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A partir de octubre de este año, Diario EL TELÉGRAFO y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) emprenden un nuevo proyecto para fortalecer el debate regional sobre la coyuntura política.

Alfredo Serrano, director de Celag, conversa con el diario público ecuatoriano para explicar los alcances de ALSur que se actualiza todos los lunes con textos de análisis de diversos especialistas nacionales y extranjeros.

Nace AlSur como un proyecto de mirada reflexiva hacia América Latina, una región en la que se opina mucho, pero a veces sin mucho fondo. ¿Qué busca Celag al presentar este semanario geopolítico?

El semanario AlSur tiene como objetivo darle seguimiento a la coyuntura geopolítica en América Latina con la capacidad de un análisis serio, en rigor, con conocimiento de lo que sucede en mucho de los países de la región y creo que la gran diferencia de este proyecto, a diferencia de seguramente otros, es que podemos hablar con máximo rigor de lo que sucede en cada uno de los procesos desde Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina. Y esto no es con miradas lejanas, ni apelando a la información que viene del norte para saber qué sucede en el sur. El objetivo fundamentalmente es hacer lecturas desde el sur de lo que está pasando en una región que se mueve a gran velocidad en términos políticos, donde cada día observa uno cómo la disputa política en cada uno de estos países es más latente, es más intensa. Y lo interesante es seguir la coyuntura, pero sin perder de vista cuáles son las verdaderas discusiones estratégicas. Y esto es un poco lo que aporta este blog, intentando dejar afuera ciertos dogmatismos, ciertas categorías obsoletas que seguramente no son suficientes para saber qué sucede en la región. El objetivo es dialogar desde América Latina lo que está sucediendo geopolíticamente desde la región.

¿Se puede escribir desde el sur, en el contexto actual, con criticidad? Desde sectores de oposición se tildan a este tipo de proyectos como ‘tanques de pensamiento’ que solo aúpan a gobiernos de izquierda…

Dentro del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) lo que procuramos es precisamente escribir tanto aquello que consideramos grandes avances para las mayorías sociales, pero también ponemos mucho énfasis en cuáles son los retos, disputas, tensiones, contradicciones que se dan al interior y al exterior de los procesos de cambio. Creo que lo que hemos ido demostrando desde de Celag es que no tenemos ganas de ser de ninguna manera un aplauso fácil, sino identificar cuáles son los aspectos críticos. Hay un término que para nosotros es fundamental en Celag y es identificar cuáles son las contradicciones creativas de los procesos de cambio. No entender que una contradicción, una tensión, una disputa es una condición para destruir o restaurar conservadoramente como seguro algunos analistas de la derecha regional plantean. Yo creo que en cada punto de tensión, de disputa, de pulso político, de pulso geopolítico es donde se abre los desafíos, los retos y las construcciones de estos procesos de cambio (…) Dentro de Celag hemos intentado y estamos en ello dando un salto cualitativo en no caer en ningún análisis panfletario, sin identificar justamente cómo hoy en día Ecuador tiene que afrontar una situación de contexto internacional complicada, con una economía dolarizada e intentamos discutir cuáles son las salidas internas para superar los problemas externos, lo mismo hacemos en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Bolivia. Justamente problematizando lo que sucede y confrontando ideas, confrontando tesis, superando aquellos viejos paradigmas teóricos de los 60, 70, que no nos permiten darles respuestas a lo que está sucediendo en el siglo XXI. Tenemos un lema dentro de ALSur que se percibe: es identificar cuáles son las nuevas preguntas que nos hacen las mayorías sociales en América Latina para procurar participar en las nuevas respuestas.

Hablando sobre mayorías sociales. ALSur nace como un nuevo portal digital de pensamiento. ¿Qué reacción esperan ustedes de parte de la ‘generación de los Millennials’, como los califica Antoni Gutiérrez-Rubí? ¿Cómo llegar a nuevas audiencias a través de este tipo de proyectos académicos?

