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Los resultados definitivos de la elección interna del Frente Amplio (FA), que se realizó el pasado 24 de julio, no arrojaron grandes sorpresas. Ya se estimaba que la contienda, a pesar de contar con cuatro candidatos, se polarizaría entre dos: Javier Miranda, apoyado por los sectores más “centristas” del Frente -como el Frente Liber Seregni y el Ministro Danilo Astori-, que finalmente obtuvo la mayor cantidad de votos (32%), y Alejandro “Pacha” Sánchez, del Movimiento de Participación Popular (MPP) -en el que se encuentra también el ex Presidente José Mujica- que quedó en segundo lugar (25,7%). Con cuatro puntos porcentuales menos obtuvo el tercer lugar Carlos Roberto Conde, ex Secretario General del Partido Socialista y en la actualidad candidato independiente y, muy por detrás, José Bayardi -de la Vertiente Artiguista- con un 5,7% de los sufragios.

Además de la conducción del FA, que venía de una prolongada acefalía tras la renuncia de la Senadora socialista Monica Xavier, en estas elecciones se dirimió la representación de sectores políticos y bases en el Plenario Nacional de la sigla. Los resultados más favorables fueron para la lista 609, del MPP, con el 22,9% de los votos, seguida por el Partido Comunista (16,52%) y por el Partido Socialista que quedó en tercer lugar con el 13,03% de los sufragios. Asamblea Uruguay obtuvo el cuarto lugar con el 10,74% y muy por detrás quedaron los restantes 17 espacios políticos, entre los que destacan Casa Grande (5,43%), Nuevo Espacio (4,55%), Alianza Progresista (4,20%) y la lista 711, encabezada por el Vicepresidente Raul Sendic (4,18%).

Otro de los datos sobresalientes de las pasadas elecciones fue el alto porcentaje de votos blancos y nulos que, sumados, representan el 28,7% de los sufragios. Superando lo recabado por el MPP como vencedor en la representatividad en el Plenario, casi un tercio de los aproximadamente 95 mil afiliados que concurrieron a las urnas prefirieron mostrar su descontento con el escenario electoral. De todos modos, la cifra de votantes fue mayor a la esperada aun cuando resultó siendo menor que en las pasadas elecciones internas del Frente Amplio.

Estas elecciones en el Frente Amplio se han desarrollado en un contexto complejo y, a su vez, presentan nuevos desafíos para el espacio que detenta el Gobierno del Uruguay. Miranda inicia la conducción de un frente político cuyas bases han manifestado no acordar del todo con el funcionamiento del espacio, ni apoyarlo de manera contundente, como demuestra la importante proporción de votos nulos y en blanco, y el nada desdeñable porcentaje de votos acumulados entre Sánchez y Conde. Aunque entre estas dos figuras existen importantes diferencias programáticas, ambas -y no sólo ellas dentro del FA- han reclamado como imperativa una “reiniciación” o renovación de la dinámica frenteamplista que, si bien no es caótica como pretende instalar la oposición, tampoco satisface -por distintos motivos- a representantes y bases.

Además de este desafío de escuchar y efectivizar el reclamo de consolidar una dinámica constante de diálogo dentro del Frente que conduzca a un consenso programático de cara a las elecciones presidenciales de 2019, en los cuatro años que Miranda ocupará la Presidencia tendrá que atenuar ciertas tensiones que hoy afectan a la relación entre el Frente y el Gobierno. Este último desafío no estará exento de escollos. Si bien buena parte del Gabinete de Tabaré Vázquez, empezando por el Ministro de Economía, Danilo Astori, apoyaban su candidatura -lo que podría indicar mayor sintonía entre Partido y Gobierno- lo cierto es que existe cierto malestar dentro del Frente por la débil dinámica consultiva entre ambas instancias de cara a importantes medidas adoptadas últimamente. En consecuencia, el hecho de que su grupo político (el Frente Liber Seregni, compuesto por Asamblea Uruguay, Nuevo Espacio y Alianza Progresista) haya quedado detrás del MPP en cantidad de representantes en el Plenario Nacional significará un reto de cara a fortalecer y ensamblar las voces de los espacios más representativos del Frente en lo que resta de la Presidencia de Tabaré.

El contexto regional signado por el avance del neoconservadurismo en los dos grandes vecinos del Uruguay -Argentina y Brasil-, sumado al desgaste inherente a una década en el poder, deberían ser dos potentes razones para que Miranda trabaje en pos de que el Frente Amplio siga siendo la principal fuerza en intención de voto, democratizar el espacio, y lograr unidad y coherencia para un programa de gobierno 2019 que demuestre que hay  futuro para los gobiernos progresistas suramericanos.

 

Magister en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Rio Cuarto.

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