6 min. lectura

@clujan0

Recientemente, Chile celebró un plebiscito inédito en la historia del país. La convocatoria, impulsada por la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP, fue de carácter no vinculante, pero estuvo movida por una poderosa herramienta: la voz ciudadana de cientos de chilenos y chilenas.

La consulta popular se llevó a cabo durante tres días y contó con más de 2 mil lugares de votación físicos en todo el país, así como un espacio en internet para votar en línea. ¿El resultado? claro y alto. Los chilenos exigen un verdadero sistema de seguridad social, justo y sostenible en el tiempo y no el actual sistema de pensiones de capitalización individual por el cual, desde hace más de tres décadas, están obligados a depositar sus ahorros de jubilación en cuentas manejadas por empresas privadas del sector financiero, llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones y mejor conocidas como AFP.

Privatización del sistema de seguridad social: ¿quién, cómo, cuándo?

Fue creado en 1980 por José Piñera, quien para ese entonces era ministro del trabajo del régimen dictatorial del exmilitar Augusto Pinochet. Se impuso sin consulta popular y de forma obligatoria para todos, salvo los militares. Fue asesorado por los Chicago Boys.

¿Cómo funciona el modelo de pensiones chileno?

A lo largo de su vida activa laboral, los chilenos depositan el 10% de su sueldo en forma de ahorros de jubilación a cuentas, que bajo una lógica de capitalización individual, son gestionadas por entidades privadas del sector financiero, agrupadas en las AFP.

¿Por qué los chilenos dicen que es injusto e insostenible?

1. Por su dinámica lucrativa:

– Los fondos no pueden ser retirados por los trabajadores sino hasta el día de su jubilación.

– El empresariado, sin embargo, sí puede utilizar a conveniencia los recursos provenientes del ahorro forzoso de años de trabajo como capital a favor de otras empresas sin que ello genere algún tipo de beneficio a modo de interés al pensionado.

2. No ofrece garantías para una vejez digna:

– El monto de la pensión de cada beneficiario es indefinido. Es decir, la valoración dependerá de los años cotizados y de la rentabilidad de los fondos y no de una cuota fija.

¿Cuánto gana un pensionado chileno?

Monto promedio: 215.000 pesos mensuales.

Si se suma el aporte previsional del Estado, el valor podría alcanzar los 230.000 pesos/mes.

Según datos de la Superintendencia de Pensiones, la mitad de las personas jubiladas en julio que cotizaron entre 30 y 35 años, están obteniendo una pensión menor a 250.000 pesos/mes.

Es decir, cada pensionado chileno gana menos del salario mínimo legal ubicado en 270.000 pesos desde el 01 de julio de 2017.

¿Cuáles son las proyecciones para los próximos años?

Según el Informe de la Comisión Asesora Presidencial:

  • El 99% de las pensiones serán inferiores al sueldo mínimo legal.
  • No menos del 50% de los jubilados que hayan cotizado más de 30 años obtendrán una tasa de reemplazo inferior al 39%.

¿Cuán rentables ha sido para los trabajadores el sistema de ahorro forzoso con las AFP?

Rentabilidad promedio anual:

’80: 12,36%

’90: 10,36%,

2000: 6,25%

Entre 2010-2016: 3,96%

¿A quién beneficia el negocio de las AFP?

El capital conjunto de las empresas agrupadas en las AFP supera los USD 200.000 millones, cifra equivalente al 75% del PIB chileno.

Grupo Luksic: las AFP invierten más de USD 8.400 millones en siete empresas de esta transnacional chilena que controla un gran número de industrias, desde la minería hasta las telecomunicaciones.

Grupo Matte: según la revista Forbes 2014, es el tercer holding más grande de Chile. También es el mismo del escándalo sobre la colusión del papel higiénico. Recibe más de USD 5.600 millones a través de sus nueve empresas.

Grupo Enel: recibe más de USD 4.000 millones.

