario de geopolítica ALSur