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@GonzalezGuiChe

i. Contexto

El próximo domingo 27 de mayo se celebrará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. En esta ocasión, los 36.227.267 colombianos habilitados para votar tendrán la posibilidad de elegir entre un abanico de cinco fórmulas presidenciales. Entre ellas, dos se perfilan con mayores posibilidades de acceder a la segunda vuelta –cabe recordar que, desde la reforma de la Constitución en 1991, es necesario obtener más de la mitad de los votos válidos para alzarse con la presidencia en primera vuelta, algo que tan sólo Álvaro Uribe ha conseguido, tanto en 2002 como en 2006-.

Por un lado se encuentra Iván Duque (Centro Democrático), candidato uribista que lleva en su fórmula a Martha Lucía Ramírez (Partido Conservador) luego de haberla derrotado en la Gran Consulta por Colombia del pasado 11 de marzo, celebrada en simultáneo con las elecciones legislativas. En la vereda opuesta se ubica Gustavo Petro (Colombia Humana), quien llevará como vicepresidenta a Ángela María Robledo (Alianza Verde) –elegida en dos ocasiones consecutivas como la mejor congresista mujer del país-.

Además de los ya mencionados, el Partido Liberal presentará a Humberto de la Calle, Sergio Fajardo será la cabeza de Coalición Colombia y Germán Vargas Lleras hará lo propio bajo el sello Mejor Vargas Lleras[i]. Como se ha hecho costumbre en los últimos 40 años, salvo contadas excepciones, es esperable que la participación se ubique por debajo del 50%; sin embargo, el dato alentador en este aspecto es el incremento de 5 puntos porcentuales en los recientes comicios legislativos del pasado 11 de marzo.

Durante la jornada del 27 se deberá seguir muy de cerca lo que ocurra en términos de participación y de recuento de votos, tanto a nivel nacional como departamental, puesto que el fantasma del fraude ha sido arrojado a la escena pública en los últimos días y puede hacerse presente en los próximos comicios.

ii. Riesgo de fraude

Los días previos a la votación han estado signados por las recientes acusaciones de Gustavo Petro, quien ha manifestado temor frente a la posibilidad de que los comicios presenten múltiples irregularidades. En este sentido, antes de viajar a Barranquilla para su último acto público, el candidato de Colombia Humana alertó que se estaba forjando un fraude masivo ya que el software que se utilizará el domingo no habría sido revisado, y que la misión enviada por la Unión Europea no tendría los conocimientos técnicos para hacerlo.

Sin embargo, el temor no es nuevo ya que algunas señales de alarma habían sido encendidas previamente en relación a irregularidades electorales:

  • La Misión de Observación Electoral (MOE) en su informe más reciente[ii] consigna que los dos delitos electorales más recurrentes son, por un lado la corrupción al sufragante -compra y venta de votos-, y por otro la trashumancia electoral. Entre ambos, registran casi la mitad (44,41 %) de las denuncias por delitos contra los mecanismos de participación democrática entre 2005 y 2015. Yendo al tema en cuestión, la MOE identifica que de los 1.122 municipios del país, 329 (29,32 %) se encuentran en riesgo de fraude por niveles atípicos de participación para los comicios presidenciales.
  • El pasado 8 de febrero, el Consejo de Estado finalmente falló a favor de una denuncia del Movimiento Inde­pendiente de Renovación Absoluta (MIRA) por una adulteración en los resultados de las elecciones para el Senado de 2014 a través del software de escrutinio. Es decir que el Consejo de Estado declaró la nulidad de tres congresistas y en su lugar le otorgó esos lugares a MIRA –a tan sólo 5 meses de terminarse el mandato-.

Por lo expuesto y respaldando al candidato, ¨según la Misión de Observación Electoral (MOE), el reciente fallo del Consejo de Estado que decide declarar la nulidad en la elección de tres congresistas y otorgar esas curules al movimiento MIRA, demuestra la necesidad de una auditoría completa por parte de los partidos políticos sobre el software y los procedimientos de los escrutinios.¨[iii] Según aseguró Petro, detrás de dicho fraude se encontraría Cambio Radical, puesto que ¨El presidente de la República, la presidenta del CNE, Yolima Carrillo, y el registrador Juan Carlos Galindo tienen un mismo candidato que se llama Germán Vargas Lleras¨[iv].