Al menos USD 1.500 millones termina en manos de Cencosud de Paulmann, y de las filiales del Grupo Angelini.

Y por si fuera poco, los 10 bancos más importantes que operan en Chile, se reparten otros USD 40.000 millones que reciben por parte de las AFP.

¿Cuáles son las propuestas?

En 2016 las marchas en rechazo a las AFP marcaron un hito de participación, sólo comparado con las movilizaciones estudiantiles de 2011. De ahí que el debate haya logrado pasar de la calle a las instituciones, aunque aún sin mayores soluciones.

Opción 1: gobierno de Michelle Bachelet

  • Subir hasta un 5% la tasa de cotización, lo que cada chileno destina a las AFP.

El aumento se realizaría de forma gradual y mediante un impuesto al mercado de trabajo el cual sería consignado a un fondo solidario de pensiones.

2% del alza se destinará a “solidaridad intergeneracional”, otro 2% a “solidaridad intrageneracional” y un aporte para las mujeres.

  • Mantener y fortalecer el Pilar Solidario de invalidez y vejez que se encuentra vigente.
  • Mejorar la regulación en el mercado de la AFP.

Pros:

Permitiría mejorar las actuales pensiones en un 20% para quienes no reciben aportes previsionales solidarios y en un porcentaje menor para quienes tienen una pensión mayor a 600.000 pesos mensuales o reciben aporte solidario.

Contras:

87% de la cotización de los trabajadores seguirá en cuentas individuales manejadas por las AFP. Solo un 13% irá a reparto solidario.

Teniendo en cuenta que actualmente hay pensiones por debajo de los 150.000 pesos/mes, ese potencial aumento de 20% sólo podría llevarla hasta 180.000 pesos/mes.

Aumento en la tasa de cotización no alcanzará para compensar la caída en la tasa de rentabilidad en tanto, según cálculos oficiales, cada punto menos de rentabilidad puede significar un 25% menos de pensión.

A menos que los trabajadores laboren 75 años y/o se mejoren los salarios, las probabilidades apuntan a que los pensionados del futuro coticen 5% más, percibirán pensiones similares o incluso menores a los pensionados del presente.

Opción 2: organizaciones sociales

Desde la Coordinadora NO+AFP se defiende un sistema de reparto solidario y estatal que garantiza:

  • El pago de pensiones de acuerdo a los años cotizados.
  • Una pensión mínima contributiva que fluctúa entre 100% y 145% del Salario Mínimo, valores que actualmente equivalen a 278.000 y 390.500 pesos/mes.
  • Un Plan de Reservas Técnicas que fungirá como una “hucha” o alcancía para evitar gastar todos los ingresos en el pago de pensiones, y al mismo tiempo hacer frente a la transición demográfica sin necesidad de afectar las condiciones de futuros cotizantes.

Conclusiones:

La situación actual de los pensionados vislumbra el abandono del Estado sobre quienes han trabajado durante toda su vida, pero deberán seguir haciéndolo para poder sobrevivir.

El sistema de seguridad social de Chile fracasó, pues no cumple con el objetivo esencial que cualquier sistema de jubilaciones en el mundo: proteger el esfuerzo de toda una vida de trabajo y garantizar el pago de una pensión justa que permita vivir una vejez digna.

Las AFP han consolidado la matriz productiva chilena, caracterizada por ser monoexportadora, rentista y con altos niveles de concentración en manos de élites que, gracias a su poder económico, han conquistado espacios políticos para bloquear cambios en el sistema.

El plebiscito NO+AFP abrió un nuevo espacio democrático en los esfuerzos por reconfigurar una política pública que carece de legitimidad ciudadana.

Queda pendiente un debate sobre el trabajo y la precarización del mundo laboral chileno expresado en el deterioro de los salarios y las condiciones de trabajo formal que, pese al auge de la economía chilena en la última década, mantienen dilatada la brecha de desigualdad entre sus ciudadanos.