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Los resultados del referéndum, realizado el domingo 21 de febrero en Bolivia, marcan una ventaja del NO sobre el SI del 2,5%, habiendo logrado un 51,27 % de votos la opción del NO contra el 48,73 % logrados por el SI. Este resultado significa que se ha rechazado por voto popular la modificación del art. 168 de la Constitución y, por lo tanto, el mismo mantiene la imposibilidad de que el Presidente y el Vicepresidente de Bolivia se re-postulen en las futuras elecciones del 2019.  De todas maneras, el Presidente Evo Morales deberá concluir su actual gestión de gobierno, iniciada el pasado año 2015, en 2019.

I

En la evaluación que el propio Evo Morales ha realizado frente al país, entre otros temas, ha enfatizado que el porcentaje de respaldo para el SI -que llega a ser casi la mitad de los votantes- es un voto denominado por él mismo como “duro”. Este voto se  caracteriza por ser incondicional y leal al proceso de cambio y al Presidente Evo, votando por su continuidad  -a pesar de una campaña muy dura y descalificadora de la oposición que ha buscado lastimar la imagen del Presidente y del Vicepresidente mostrando informaciones personales de ambos y señalando inconductas-. Además, el SI ha logrado un significativo y emblemático triunfo en el Departamento de La Paz, donde se había perdido en 2015 en las elecciones de gobiernos sub-nacionales.

Si bien el NO fue la opción ganadora, no puede decirse que triunfó la oposición, puesto que no fue una sola organización o un grupo organizado de sectores políticos quienes hicieron campaña para el NO.  Claramente, el NO le ha dado el triunfo a “las oposiciones”. Los grupos y partidos de oposición que postularon el NO abarcan una amplia gama de posturas ideológicas, que van desde los trotskistas más radicales- presentes en algunos gremios del magisterio urbano- pasando por los ambientalistas radicales que apoyaron la marcha para evitar la carretera por el TIPNIS, llegando a los representantes de las posturas neoliberales en todas sus versiones, desde las más moderadas hasta las de ultraderecha.

En cuanto a liderazgos, quienes postularon la opción del NO fueron en primera fila varios líderes muy conocidos de la vieja derecha neoliberal que fueron autoridades de gobierno durante los 20 años de gobiernos de derecha, como Tuto Quiroga (ex Presidente de la República por el fallecimiento del Gral Hugo Banzer), Samuel Doria Medina (empresario que fue varias veces ministro en los gobiernos neoliberales), Carlos Mesa (ex Vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, y posteriormente Presidente de la República), Rubén Costas (líder del movimiento separatista del oriente boliviano y actual Gobernador de Santa Cruz), el actual gobernador de Tarija también líder del movimiento separatista de 2008, Adrián Oliva. También postularon el NO algunos líderes más jóvenes, como el Alcalde de la ciudad de La Paz, Luis Revilla -que tiene un partido propio localizado regionalmente en La Paz-, la Alcaldesa del Alto, Soledad Chapetón -que actúa dentro del partido de Samuel Doria Medina-, el Alcalde de la ciudad de Cochabamba José María Leyes, el alcalde de Tarija, Rodrigo Paz -hijo del ex Presidente Jaime Paz Zamora- y el gobernador de La Paz, Felix Patzi, ex militante y dirigente del MAS.

A todos ellos se ha sumado un pequeño número de disidentes del MAS, algunos ya articulados a las organizaciones políticas de derecha cuyos representantes principales son Alejandro Almaraz (ex viceministro del gobierno del Presidente Evo), Rebeca Delgado  (ex asambleísta constituyente, Viceministra y Diputada del MAS) y Raúl Prada (ex asambleísta constituyente y Viceministro del MAS). También han sumado sus fuerzas por el NO los antiguos dirigentes trotskistas y grupos de ambientalistas radicales apoyados por Organizaciones No Gubernamentales.

II

Con los resultados de este referéndum la situación política se complejiza para todos, tanto para el partido de gobierno como para la oposición. Por el lado del partido de gobierno y de las organizaciones sociales y sindicales que lo sustentan, se ha cerrado la posibilidad de que el líder indiscutible pueda postularse como candidato en el 2019 y, por tanto en estos 3 años y 10 meses que quedan de esta gestión debe gestarse un nuevo liderazgo que permita al MAS ofrecer al país la continuidad del proceso de cambio bajo los mismos lineamientos de estos últimos 10 años.

Por el lado de la oposición, o de “las oposiciones”, la tarea que cumplieron en este referéndum no revistió mayor complejidad, puesto que para armar su estrategia no fue necesario ponerse de acuerdo en cuanto a programa de gobierno en tanto no era una elección sino un referéndum de reforma constitucional. Tampoco necesitaron ponerse de acuerdo sobre un líder o sobre una lista de candidatos, que suele ser un tema de muy difícil para los grupos de oposición. Sólo fue necesario que todos afirmaran su postura por el NO. Ni siquiera fue posible que ellos respetaran el mínimo acuerdo inicial que tomaron para afrontar el lanzamiento de su campaña; por consejo de sus asesores, tenía que  plantearse como una iniciativa ciudadana, pero ante la tentación de adueñarse del posible triunfo, todos rompieron rápidamente el acuerdo y se postularon como líderes del NO.

En ese marco, el resultado positivo para el NO en el referéndum pone a las oposiciones en el desafío de lograr, para el año 2019, -elección en la que no estará Evo Morales como candidato- una opción con posibilidades de hacerle frente a la nueva candidatura del MAS. Para ello, contando con que hay un fuerte porcentaje de votación incondicional al MAS, las oposiciones tendrán que buscar la unificación de sus fuerzas. Esta unidad -y la posibilidad de disputar con éxito el poder al MAS en 2019 sólo puede darse en torno a tres cosas obligadas: un programa único de gobierno que se presente como alternativa al programa de la Agenda 2025 del gobierno actual, un binomio de liderazgo para Presidente y Vicepresidente, y una lista de candidatos a parlamentarios plurinominales y uninominales.

A pesar de que la campaña y el referéndum concluyeron oficialmente el 21 de febrero,  las oposiciones actualmente han continuado lanzando acusaciones que buscan lograr mayores efectos de la guerra sucia que iniciaron, orientada ya no sólo a conseguir votos, sino a erosionar la base social del MAS y de sus máximos líderes.

 

 

 

 

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