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@AnaMontano

Contexto

El próximo 1 de julio, México vivirá la jornada electoral más grande de su historia. Ese domingo, casi 88 millones de mexicanos están convocados a elegir al futuro presidente y a los senadores y diputados federales. También se darán elecciones locales concurrentes en 30 de las 32 entidades federativas en las que se votará por gobernadores y congresos locales. En total, están en juego 3.416 cargos de elección popular, de los cuales 629 son federales y 2.787 son locales. Son 8 los estados que renuevan sus gobernadores[i].

Más allá de las cifras, la relevancia de la elección mexicana tiene que ver con el contexto en el que se presenta. Las encuestas y tendencias marcan que hay una alta probabilidad de que un partido de izquierda triunfe, por primera vez, a nivel nacional. También, que obtenga la mayoría en el Congreso, lo cual daría a Andrés Manuel López Obrador inmejorables condiciones para gobernar, al menos desde la perspectiva institucional. Pero la contienda viene siendo completamente atípica por diversas circunstancias.

Aunque hay diversos procesos que se vienen gestando desde hace tiempo, dos años atrás probablemente nadie hubiera podido predecir el escenario en el que se está desarrollando la campaña. Algunos de los factores más importantes a considerar son las coaliciones electorales, la ruptura de la derecha y las candidaturas independientes.

Coaliciones y elecciones

Desde la transición democrática han existido en México las alianzas y coaliciones electorales; sin embargo, hasta antes de 2018, éstas eran considerablemente estables y se alineaban en torno a las coincidencias ideológicas. Era común ver al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con sus aliados históricos: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Nueva Alianza (PANAL). Por otro lado, la coalición de las fuerzas políticas de izquierda, representadas desde hace casi 3 décadas por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC).

A partir de 2014, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el Partido Encuentro Social (PES) y el Partido Humanista se convirtieron oficialmente en nuevos partidos políticos, lo cual provocó el reacomodo de las fuerzas. Muchos de los liderazgos y de la militancia ex-perredista se incorporaron a MORENA al considerarlo una alternativa frente a la falta de representatividad por la dirigencia del PRD. Así, el PRD, que fuera tradicionalmente el partido más importante de izquierda, vio en una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) –insignia de la derecha mexicana–, a la que llamaron inicialmente el Frente por México, la única oportunidad viable para el triunfo electoral –aunque el cálculo haya sido errado–.

Asimismo, en diciembre pasado, desde MORENA se anunció la coalición con el PT y el PES (este último, un partido evangélico de derecha). Las respuestas a las críticas que surgieron ante este anuncio fueron en el sentido de las coincidencias en los fundamentos morales y a la lucha por la transformación del país[ii]. El PRI, por su parte, volvió a aliarse con el PVEM y el PANAL a nivel nacional, aunque no lo hizo en varias de las elecciones locales.

Una de las características de este proceso electoral es que las coaliciones responden más a la coyuntura electoral que a las coincidencias ideológicas y programáticas entre los partidos que las conforman. Ello ha metido en aprietos a más de un dirigente cuando se han cuestionado sus posturas respecto a temas como la despenalización del aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Así, en 2018, ninguno de los nueve partidos políticos presentó una candidatura presidencial de manera individual, sino que todos integraron coaliciones. La crisis del sistema de partidos políticos y la falta de representatividad han provocado que el electorado esté cada vez más pulverizado y la ciudadanía se sienta cada vez menos identificada con un partido en particular. De este modo, que los partidos políticos preponderantes (PRI, PAN, PRD y MORENA) tuvieron que unirse a los partidos pequeños (MC, PT, PVEM, PANAL y PES) para tener chances de éxito.