Dentro de Celag el objetivo, justamente, es llenar un hueco que consideramos de gran preocupación en la región. Siguen habiendo infinitos think tanks de la derecha regional o de la derecha mundial que están bien alejados de lo que está sucediendo en Latinoamérica y creemos que los procesos de cambio han tenido tanta ocupación en el día a día de la política que seguramente hay un vacío en la región de nuevos tanques de pensamiento, de nuevos espacios de pensamiento que vigilan, analizan, problematizan todo lo que ha cambiado en la región latinoamericana. Pero no solo de manera retrospectiva  sino lo que para nosotros es fundamental es ponerlo en prospectiva. Es decir cuáles son las nuevas preguntas, los nuevos desafíos, los nuevos retos y desde ALSur, de este semanario geopolítico, lo que proponemos es participar en este diálogo continental con voces desde el sur y evitando caer a veces en estas trampas que vienen desde el norte que procura seguir con sus críticas alejadas del sentido común de las mayorías sociales. Uno observa con gran preocupación desde Celag cómo los medios de comunicación siguen inventando realidades con un relato de los años 80 y 90 y por eso es que cuando tienen que ir a las urnas esos proyectos son rechazados por la mayoría social como en Ecuador, en Bolivia, en Argentina, en Venezuela y en Brasil; las propuestas de derecha no son avaladas en las urnas (…) Consideramos determinante no solo hablar el punto final a la vieja noche neoliberal, sino cuáles son los verdaderos retos en los próximos 2 ó 3 años y esto es lo que consideramos que podemos ser un plus para el debate en la región.

Álvaro García Linera, en el último ELAP en Quito, intentó provocar un remezón al interior de los movimientos sociales progresistas. Invitó a que en cada discusión -desde la academia hasta en las reuniones de sindicatos- siempre debe estar el representante de izquierda. El vicepresidente boliviano también criticó que los líderes y pensadores de los procesos de cambio en la región se han aletargado (por los quehaceres políticos del día a día y el desgaste propio de los gobiernos) a la hora de debatir, de dar ideas, de discutir con las adherentes sobre los proyectos. Con este emplazamiento del filófoso boliviano, ¿es válido considerar que los continuos triunfos en las urnas han provocado que la izquierda latinoamericana se haya amodorrado en el constante debate que debe existir con las bases?

Hay que tener claro que en estos procesos de cambio, con este sometimiento a las urnas en estas democracias muy vivas que hay en América Latina, pero además unido a la cotidianidad ‘praxis política’ transformadora que ocupa un gran tiempo, de alguna manera es normal que esta izquierda latinoamericana no haya tenido el tiempo fundamental para repensar cuál es este nuevo paradigma, este nuevo pensamiento político-latinoamericano muy vivo y en constante evolución y constante revolución fundamentalmente porque se dan grandes cambios al interior de los procesos, pero también al exterior, por ejemplo con una transición geoeconómica mundial que pone claramente condiciones diferentes hace 7 u 8 años. Creo que se trata de empujar, de ayudar, de poner el hombro a discutir y a construir este pensamiento latinoamericano afín, hilvanado con el cambio de época. Me parece que desde ahí procuramos refrescar las ideas, los debates, identificar cuáles son estas nuevas ventanas, cuáles son las nuevas tensiones. E insisto dejando atrás ciertos dogmas de una izquierda que a veces sigue leyendo todo en clave del siglo pasado y tampoco haciendo crítica como hace la derecha regional muy anclada en sus épocas neoliberales (…) ALSur pone al debate esa importancia que tiene resolver la coyuntura para seguir avanzando en lo estratégicos (…) No es posible pensar de aquí a 20 años si no sabemos cómo resolver el año 2016 con la caída de los precios del petróleo, la contracción de la economía mundial, la arremetida de las derechas continentales, por l que procuramos aterrizar la discusión de la coyuntura política y no restarle importancia como hacen algunos teóricos.

¿Cómo es la evolución del trabajo al interior de Celag? ¿Cómo se piensan los temas a abordar en AlSur, cómo es la artesanía en la elaboración de los textos?

En ALSur hay un equipo de trabajo que además de ser de diferentes disciplinas -desde Ciencias Sociales, economistas, politólogos, sociólogos, antropólogos, juristas- también proceden de diferentes países (venezolanos, argentinos, bolivianos, ecuatorianos, brasileños y centroamericanos). Esto nos permite enriquecer el debate. Hay un trabajo de un grupo que pertenece a este observatorio de coyuntura geopolítica  que está dirigido por Gisella Brito, Agustín Lewit y Camila Vollenweider que además tiene el aval del Consejo Ejecutivo que ya llevamos años trabajando en la región latinoamericana, no solo observándola, sino trabajando y viviendo en diferentes países de la región. Y creo que esto es un poco diferente a otros observatorios o ciertos think tanks que trabajan muy alejados de las realidades y me parece que esa es la dinámica nuestra de trabajo que nos acercamos a la realidad en la cotidianidad y el fragor de la discusión política. (I)