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El sábado pasado, la ciudad de Roma fue sede del comienzo de la Cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), que se extenderá hasta el próximo sábado 13 de junio, en la 39º Conferencia bienal. En la misma se espera que participen más de 130 ministros y 14 jefes o jefas de Estado de los 197 países miembros.  Además de un análisis y reconocimiento en torno a los logros alcanzados por diversos países en relación a la lucha  -y a las políticas estatales- contra el hambre, se elige al próximo director general de la Organización para los próximos cuatro años, así como también se establece el presupuesto para el próximo bienal.

La FAO reconoció a varios países de la región por haber alcanzado el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), consistente en reducir a la mitad la proporción de personas que sufren subalimentación crónica para el año 2015, año de culminación para el período de seguimiento de estos objetivos. En este sentido fueron reconocidos los siguientes países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa  Rica, Guayana, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Surinam, Venezuela, República Dominicana y Uruguay, entre otros.

De acuerdo al informe “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI)”, elaborado por la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), publicado el 27 de Mayo pasado, fueron 29 los países que lograron cumplir el objetivo más estricto y 72 los que redujeron el porcentaje a la mitad. En el mismo se indica que América Latina y el Caribe han logrado cumplir la meta 1.C de los ODM ya que para 1990-92 14,7% de su población estaba afectada y que en la actualidad solo alcanza al 5,5 % de la misma. Además se pone de manifiesto que  los dos indicadores relacionados con la meta 1.C de los ODM —la prevalencia de la subalimentación y la proporción de niños menores de cinco años que padecen insuficiencia ponderal— han disminuido. En este sentido es importante rescatar el lugar que adquirió el Estado en la región, a través de diversas políticas de inclusión para que estos hechos fueran posibles.   Más allá de la política estable y del crecimiento económico, ambos aspectos que destaca el documento de la FAO como factores para poder llevar adelante la meta planteada, no es posible pensar en la lucha contra el hambre sin vincularlo con las políticas de inclusión que llevaron adelante los países que impulsaron el giro progresista en la región.

Uno de los países reconocidos fue el Estado Plurinacional de Bolivia, que de acuerdo al informe mencionado disminuyó el porcentaje de personas que padecen hambre del 38 % de 1990-1992 al 15,9 % en la proyección para 2014-2016 y las personas con desnutrición de 2,6 millones a 1,8 millones en los últimos 25 años. Esta reducción habría sido impensable en el país andino sin la última década de cambio impulsada por el gobierno del MAS cuyas políticas de redistribución han beneficiado a la inmensa mayoría del pueblo boliviano. En este sentido, Nemesia Achacollo, Ministra de Desarrollo Rural, aseguró que esos resultados son posibles gracias a la nacionalización de los hidrocarburos y la recuperación de las empresas capitalizadas, políticas que permitieron distribuir los recursos económicos captados entre la gente más pobre, como también aumentar la producción de alimentos.

Por su parte Venezuela ha sido reconocida como un país que además de haber sido uno de los 29 que logró reducir a la mitad la cantidad de habitantes subalimentados, a través de las políticas alimentarias que sostuvo el gobierno, ha sido clave para que otros países también logren su cometido, a través de la asistencia técnica que les ha proporcionado. Así es que la república Bolivariana es considerada, de acuerdo a declaraciones del director de Cooperación Técnica de la FAO, Laurent Thomas, “como uno de los países, al igual que Brasil y China, que contribuyen en la cooperación Sur-Sur en el mundo”. El país ya había sido reconocido en su lucha contra el hambre en los años 2012 y 2013.

Otro de los países de la región que ha sido reconocido es la Argentina. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, presente en la reunión, ha manifestado que “No hemos tenido sólo un plan alimentario, hemos tenido un proyecto de país un modelo de sociedad más equitativa, justa e igualitaria que es el mejor antídoto contra el hambre y la pobreza”. La FAO destaca como políticas que han ayudado a lograr los objetivos planteados por la ONU, la Asignación Universal por Hijo, el aumento de las jubilaciones, el plan Progresar, el estatuto del peón rural, el programa de precios cuidados, entre otros. Al respecto la primer mandataria afirmó que “Argentina, además de ser una productora de alimentos y de haber multiplicado nuestra producción con conocimiento y tecnología, lo más importante han sido las políticas sociales que hemos llevado a cabo y que son políticas de inclusión”.

En este sentido es importante resaltar la importancia de la existencia de un Estado presente, con voluntad de políticas de inclusión, que generan una reducción de las desigualdades y mayor distribución del ingreso en favor de las mayorías sociales, signo característico del cambio de época regional que impulsan países como Venezuela, Bolivia y Argentina, entre otros.