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En los últimos años se ha discutido mucho acerca de cuestiones coyunturales. Mucho más en estos meses a raíz de las medidas adoptadas por el Gobierno de Macri que están generando graves consecuencias económicas y sociales en nuestro país. Pero es necesario complementar esta preocupación razonable sobre la coyuntura con una reflexión sobre los impactos de mediano y largo plazo.

Es bien conocida la importancia de un Estado eficiente que genere a través de una asociación virtuosa con el sector privado, las condiciones para el desarrollo.En tal sentido, existen varias experiencias exitosas en diversos países de Asia, a contramano de lo que ha sucedido en América Latina, en donde el neoliberalismo ha truncado ese proceso de desarrollo en varias oportunidades.

Luego del año 2003, hubo ciertos avances en términos de políticas estructurales en la región. En esa línea, Argentina fue uno de los pocos países latinoamericanos en los cuales se verificó un mayor crecimiento de las exportaciones industriales y de servicios que de las de productos agropecuarios, evidenciando una tendencia a la reversión de la reprimarización de la economía.

Asimismo, el desendeudamiento de la Argentina –que pasó del 151 al 26% del PIB entre los años 2003 y 2015– implicó también una fuerte mejoría estructural. En paralelo, se mejoró el salario real dando fuerte impulso a la demanda efectiva, se aplicaron políticas que recuperaron las escuelas técnicas, se aumentó fuertemente el presupuesto en educación y ciencia y tecnología, entre otras.

Toda esta batería de medidas tendientes a impulsar el consumo, reducir fuertemente el desempleo –que pasó del 25% en 2002 al 7% en 2015– y aumentar la producción permitieron incrementar sustancialmente en un 25% a la clase media, el segundo mayor crecimiento a nivel regional, consolidando así una importante palanca para el desarrollo. Estos logros pueden ser verificados en una inobjetable fuente: el documento Prospecto de emisión de bonos que el actual Gobierno efectuó para pagar a los buitres.

En sentido contrario, el nuevo Gobierno ha planteado una política de corte neoliberal a ultranza. Diversas iniciativas adoptadas desde diciembre de 2015 han afectado seriamente a la estructura productiva, especialmente a las PyMEs, en particular: 1) el cambio del rol del Estado, 2) la aplicación de políticas de ajuste 3) el aumento de costos en las actividades productivas y 4) el cambio en las políticas externas y de inserción internacional del país.

1) Rol del Estado: Hacia una mayor brecha en bienes públicos.

a) Las reducciones presupuestarias en el Estado con una visión contable de corto plazo como lo que ocurre en Aerolíneas Argentinas o la discontinuidad de ARSAT 3: Ciertamente las inversiones que no hace el Sector Público son oportunidades de negocios para empresas transnacionales que compiten con dichas empresas o, sencillamente, son inversiones que dejan de realizarse. Esto redunda en pérdidas de puestos laborales, de capacidades tecnológicas nacionales y costos crecientes para las empresas argentinas, lo que se traduce en una menor entrada de divisas para el país. Achicar el Estado y dar negocios a sectores trasnacionales es una actitud coherente de los CEOs que pasaron de la actividad privada a trabajar desde el Estado para sus anteriores patrones.

b) El desfinanciamiento de las Universidades Nacionales implica graves pérdidas en el acceso a la educación para los sectores medios y populares y pérdidas en investigación y servicios a la producción.

c) La política de promoción de los despidos por razones ideológicas y presupuestarias generan no solamente graves injusticias y un mayor desempleo sino que además, implican pérdidas de capital humano y la desaparición de capacidades y políticas que dejan de implementarse en los distintos niveles del Estado.

2) Achicamiento de la economía: Hacia una mayor brecha regional y social.

a) La fuerte caída en la inversión pública genera un deterioro en la infraestructura, mayores costos en transporte y servicios, el aumento del desempleo y una desarticulación regional del país.

b) Las políticas de ajuste afectan no solo al Estado sino al conjunto de la cadena productiva y generan cierre de empresas y despidos.

c) La pérdida de cohesión social que genera un mayor desempleo y menores salarios reales implica no solo una sociedad más desigual sino también un retroceso de capacidades que otorgan competitividad al país.

3) Mayores Costos: Hacia una mayor brecha productiva.

a) La política monetaria de altas tasas de interés que lleva a cabo el Banco Central encarece el crédito y ha generado una fuerte caída del consumo y la inversión.

b) Esto se agrava con la eliminación –por parte de la CNV y la Superintendencia de Seguros– de las medidas que obligaban al sector financiero a orientar el ahorro a la economía real, lo que se potencia con la desaparición o desnaturalización de otros programas (como el Fondo para el Desarrollo Económico Argentino –FONDEAR– y la Línea de Créditos para la Inversión Productiva –LCIP–) que incrementaron fuertemente al financiamiento a bajas tasas para las empresas nacionales.

c) La maxidevaluación ha generado un fuerte encarecimiento de los insumos importados e insumos nacionales pero dolarizados en un contexto de estancamiento de las exportaciones industriales por la recesión global y regional y por la recesión de la economía local.

d) Los brutales tarifazos generan una virtual quiebra a las PyMEs de diversos sectores productivos, en particular los vinculados al mercado interno.

En consecuencia, estos mayores costos (precios, tipo de cambio, tasas de interés y tarifas) generan una pérdida de competitividad para las empresas nacionales que se agravará estructuralmente con el desguace del Estado y los factores recesivos anteriormente descriptos en 1y 2. Además este cuadro se complejizará aún más con las políticas comerciales y la estrategia de inserción global del Gobierno que detallaremos a continuación.

4) Inserción internacional: Aumento de la brecha externa.

a) Fomento al ingreso de capitales especulativos. El ingreso de capitales golondrina para especular con las altas tasas de interés fomentado por la eliminación de medidas prudenciales cambiarias, generará una mayor apreciación cambiaria más allá de la devaluación nominal y profundizará un déficit comercial que se financiará con endeudamiento.

b) La apertura comercial implementada desde diciembre de 2015 implicará el libre acceso para importaciones a precios de dumping debido a la crisis global. El débil esquema de licencias no compensa la eliminación de mecanismos derogados en 2016 que limitaban la entrada de ciertas importaciones, en particular las de productos que podían ser abastecidos con producción local.

c) Rol de acuerdos de libre comercio. La redefinición del MERCOSUR como una zona de libre comercio y la búsqueda de acuerdos bilaterales de libre comercio con la Unión Europea y el acercamiento a la Alianza del Pacífico generará mayores importaciones que un eventual crecimiento en exportaciones. Esto implica un retroceso cualitativo ya que las mayores exportaciones serán de productos de menor valor agregado lo que combinado con el aumento de las importaciones redundará en graves efectos sobre la producción, el empleo y desarrollo regional.

Todos estos factores expuestos auguran un agravamiento en el plano productivo y social. Consecuentemente, se evidenciará un mayor desequilibrio fiscal y externo que el neoliberalismo compensará temporalmente con un mayor ajuste y con endeudamiento externo.

Todos sabemos cómo termina eso: al Proceso le llegó la crisis de 1982, a la Convertibilidad, el 2001. Ahora ocurrirá en el corto plazo una cierta estabilidad ficticia que en el mediano plazo se traducirá en una involución de subdesarrollo y en una crisis inexorable si no se cambia el rumbo.

Publicado en Diario Página 12. http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-300640-2016-05-31.html