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Los resultados de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias-PASO, significan el punto de partida que definirá las 127 bancas a diputados y 24 del Senado que se ponen en juego en los comicios del 22 de octubre. Sin lugar a dudas, la participación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner como candidata a senadora por la Provincia de Buenos Aires le imprimió interes y emoción al debate electoral. Cambiemos tuvo que esforzarse a fondo y polarizó el debate al máximo, poniendo a jugar a sus intendentes estrella en La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, y a la gobernadora María Eugenia Vidal.

Estas elecciones primarias mostraron la dura confrontación que existe en el país, donde viene ahogándose el debate sobre los temas políticos y económicos en un aluvión de causas judiciales y de escrutinio mediático sobre la gestión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. La discusión sobre los efectos del proyecto neoliberal del macrismo -el desempleo, la inflación, la destrucción industrial- no logra tomar suficiente fuerza; como tampoco la discusión sobre el rumbo del endeudamiento nacional y las perspectivas macroeconómicas.

Las PASO dejan algunas tendencias en la política nacional a tener en cuenta en el análisis de escenarios futuros. La primera tendencia es la emergencia de la formación política –Cambiemos- como articuladora de la derecha en todo el país, cuya franquicia electoral toma fuerza en distritos como Neuquén, Corrientes, SantaFe, Entre Ríos, La Pampa y San Luis, donde fuerzas con arraigo local y el justicialismo sucumbieron ante la marca Cambiemos.

La otra tendencia es el desgaste electoral del peronismo producto de su debate entre sus distintas facciones. Sumado el peronismo en todas sus versiones es superior a Cambiemos, como en provincia de Buenos Aires donde CFK, Massa y Randazzo suman más del 56% de los votos, y en San Luis perdió el peronismo encarnado en los Rodriguez Saá. Finalmente, se puede decir que existe una tendencia electoral localista, en la cual los intendentes son los grandes formadores de la elección. De su adhesión dependen los resultados electorales y esta pasa por la obtención de presupuestos, cargos públicos y prerrogativas, es decir, son el eslabón más fuerte en la estructura clientelar.

Con matices en algunas provincias, el oficialismo recibió en lo nacional un voto favorable de varios sectores del electorado ligado a las espectativas por un probable mejoramiento de las condiciones y al relato sobre la “pesada herencia” instalado en los medios de comunicación cerca de 8.379.298 millones de votos, mientras el Kircherismo llegó a 6.869.978. Cambiemos resultó favorecida por la dispersión de ofertas de quienes se oponen al proyecto neoliberal o que, al menos, no están de acuerdo con las medidas oficiales. En los dos próximos meses el actual gobierno tratará de mantener esa ventaja en las 10 provincias en las que conquistó triunfos mientras a la oposición le espera el reto de revertir esa tendencia y de comunicarse con el voto indeciso.

La apuesta de CFK resultó insuficiente. La innovación de saltar fuera de las fronteras del Partido Justicialista y conformar, en cambio, la lista ciudadana no provocó un plus de apoyo.  Ni la moderación discursiva ni el aggiornamiento a un estilo moderno lograron desmantelar la contrariedad que genera el nombre CFK. Cierta soberbia analítica y sobradora sobre el neoconservadurismo macrista no ha realizado una autocrítica desde la derrota de Scioli, la incomprensión del imaginario de un electorado hostil se sigue pagando caro en las urnas. La hipótesis de que CFK + los efectos de la economía bastarían para ganar las elecciones, naufragó porque no siempre se vota con el bolsillo. Muchos adhirieron al gobierno soportando la erosión de sus economías cotidianas. Ciertas políticas focalizadas han permitido mantener el gasto público, es decir si bien hubo ajustes en la vida cotidiana –en especial de sectores medios- los recortes no han logrado poner en vilo la sociabilidad.

Cambiemos deja varios liderazgos competitivos mientras el universo opositor ingresa en zonas de turbulencias. CFK y los gobernadores peronistas entran en un laberinto, en el dilema de reorganizar desde la incapacidad. De reorganizar desde nombres erosionados. Fernando Espinoza, candidato a diputado nacional de Unidad Ciudadana, tendrá que dar cuenta del drama al interior del peronismo partidario. Rompió, perdió y se encerró en la necesidad de explicar el “factor Randazzo” y sus escuetos 5,90 puntos, que comparativamente se volvieron potentes.

