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Luego de las reuniones bilaterales iniciadas el pasado diciembre, de la histórica VII Cumbre de las Américas en el mes de abril y de la posterior eliminación, en junio, de Cuba de la lista que el Gobierno de EEUU realiza anualmente de Estados patrocinadores del terrorismo, restaba una fecha para avanzar en la reapertura de las relaciones diplomáticas.

En el día de hoy, el Gobierno cubano y su par norteamericano por separado anunciaron que, luego de 54 años del congelamiento de las relaciones bilaterales, será el 20 de Julio la fecha elegida para la apertura de la embajada cubana en Estados Unidos; así lo confirmó el país isleño a través de una declaración televisada del presidente de la República de Cuba y General del Ejército, Raúl Castro, en donde se enfatizó que la decisión de restablecer las relaciones con el país del Norte se tomó “en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo”.

Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, si bien aún no ha dispuesto una fecha para la apertura de la embajada norteamericana en territorio cubano, insistió en su discurso desde la Casa Blanca que a pesar de que su país haya cerrado su embajada en Cuba en el contexto de la Guerra Fría, “Hoy puedo anunciar que Estados Unidos ha llegado a un acuerdo para restablecer formalmente relaciones diplomáticas con la República de Cuba y reabrir embajadas en nuestros respectivos países”.

Luego de más de cinco décadas, el histórico anuncio no eclipsa los temas aún pendientes, en donde destaca el embargo comercial impuesto por el presidente estadounidense Eisenhower en 1960 e intensificado en 1962. Al respecto Castro fue muy contundente cuando manifestó que No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos.”

En este sentido, Barak Obama anunció por la mañana que ha pedido al Congreso que avance, al igual que lo han hecho los pueblos estadounidense y cubano. El primer mandatario estadounidense manifestó que “Le he pedido al Congreso que tome medidas para levantar el embargo que evita que los estadounidenses hagan negocios con Cuba. Ya hemos visto que miembros de ambos partidos han comenzado este trabajo. Al fin y al cabo, ¿por qué se iba a oponer Washington a la voluntad de su propio pueblo?” De esta manera instó al Congreso a escuchar a los pueblos.

Así mismo el presidente cubano planteó en la declaración otros temas a discutir con miras a la normalización de las relaciones entre ambos países, como la devolución por parte de Estados Unidos del territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval Guantánamo, el cese de emisiones radiales y televisivas ilegales y la compensación al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas que ha tenido los Estados Unidos para con la isla caribeña. Al mismo tiempo insistió en la necesidad de que Estados Unidos respete la “independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional. (…) Cuba continuará enfrascada en el proceso de actualización de su modelo económico y social, para construir un socialismo próspero y sostenible, avanzar en el desarrollo del país y consolidar los logros de la Revolución.”

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