Lo que ocurre es que, si bien se encontraría muy lejos de entrar al balotaje, cuando hablamos de Vargas Lleras no se puede dejar de señalar que se trata, probablemente, del candidato que mayor caudal de votos de maquinaria puede cosechar. En este sentido, ¨es innegable que el ex vicepresidente Vargas Lleras fue quien más hizo por cultivar una estructura de apoyo territorial durante su paso por el Gobierno. Como resultado, Vargas Lleras tiene el apoyo de las 55 maquinarias más grandes del país¨[v]. Sin embargo, según las más importantes consultoras, Vargas Lleras se encontraría respecto de Petro -que se ubica segundo en todas las encuestas- a una distancia mínima de 9,7 %, según Cifras y Conceptos (Polimétrica) y una máxima de 25,6 % para Opinómetro, ambas de mayo.

iii. Encuestas

Gustavo Petro es quien, durante el último año y en casi todas las encuestas que han hecho las diferentes firmas, ha disputado cabeza a cabeza el primer puesto con otro candidato. En un primer momento, ese adversario parecía ser Vargas Lleras. Sin embargo, éste perdió rápidamente ese lugar a manos de Sergio Fajardo, que a su vez sería desbancado a partir de marzo por Iván Duque. Desde entonces, todas las encuestas que se han publicado ubican al candidato uribista en primer lugar y al ex alcalde de Bogotá segundo, ingresando al balotaje. En los últimos meses, tomando las encuestas que se han publicado a partir de marzo, se pueden observar algunas tendencias:

  • El arribo de Duque a la cima, registrado por todas las firmas –si bien con distintos porcentajes-. El senador derechista salió muy fortalecido de la consulta interpartidista, la cual registró más de 6 millones de votos sumando los tres candidatos participantes (Duque, Ramírez y Ordoñez), y se afirmó como el representante del uribismo.
  • La caída de Sergio Fajardo, quien antes de marzo alternaba entre la primera y la segunda colocación, pero que al no tomar posiciones firmes respecto a varias temáticas diluyó parte de su capital político en manos de la polarización que expresan Duque y Petro –actualmente el candidato de Coalición Colombia se ubica en el tercer lugar, muy lejos del codiciado segundo puesto-.
  • Una tercera tendencia a observar es el recorte de puntos de Petro a Duque. En este aspecto, varias consultoras evidencian que se ha reducido la distancia entre ambos, según sus últimos sondeos en comparación al mes de marzo. Es el caso de Yanhaas, consultora que tiene a Duque cayendo del 40 %, en marzo, al 35 % en mayo, al tiempo que Petro le acorta distancia ubicándose a 9 puntos en mayo –en marzo eran 16-. Lo mismo ocurre con Opinómetro, cuyos datos muestran que la distancia entre Duque y Petro se acorta de 8,8 puntos en abril a 4,6 en mayo -esta firma no publicó medición en marzo-. Similar propensión consignan Invamer, según la cual la distancia de 19,2 puntos de marzo se reduce a 12 puntos en mayo, y el Centro Nacional de Consultoría, que registra un recorte de 16 a 11 puntos.
  • Con la salvedad de Opinómetro, las demás consultoras tienen a Petro mejorando su performance en el último tiempo. De igual manera, excepto Celag, todas las otras firmas registran una mejora en los números de Fajardo. Por último, absolutamente todas las encuestadoras, si bien con distintos porcentajes y tendencias, ubican a los candidatos en el siguiente orden: Duque, Petro, Fajardo, Vargas Lleras, De la Calle.

iv. Antecedentes de las consultoras

Los datos arriba expuestos son perfectamente falibles, como ya se ha demostrado en más de una ocasión. En el caso puntual de Colombia, podemos observar los desaciertos que han tenido algunas de las firmas más importantes en los últimos comicios:

  • Para las presidenciales de 2014 ocurrió algo llamativo. Por un lado, las últimas encuestas previas de algunas firmas dieron ganador a Juan Manuel Santos en primera vuelta, como el caso de Datexco (Opinómetro) y Cifras y Conceptos -finalmente Zuluaga se impondría en esa primera vuelta 29,28 % a 25,72 %-. Inversa y equivocadamente, para la segunda vuelta tanto Ipsos como Gallup y el Centro Nacional de Consultoría –las cuales sí habían aventajado a Zuluaga antes de la primera vuelta- ubicarían en su última encuesta previa al balotaje a Santos como perdedor. Un último dato llamativo es que, para esa segunda vuelta, todas las encuestadoras otorgaron a Santos un porcentaje menor al que finalmente consiguió para sellar su reelección.
  • Otro caso paradigmático de errores graves en las encuestas previas a una cita presidencial es el de 2010, cuando casi todas las encuestadoras pronosticaban un empate técnico entre Mockus y Santos. Si analizamos la correlación entre las encuestas y el voto efectivo, se observa que ¨en los comicios presidenciales de 2010 la tendencia de opinión del electorado, durante el mes de mayo, se orientó a una polarización entre el Partido de la U y el Partido Verde -alternando entre ambos el virtual ganador por un escaso margen-. El resultado de la primera vuelta finalmente aventajó al entonces candidato del uribismo entre 7 y 21 puntos más de lo previsto por las encuestadoras. Por su parte, Cambio Radical -uno de los partidos con más nexos con el paramilitarismo- obtuvo el doble de votos que su mejor pronóstico.[vi]
  •  El otro antecedente cercano de gran desacierto por parte de las consultoras fue, precisamente, en el Plebiscito por la Paz de 2016. En esta ocasión todas las encuestas previas, que pronosticaban un triunfo del ‘sí’ –en algunos casos por diferencias muy grandes, especialmente Ipsos, Invamer y Cifras y Conceptos- erraron.

v. A la espera de la segunda vuelta

Más allá de la posibilidad latente de que una vez más las encuestadoras hayan errado, todo hace suponer que el próximo presidente de Colombia será elegido, por tercera ocasión consecutiva, en un balotaje. De este modo, de no ocurrir sucesos extraños como los denunciados por el ex alcalde de Bogotá, lo lógico sería imaginar que tanto él como Duque -quien ganaría el domingo, pero no alcanzaría a superar el 50 % del total- dirimirán el pleito en un mano a mano el 17 de junio. Esto, a su vez, representaría una muy buena noticia para el país, dado que los colombianos tendrían la posibilidad de optar entre dos propuestas y modelos bien diferenciados.

De este modo, la elección del próximo domingo será una contienda que, después de mucho tiempo, enfrentará dos programas económicos y políticos antagónicos. La caída de Duque podría poner coto a la hegemonía uribista, la cual desde comienzos de este nuevo milenio –con rupturas y escisiones- ha sido la identidad política en el poder. Al parecer, tanto por caudal como por proyecto –se trata del único candidato que representa algo verdaderamente distinto-, quien puede disputar ese lugar es Gustavo Petro. Precisamente, encarnar el cambio en la política colombiana es lo que lo ha puesto en ese lugar de privilegio. ¿Podrá ganarle lo nuevo a lo viejo en Colombia?

 

 

 

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[i] http://www.celag.org/elecciones-presidenciales-en-colombia-programas-continuidades-y-rupturas/

[ii]https://moe.org.co/wpcontent/uploads/2018/02/Mapas_y_Factores_de_Riesgo_Electoral_MOE_Elecciones_en_Colombia_2018.pdf

[iii] https://karisma.org.co/auditoria-de-software-de-elecciones-de-los-partidos-politicos/

[iv] http://caracol.com.co/radio/2018/05/20/politica/1526837472_640279.html

[v] http://www.celag.org/colombia-2018-se-acaba-inercia-de-maquinarias/

[vi] http://www.celag.org/colombia-2018-se-acaba-inercia-de-maquinarias/