La formación política 1país liderada por Sergio Massa quedó en varios distritos como tercera fuerza, sumando en total 1.926.084 votos, siendo el mayor perjudicado por la polarización impulsada por Cambiemos y la Unidad Ciudadana, mientras que el Frente de Izquierda y los Trabajadores-FIT, se mantuvo vigente como fuerza nacional con 1.409.509 y logró superar el umbral en todos los distritos donde se presentó.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

La ciudad capital no deja de sorprender. Cuando se creía que la derecha había logrado su techo electoral en este distrito, en las PASO lo superaron llegando al 49,55% con el liderazgo de Elisa Carrió. La mitad de los electores porteños se adscribe al duro discurso de la diputada, quien al parecer logra llegar a la más profunda capilaridad del sentido común de la mayoría de los habitantes de la ciudad. Si se suma los votos por el exembajador en EE.UU Martín Lousteau (13,05%), la representación antiperonista suma el 63%, una votación que deja muy lejos la aspiración de reorientar el gobierno porteño en las elecciones del 2019 y con una muy baja probabilidad a Unidad Porteña liderada por Daniel Filmus (20,73%) de sumar más de 3  diputados en las elecciones de octubre. El desafío del peronismo porteño y sus aliados es mantenerse como segunda fuerza y sumar el respaldo de las formaciones que no lograron pasar el umbral del 1,5%.

Avancemos hacia 1país, la formación de Sergio Massa en la ciudad liderada por Matías Tombolini, pasó el umbral con el 3,91%, muy por debajo del comportamiento electoral de la pasada campaña presidencial. Muy cerca quedó el Frente de Izquierda y los Trabajadores con el 3,79% y Autodeterminación y Libertad con el 3,69%.

Provincia de Buenos Aires

Las elecciones en la provincia de Buenos Aires, por ser el distrito que condensa el 38% del padrón de votantes de todo el país, lo transforman en un escenario clave a la hora de determinar resultados. Denominada popularmente como “la madre de todas las batallas” las elecciones bonaerenses se convirtieron en un suceso bochornoso. Con el 95,68% de las mesas escrutadas, los resultados para candidatos a senadores arrojan el siguiente saldo: Cambiando Juntos, el frente oficialista, registró el 34,19% de los votos; Unidad Ciudadana -la lista encabezada por la ex mandataria CFK- el 34,11%; 1PAIS, liderado por Sergio Massa, el 15,53%; Frente Justicialista de Florencio Randazzo, el 5,90%; y finalmente, el Frente de Izquierda y los Trabajadores registró un 3,38%[1].

Los resultados para diputados nacionales aventajan un tanto más al oficialismo con un 34,58% para Cambiando Juntos, seguido por un 32,37% para Unidad Ciudadana. Massa-Stolbizer registraron un 14,78% para 1PAIS mientras que el Frente Justicialista  apenas disminuyó unos céntimos con el 5,59% y el Frente de Izquierda incrementó unos decimales hasta el 3,62%.

Más allá de los resultados electorales favorables al oficialismo, quien superó los pronósticos de las encuestas, lo cierto es que la manipulación de la información concerniente a los resultados constituyó el centro del escenario electoral. A las 22 hs el presidente junto con su equipo realizó su primera alocución pública anunciando su victoria. A esa hora seis puntos aventajaban a Esteban Bullrich y desde entonces el proceso se ralentizó al tiempo que la tendencia cambió. Unidad Ciudadana terminó el conteo provisorio a centésimas de diferencia.

La oposición denunció la disminución del personal encomendado a la carga de datos – quien se redujo a tan sólo el 20% del personal contratado- y la elección del orden de los distritos cargados -la tercera sección electoral donde el kirchnerismo contó con ventaja a su favor se congeló-. El objetivo político fue la construcción de un imaginario de un Cambiemos victorioso en la tapa de la prensa gráfica y postergar los resultados hasta el recuento definitivo

El conteo provisorio, el cual cerró a las 6.55 am del lunes 14 de agosto con el 95,68% de las mesas escrutadas, concluyó con un empate técnico entre los dos grandes antagonistas: Cambiemos y Unidad Ciudadana, con una diferencia final de 6.915 votos –ocho centésimas- a favor del oficialismo.