La ruptura de la derecha

Las fuerzas políticas neoliberales preponderantes en México (PRI y PAN) han dominado la agenda política de las últimas décadas. Aunque nunca han hecho una alianza electoral formal, ambos partidos han compartido estrategias, proyectos y figuras políticas. Pero, sobre todo, han compartido agendas legislativas. De esto último hay muchos ejemplos, pero el más representativo es el reciente Pacto por México, por el que los tres partidos principales firmaron una alianza legislativa para aprobar las llamadas reformas estructurales, al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, en 2018 se observa un panorama distinto para la derecha. Por un lado, el PAN sufrió una ruptura interna grave que culminó con la escisión de los dos ex-presidentes salidos de sus filas, Vicente Fox y Felipe Calderón. Y también con la renuncia al partido de Margarita Zavala para contender por la presidencia de manera independiente.

Por su parte, el PRI también vivió una fuerte crisis durante el proceso interno de la selección de su candidatura. Los escándalos de corrupción del Gobierno de Peña Nieto obligaron al partido a modificar sus estatutos para nombrar a un candidato externo a sus filas –y ex-funcionario de los gobiernos panistas-: José Antonio Meade, generando diversas discordias entre sus militantes.

En las dos elecciones anteriores, en las que compitió Andrés Manuel López Obrador por la presidencia, la contienda se centró en uno solo de sus contrincantes: en 2006, contra Calderón y, en 2012, contra Peña Nieto. En 2018, sin embargo, el candidato del PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, y el del PRI-PVEM-PANAL, José Antonio Meade, se mantienen con poca distancia entre sí.

Desde el inicio de la campaña electoral, la competencia de los partidos de derecha por el segundo lugar fue severa y contundente. A finales de febrero de este año, se destapó una acusación a Ricardo Anaya por lavado de dinero[iii], la cual fue revisada de manera inmediata por el Gobierno Federal priísta, a través de una investigación y videos publicados por la Procuraduría General de la República (PGR). Anaya calificó al juicio como “persecución política” y acusó al PRI de usar las instituciones gubernamentales con fines electorales[iv].

Así, durante las semanas previas al arranque formal del periodo de campaña, el PRI y el PAN intercambiaron denuncias (mediáticas y judiciales) de delitos graves, que resultaron en perjuicio de ambas candidaturas. Las acusaciones subieron de tono de manera inusual entre dichos partidos presentando, además, otro fenómeno interesante: varios ex dirigentes panistas, como Javier Lozano o el mismo ex-presidente Vicente Fox, han anunciado su respaldo al candidato priísta, José Antonio Meade, e incluso se han sumado a su equipo de campaña.

Precisamente esta semana, un nuevo video sobre el caso de Anaya salió a la luz. En el video se ve a Juan Barreiro -hermano del empresario Manuel Barreiro- en una conversación con una empresaria argentina a quien, presuntamente, le pide financiamiento para el candidato. También le revela cómo Anaya realiza compra-venta de predios y triangulación de recursos con fines políticos[v].

Nuevamente, Anaya ha respondido que se trata de una estrategia de persecución política gestionada por el Gobierno Federal, y dijo que esta publicación se da en respuesta a las declaraciones del candidato sobre ejercer justicia en contra de Peña Nieto, en caso de ganar la presidencia. Pero, en realidad, este caso da mayor legitimidad al discurso de López Obrador en cuanto a que su figura es la única oposición verdadera al régimen neoliberal y una alternativa a la corrupción de la llamada “mafia del poder”.

A pesar de que diversos analistas -y el propio Andrés Manuel- consideraban que hacia la mitad de la campaña el PRI y el PAN iniciarían una estrategia de voto útil en contra de AMLO lo cierto es que, a poco más de 20 días de la elección, no hay claridad sobre una estrategia conjunta de los partidos neoliberales, sino que ambos continúan proponiéndose como la única opción antiobradorista.

La publicación de los videos más recientes y las posteriores declaraciones de Anaya revelan que el PRI y el PAN están muy lejos de construir un acuerdo -como sucedió en 2006 y 2012-, en el que uno de los dos candidatos (Meade o Anaya) ceda su capital político al otro en aras de construir una alternativa que merme el imparable ascenso de López Obrador en las encuestas.

