8 min. lectura

Las encuestas más recientes sobre las elecciones municipales del próximo domingo 2 de octubre en Brasil [1] muestran a las claras que el fin del mandato de Dilma Rousseff y del Partido de los Trabajadores (PT) en la presidencia de la República, fue apenas el comienzo de un proyecto de mediano plazo impulsado por las élites políticas y económicas reaccionarias del gigante suramericano destinado a socavar el poder electoral del PT de cara a las presidenciales de 2018. Tras la destitución de la mandataria y con la campaña mediático-judicial en contra de los liderazgos del PT, las posibilidades de éste para conquistar o retener prefecturas importantes frente al avance conservador se han reducido sustantivamente.

Brasil se enfrenta a un problema de hegemonía política que se expresa en la atomización del sistema político, conformado por 32 partidos, 28 de ellos con representación parlamentaria [2], una situación que se acrecienta en el ámbito local, donde surgen cientos de candidaturas y alianzas que constituyen un enmarañado mapa en el que las fuerzas progresistas y de izquierda tienen todo para perder. En especial en los municipios de más de 200 mil habitantes donde se exige más del 50% para ganar los comicios, y está normada la segunda vuelta o ballotage, lo que obliga a los partidos a pensar su estrategia electoral en dos momentos, uno para acumular y pasar al ballotage y el segundo para construir alianzas con los partidos perdedores de cara a la segunda vuelta. Exactamente lo que ocurrió en el 2014 con la elección de Dilma, quien ante la imposibilidad del PT para ganar la presidencia con una mayoría compuesta por fuerzas progresistas o de izquierda, se inclinó por mantener la alianza con el derechista PMDB (Partido del Movimiento Democrático de Brasil), cuyos parlamentarios decidieron posteriormente impulsar el impeachment, imponiendo una presidencia de facto de su líder Michael Temer.

En ese contexto, el Partido de los Trabajadores tiene pactadas cerca de 650 candidaturas municipales en alianza con el PMDB, realizadas un tiempo antes del golpe, lo que paradojalmente le convierte en el partido con mayor número de acuerdos con la fuerza del actual presidente de facto. Toda una atadura que en las ciudades pequeñas parece continuar por la imposibilidad de romper acuerdos y aislarse de la contienda electoral, y en las ciudades grandes con la tendencia de ruptura de esa alianza, imposible de sostener como en Sao Paulo [3].

El financiamiento de la campaña electoral, es otro de los elementos a tener en cuenta. Desde hace años se reclama en el Brasil una discusión y regulación del financiamiento de los partidos, pues según muchos analistas y los mismos partidos es manifiesta la desproporción de dineros ingresados a las campañas de los tucanos (PSDB) del PSB y del PMDB, los partidos de derechas más grandes y ligados a la estructura empresarial. En marzo de 2015, la presidenta Rousseff vetó la ley elaborada por el parlamento que permitía la financiación de empresas privadas a las campañas electorales, todo un desafío al poder político capturado por el lobby de las grandes empresas [4].

Los principales municipios en disputa

Un dato altamente significativo de estas elecciones es que el número de candidatos que se presentan por el PT se ha reducido casi a la mitad, respecto de las elecciones locales de 2012. Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la presentación de sólo 992 candidatos a prefecto por el PT implica una caída del 45,76% en comparación con la elección anterior; y éstos 992 candidatos representan sólo el 6% del total, frente al 11,5% en el 2012. En cuanto a las candidaturas para legisladores locales, el PT redujo sus postulantes en un 47,19%. Esta caída, en parte, se debe a que varios de los 69 Prefectos electos por el PT, de un total de 619 en 2012 han abandonado -o fueron expulsados- de la sigla, y ahora buscan su reelección dentro de otros partidos. En contraste, el PMDB -el partido del presidente Michel Temer- ha mantenido, prácticamente inalterado, el caudal de candidatos respecto de la pasada elección; caudal que, respecto a las candidaturas a prefectos, representa el 15% del total de postulantes.

Un repaso del panorama electoral actual en los principales distritos donde el PT cuenta -o contaba- con una fuerte base electoral, permite visualizar, asimismo, la difícil situación política en la que se encuentra dicho partido. Tomando en cuenta el grupo de los municipios con mayor electorado de Brasil –el llamado G85, que reúne a las 26 capitales de Estado y las 59 ciudades del interior con más de 200 mil electores- los principales municipios gobernados por el PT en la actualidad son 162, de los cuales los más importantes son: San Pablo (8.886.324 electores) y ciudades del Gran San Pablo como Guarulhos (825 mil), Sao Bernardo do Campo (574 mil), Santo André (553 mil) y Osasco (543 mil electores), y también otros igualmente relevantes como Goiania (850 mil), Joao Pessoa (480 mil), Sao Jose dos Campos (455 mil) y Uberlandia (444 mil votantes).