Provincia de Santa Fe

La estrategia descripta para provincia de Buenos Aires fue similar a la propiciada en Santa Fe. En dicha provincia los resultados no fueron en el orden habitual sino que su capital Rosario –en donde el peronismo contó con un claro favor del electorado-, no fue contabilizada hasta el final. El dato fue llamativo, en primer lugar por tratarse de una ciudad de mediana densidad, y en segundo lugar porque durante las primeras horas los resultados pronosticaban un triunfo del Frente de Cambiemos, sin embargo el escrutinio final “se daría vuelta” y daría como ganador al Frente Justicialista y a su precandidato a diputado nacional,  Agustín Rossi, con un 27,87% frente al 25,13% de Cambiemos liderado por Albor Cantard. En tercer lugar se ubicó el Frente Progresista Cívico y Social con 11,96%, seguido de Unite por la Libertad  la Dignidad con el 6,19% y 1Proyecto Santafesino con 4,23%.

Rossi acusó al Gobierno de “manipular los datos” de los resultados en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe para evitar que en los “diarios saliera ‘ganó Cristina Fernández'”[1].

Provincia de Córdoba

El macrismo avanzó en Córdoba y se instaló como primera fuerza con el 44,51% de los votos, seguido por el partido del actual gobernador -Unión por Córdoba- con el 28,58%, mientras que Córdoba Ciudadana obtuvo el 9,89%, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores un 4,32%, Encuentro Vecinal de Córdoba el 2,41%, Unidad al Frente por el Socialismo 2,23% y Primero la Gente el 2,14%. Un resultado que puede interpretarse como un golpe al peronismo, liderado por el gobernador Juan Schiaretti y mantiene la tendencia de las elecciones de noviembre de 2015, las cuales le dieron un contundente triunfo a Macri en la provincia.

También pudo influir la percepción de polarización con el Kirchnerismo recreada como estrategia por el PRO, quien pidió “tiempo” para generar la tan ahnelada mejora de las condiciones económicas. Un mensaje que sigue teniendo éxito, pero que resulta volátil a futuro si las condiciones de vida siguen en deterioro como viene ocurriendo hasta el momento. Sin embargo, el peronismo de Unión por Córdoba se quedó con 1.356.485 de votos, que representan un capital político importante de cara a las elecciones presidenciales del 2019.

Mendoza

En esta provincia, considerada un distrito electoral importante en donde se disputan 9 bancas de diputados, la alianza Cambiemos obtuvo el primer lugar de preferencia de votos con el 41,07%, seguido por el Frente Somos Mendoza, que reune las tendencias peronistas, con el 33,20%. Más relegados quedaron el Frente de Izquierda y los Trabajadores con el 8,80%, el Partido Intransigente con el 7,48% y Encuentro por Mendoza con el 1,98%.

El actual gobernador de la provincia, el radical Alfredo Cornejo, logró mantener la tendencia electoral, dejando a 7 puntos de distancia al peronismo. Se debe destacar la excelente elección del FIT que se convirtió en la tercera fuerza de la provincia, donde el massismo no presentó candidato como 1país.

Entre Ríos

Lo ocurrido en esta provincia fue una sorpresa, ya que el candidato de Cambiemos logró superar al peronismo que ostenta la gobernación. Con el 47,7% de los votos, el oficialismo se convirtió en la primera fuerza en ésta provincia con fuerte tradición peronista, el Frente Justicialista Somos Entre Ríos llegó al 42,1%, 5,6% menos que el macrismo.

Parece que la administración del gobernador Gustavo Bordet no pasó el exámen, dando paso a la emergencia de Cambiemos como fuerza aglutinadora de los diversos sectores contrarios a la actual gestión.

Otros distritos:

En la provincia de Santa Cruz, parece que tuvo efectos a favor de Cambiemos la operación mediática en contra de los Kirchner y la asfixia presupuestaria que Macri le impuso a la gobernadora Alicia Kirchner. Con el 45,9% se impuso la formación macrista por encima del 29,1% del Frente para la Victoria-FPV. En esta provincia se ponen en juego tres bancas a diputados y tres de senadores, lo cual puede indicar que el FPV perderá  escaños importantes en ambas cámaras.

 

[1] http://www.lanacion.com.ar/2052966-elecciones-paso-2017-santa-fe-agustin-rossi-unidad-ciudadana-cambiemos

 

[1] http://www.resultados.gob.ar/escrutinio/dat02/DSN02999A.htm

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