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Dentro del actual escenario político de Chile,  la propuesta de la reforma constitucional, lanzada por la presidenta Bachelet el año pasado, se presenta como un desafío para las estructuras de poder constituidas. Y hablamos no solo del poder político, sino también y sobre todo el económico, del cual el primero es refractario. De tal suerte, así como es verdad que el llamado a redactar una nueva Constitución ofrece un cuadro donde  “los de abajo” pueden contar con una oportunidad de incidencia en la vida política chilena hasta ahora inédita, también lo es que  los factores de la hegemonía neoliberal implementada desde el régimen militar y dictatorial encabezada por Augusto Pinochet y mantenida durante los gobiernos de la era democrática, harán todo lo posible por imponer límites cuando no frustrar cualquier tipo de iniciativa que la haga tambalear.

Así las cosas, y en aras de ofrecer al lector y lectora una panorámica lo más amplia posible del cuadro actual, nos gustaría plantear las siguientes apreciaciones en formato de claves de comprensión.

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