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Las elecciones municipales que se realizarán el domingo 15 de noviembre en Paraguay se insertan en los procesos electorales latinoamericanos, a 20 días de las elecciones generales en Guatemala y Argentina (pero antes del balotaje que definirá al presidente en ese país), las municipales en Bogotá y tres semanas antes de las elecciones a realizarse en Venezuela.

Hasta ahora, los resultados electorales marcan un giro conservador en los diferentes países latinoamericanos, proceso ya iniciado en Paraguay con el golpe que destituyó a Fernando Lugo en 2012 y el triunfó en el 2013 del presidente Horacio Cartes. En dos años de gobierno, las medidas adoptadas constituyen una verdadera derechización en el corazón de América del Sur.

En este contexto, las próximas elecciones del 15 de noviembre en el país guaraní renuevan intendentes y juntas en los municipios de 18 departamentos. Sin embargo, todos los ojos están puestos en los resultados de Asunción, la capital del país y el termómetro político para medir el apoyo al actual gobierno del presidente-empresario Horacio Cartes. La particularidad es que estas elecciones se dan en un contexto de división interna en el partido gobernante, donde un sector de tradición stronista se posiciona enfrentando a Horacio Cartes.

Si a los números nos remitimos, las últimas encuestas de IBOPE CIES, para el diario Última Hora publicadas el 8/11 dan una clara ventaja al candidato del Partido de la Revolución Febrerista Mario Ferreiro (57%) (con apoyo del Partido Liberal Radical Auténtico) por sobre el candidato colorado Arnaldo Samaniego (41%), hombre del presidente empresario. Lejos, se posiciona Ricardo Meyer (2%), el candidato de la Alianza Frente Independiente (conformada por varios partidos y movimientos políticos, entre ellos el Frente Guasu y el Partido Patria Querida), #ParaguayNoTeCalles.

Las posibilidades del triunfo electoral de un candidato opositor al presidente empresario Horacio Cartes, se producen en un escenario marcado por el conflicto. Por un lado, la suspensión número 14 del juicio por la masacre campesina Curuguaty, principal argumento esgrimido para la destitución del presidente Lugo. Por otro lado, la irrupción desde septiembre de 2015 de una novedosa movilización estudiantil universitaria con la consigna #UNANoTeCalles. La misma logró la renuncia del rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) acusado de corrupción clientelismo y de nombramiento de familiares en cargos directivos.

El rector de la UNA, Froilán Peralta relacionado con el Partido Colorado, fue procesado por delitos económicos y se dictó la cárcel efectiva en el penal de Tacumbú. Pero la movilización estudiantil no se detuvo allí, sino que continuó hasta lograr las renuncias de los decanos de las facultades de económicas, de ingeniería, de medicina y de veterinaria (este último también procesado y con prisión preventiva en Tacumbú), extendiendo la rebelión al resto del país y a otras universidades, sumando además, los reclamos de los estudiantes secundarios.

Tanto la movilización estudiantil como la presencia ciudadana en los juicios por la masacre de Curuguaty impiden al gobierno y al poder judicial avanzar sobre los derechos fundamentales: la educación y la justicia están en disputa.

Si el resultado de las elecciones municipales en Asunción se resuelve a favor de Mario Ferreiro, se podría pensar en un freno electoral al presidente empresario Horacio Cartes y el comienzo de un nuevo ciclo político. O si no, como otras tantas veces en América Latina, la resistencia al giro conservador transitará por carriles no estrictamente electorales, y serán nuevamente las movilizaciones políticas y sociales las que harán frente al avance de los sectores más reaccionarios.