Las candidaturas independientes

Tras la reforma política de 2012, esta es la primera vez que la ley permite el registro de candidaturas sin partidos políticos para la presidencia. A pesar de haber sido presentadas, en un inicio, como la oportunidad para que ciudadanas y ciudadanos pudieran conseguir triunfos electorales sin necesidad de ser postulados por un partido político, a nivel presidencial el proceso ha dejado mucho que desear. Ello por dos factores principales: el primero, que estas candidaturas no son verdaderamente “independientes”, sino que son ocupadas por políticos de carrera que rompen con sus partidos; y, el segundo, que las irregularidades y la corrupción que se denuncia en los manejos internos de los partidos políticos existe también en las postulaciones independientes.

En un inicio, se registraron 48 personas como aspirantes independientes a la Presidencia de la República ante el Instituto Nacional Electoral (INE)[vi]. Entre ellas había periodistas, ex militares, activistas, académicos y ex líderes sindicales. Tras su registro, los aspirantes debían reunir más de 866 mil firmas de ciudadanos que apoyaran su candidatura a través de una aplicación móvil (“app”) proveída por el INE para este fin -aunque muchos de ellos denunciaron fallas técnicas de la plataforma-.

De los aspirantes registrados, hay cuatro casos de alta relevancia: María de Jesús Patricio Martínez, “Marichuy”; Armando Ríos Piter; Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”; y Margarita Zavala. De los cuatro, sólo los últimos dos lograron la candidatura y únicamente El Bronco sigue en la contienda, tras la renuncia de Zavala.

Marichuy es una mujer indígena chiapaneca, defensora de los derechos humanos y vocera del Consejo Nacional Indígena (CNI), organización a la cual pertenece el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Su aspiración a la presidencia de México cobró relevancia particularmente por el simbolismo que representaba su perfil en una sociedad como la mexicana, con fuertes rastros clasistas y misóginos en las esferas de poder. Que una mujer indígena llegara a la boleta como candidata presidencial, que accediera a la cobertura mediática correspondiente y que tuviera voz en los debates era, sin duda, un elemento altamente disruptivo. Sin embargo, la activista quedó fuera de la contienda al reunir poco menos de 300 mil ‘apoyos ciudadanos’, aunque cabe mencionar que la validez de las firmas que presentó fue de las más altas entre todos los aspirantes.

Armando Ríos Piter es un político de amplia trayectoria. Ha sido funcionario y legislador en varias ocasiones y, actualmente, funge como senador. Tras renunciar a su militancia en el PRD, Ríos Piter anunció que buscaría la candidatura independiente, y fue uno de los tres aspirantes que pasaron el primer filtro para ello (presentar las 866 mil firmas) junto con Margarita Zavala y El Bronco. Este último, quien se convirtiera en 2015 en el primer gobernador del estado de Nuevo León por la vía independiente, entregó también, en un inicio, las firmas necesarias. Sin embargo, en marzo pasado, el INE declaró que había detectado muchas irregularidades y falsificaciones en los apoyos presentados por Ríos Piter y por el Bronco, por lo que la única candidatura que había conseguido el número de firmas válidas era la de Margarita Zavala.

A partir de ese momento, los dos aspirantes solicitaron la revisión de sus casos y, unas semanas después, el INE le otorgó a Rodríguez Calderón la candidatura, mientras que Ríos Piter declinó su aspiración y declaró públicamente su apoyo a José Antonio Meade.

Por su parte, Margarita Zavala, política mexicana y esposa del ex-presidente Felipe Calderón -férreo opositor de Andrés Manuel López Obrador- inició su campaña como la única candidata presidencial mujer. Luego de renunciar al PAN, partido del que era una dirigente histórica, de lograr el largo proceso de la validación de su candidatura, e incluso de participar en el primer debate presidencial, el pasado 16 de mayo renunció a su candidatura presidencial. Declaró que hacerlo era un acto de “honestidad política”[vii]. A pesar de las especulaciones, hasta el momento Margarita no se ha pronunciado a favor de ninguno de los candidatos restantes.