En el distrito más importante, San Pablo, el actual prefecto por el PT, Fernando Haddad, busca la reelección con la alianza Mais Sao Paulo. Sin embargo, el 12% de intención de voto con la que cuenta, según IBOPE, podría dejarlo fuera de la segunda vuelta, en tanto el candidato por el PSDB, Joao Doria, va puntero en las encuestas con el 28% de intención de voto, a quien le sigue Celso Russomano (PRB), con el 24%. Marta Suplicy, por el PMDB, también aventaja a Haddad por 3 puntos porcentuales. Tras Haddad se encuentra la intención de voto blanco o nulo, que en San Pablo asciende al 10%.

En los restantes cuatro municipios importantes del Gran San Pablo comandados por el PT, en Guarulhos tiene chances de mantenerse bajo su dominio. Según IBOPE, Elói Pietá -candidato por el PT- estaría en un empate técnico en intención de voto con Eli Correa Fliho (DEM), con 19% y 20%, respectivamente. Sin embargo, el candidato del PT presenta un 39% de rechazo, frente a un 13% de Correa; la intención de voto blanco o nulo alcanza al 19% de los guarulhenses. En Sao Bernardo do Campo no hay por el momento datos actualizados, y los que arrojaron las encuestas en julio no son nada prometedoras para el PT en tanto su candidato, Tarcísio Secoli, se encontraba -por entonces como precandidato- en cuarto lugar en intención de voto, por detrás de candidatos del PPS, PSDB y del PHS. En Santo André la información sobre tendencias de voto es igualmente escasa y desactualizada. Sin embargo, en un reciente artículo de Folha3, se afirma que desde el PT estiman probable una victoria de Carlos Grana, aunque no exenta de dificultades. Para la autora del artículo, un buen termómetro de las posibilidades de éxito de los candidatos en estas ciudades son los fondos aportados por el partido a cada candidato. En este sentido, tanto Grana como Pietá han recibido alrededor de 100 mil reales, en tanto Secoli -que parece quedará fuera de la contienda- ha declarado al TSE no haber recibido fondo alguno del PT. Finalmente, Osasco es uno de los municipios ganados por el PT en 2012 cuyos titulares abandonaron la sigla. En este caso, Jorge Lapas dejó al PT para afiliarse al PDT, y el PT lleva candidato propio a la contienda -Valmir Prascidelli-, aparentemente con pocas opciones de ganar.

Goiania (principal ciudad del Estado de Goias) parece ser otro de los distritos más populosos que no seguirán en manos del PT. Su candidata a Prefecta, Adriana Accorsi, tiene una intención de voto del 6%, superada por 30 puntos porcentuales por Iris Rezende (PMDB), por Vanderlan (PSB con el 27%), Delgado Waldir (PR, 13%) y el voto blanco o nulo, cuya intención de voto es del 9%. Joao Pessoa es un municipio del Estado de Paraíba que corrió la misma suerte que Osasco: su prefecto, Luciano Cartaxo, fue electo en 2012 por el PT, pero en 2015 se afilió al PSD y muy probablemente gane en primera vuelta ya que cuenta con el 53% de intención de voto. El candidato por el PT en dicha localidad, Professor Charliton, al 24 de agosto tenía una intención de voto del 2%[5].

Esta tendencia de devaluación de la opción petista y de repunte de las candidaturas de derechas se extiende por todo el país. Una de las explicaciones más claras es el cansancio social ante la gran exposición mediática de los casos de corrupción imputados al PT, que se suma a la grave situación económica del país, el empobrecimiento que se siente por el fin de los programas de restitución de derechos de los gobiernos liderados por Lula y Rousseff. No cabe duda que la derecha creó un clima mediático, político y económico en contra de la izquierda brasileña, que la tiene golpeada y en estado crítico. El pulso por el poder territorial que se juega en las elecciones del domingo, definirá la capacidad de recomposición del proyecto político alternativo al poder económico concentrado liderado por la burguesía paulista, instalada de facto en el Palacio de Plan Alto.

 

[1] El segundo turno -30 de octubre- sólo se realizará en aquéllos municipios con más de 200 mil electores en los que ninguno de los candidatos haya conseguido mayoría absoluta, o sea el 50% más uno de los votos válidos, y sólo los dos candidatos más votados en el primer turno disputarán el segundo. En estas elecciones los ciudadanos habilitados votarán una fórmula de prefecto y vice-prefecto, y los legisladores (vereadores) que integrarán las Cámaras Legislativas Municipales.

[2] https://www.nexojornal.com.br/grafico/2016/07/04/O-n%C3%BAmero-de-partidos-pol%C3%ADticos-no-Brasil-e-no-mundo

[3] http://www.laconexionusa.com/noticias/201609251632996_lc163299625.asp

[4] http://www.lanueva.com/el-mundo/833455/brasil–rouseff-veto-el-financiamiento-de-campanas-con-fondos-de-empresas.html

[5] http://www1.folha.uol.com.br/poder/eleicoes-2016/2016/09/1816432-pt-admite-que-cinturao-vermelho-na-regiao-metropolitana-de-sao-paulo-diminuira-de-tamanho.shtml

 

AUTORES