Así, tras un camino largo y complejo en las candidaturas independientes, el único contendiente sin partido que sigue en la disputa es Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”. Su participación, con un discurso neoliberal en lo económico y conservador en lo social, ha sido considerada por diversos analistas como una estrategia para capturar el voto anti-PRI y anti-PAN en el norte del país, buscando mermar el apoyo a López Obrador en dicha zona.

Conclusión

Las encuestas más recientes prevén un triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador en la presidencia, con más del 50% de la intención de voto (una ventaja de 2 a 1 sobre Anaya y Meade)[viii][ix]. El discurso que más permea en la narrativa de la opinión pública es el de la inminencia de la victoria obradorista. Aunque las cifras así lo indican, no puede descartarse la contraofensiva de la derecha o una posible declinación a favor del candidato que se encuentre en el segundo lugar, para vencer a AMLO.

En el marco de la crisis partidista, los escándalos de corrupción del Gobierno y la absoluta impunidad con la que cuenta la clase política en México, el éxito de la candidatura de López Obrador puede explicarse parcialmente mediante los elementos planteados, en particular la ruptura de la derecha y la formación de coaliciones y alianzas más allá de las partidistas en una clave distinta a la ideológica.

Andrés Manuel ha enarbolado un discurso que aglutina tanto a la derecha como a la izquierda: el de la transformación nacional, la búsqueda de la justicia y, sobre todo, representa al único político de alto nivel que ofrece credibilidad y confianza. Incluso procesos teóricamente democratizadores, como el de las candidaturas independientes, han estado vinculados con graves irregularidades y sospechas de corrupción, por lo que el ánimo por un cambio de régimen crece a pasos agigantados.

Más allá de la agenda de izquierda o centroizquierda, la narrativa de Andrés Manuel López Obrador simboliza la ruptura con el sistema. Según ha prometido, la principal bandera de su gobierno será la honestidad y el combate a la corrupción, terminando con prácticas anquilosadas de dispendio y de uso del poder político con fines lucrativos y los conflictos de interés. Sus propuestas de austeridad incluyen eliminar la pensión vitalicia de montos exorbitantes a los ex presidentes, terminar con los privilegios y altos salarios de los funcionarios públicos y vender el lujoso avión presidencial.

En este contexto, el triunfo de AMLO significaría un enorme logro para la izquierda latinoamericana, lo cual le permitiría tomar el liderazgo de la región. La posición geopolítica de México, su extensión territorial y el tamaño de su población, ponen al país en una situación de alta relevancia para los poderes económicos nacionales y extranjeros.

Las próximas semanas serán determinantes para el resultado electoral del 1 de julio. El llamado a la participación ciudadana como votantes y como observadores durante la jornada electoral ha sido unánime. Pero creer que la elección no tiene ya ninguna sorpresa, o que los grupos de poder tradicionales se quedarán de brazos cruzados, es conocer poco de la política mexicana. Resta estar muy pendientes y analizar desde todo ángulo el último tramo de la que será, sin duda, una de las elecciones más importantes en América Latina durante 2018.

 

[i] https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/mexicanos-acudiran-urnas-elegir-3416-funcionarios-publicos/
[ii] https://www.animalpolitico.com/2017/12/morena-alianza-pes-bienestar-del-alma-dice-lopez-obrador/
[iii] http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/acusan-a-ricardo-anaya-de-lavado-de-dinero
[iv] https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=1342099&v=5&urlredirect=https://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=1342099&v=5
[v] https://www.eleconomista.com.mx/politica/Ricardo-Anaya-desestima-video-del-hermano-de-Manuel-Barreiro-20180608-0045.html
[vi] https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=1238063&md5=74fdb7b025dc3cf71a5ba31d3e80e823&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe
[vii]https://www.excelsior.com.mx/nacional/margarita-zavala-renuncia-a-la-candidatura-presidencial/1239284
[viii]https://gruporeforma.reforma.com/libre/acceso/accesofb.htm?urlredirect=/interactivo/encuestas/enc_30mayo_2018/index.html
[ix] http://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/lopez-obrador-llega-a-50-en-preferencias-y-amplia-su-ventaja