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Por Alfredo Serrano Mancilla


Ahora sí es posible entender por qué los –siempre- fríos datos de pobreza son en este caso mucho más cálidos, más contextualizados, más entendibles. La pobreza, en porcentajes de pobres, se redujo desde 2006 hasta junio 2013, de 37,6 a 23,7%. Esta reducción es aún más que significativa en el sector rural: pasando de 60,6 a 40,7%; en el área urbana, pasa de 25,9 a 14,9%. Pero vayamos más allá de este índice tan ingenuo que solo mide incidencia, y vayamos a hablar de brechas y severidad; el denominado déficit de pobreza de 15,5% en 2006 a 8,4% en 2013; la severidad también se redujo de 8,6% a 4,4%. Se mire como se mire, la pobreza y su intensidad se reduce en Ecuador.

Si seguimos ampliando el foco, podemos afirmar -cada vez más precisamente- que la pobreza en Ecuador sí se ha visto fuertemente reducida. En el plano educativo, la pobreza se disminuye más en aquellas personas que menos estudios poseen; se reduce por encima de 10 puntos porcentuales para analfabetos, los que se están alfabetizando y para los que estudian primaria. Si bien el desempleo sigue a la baja en estos años (ya es de 4,57%), también cabe destacar que la pobreza para subempleados y desempleados, ha sido drásticamente reducida (7,8 y 9,5 puntos porcentuales, respectivamente). A pesar de no ser el término más adecuado, usaremos esta categoría tan utilizada: la clase baja más la clase media baja es el grupo que más aumenta su participación en la renta salarial; gana 3,5 puntos porcentuales su participación; es la clase más alta (10% más rico) quien pierde justamente 6 puntos. El crecimiento ecuatoriano no es empobrecedor, sino todo lo contrario; es un mecanismo distribuidor justo de la nueva renta generada. De hecho, la desigualdad económica, medida por el índice de Gini, se reduce en este período de 0,54 en 2006 a 0,46 en 2013.

A pesar de este quinquenio ganado, para lograr ese ‘hasta la victoria siempre’ que siempre saluda el presidente Correa, no se frenará ni un segundo. Después de la amplia victoria electoral de febrero se comienza una segunda etapa con muchas condiciones materiales mejoradas, que le permite al presidente Correa profundizar el cambio, seguir radicalizando sus políticas de emancipación, para pasar de saldar deuda social y paliar pobreza a erradicarla sistémicamente y distribuir riqueza en aras de una democracia absolutamente real anclada en el Buen Vivir de Todos. Ahora es el momento para acometer el resto de transformaciones para seguir con la revolución dentro de la revolución. Las urgencias del corto plazo permanecen, aunque son más leves, y esto ya no puede ser usado como atenuante para dejar de afrontar el cambio de matriz productiva, en tanto que: a) se produzcan nuevos bienes y servicios, básicos para las necesidades exigidas por el pueblo ecuatoriano y otros bienes con valor agregado para tener una mejor inserción en el sistema mundo, y b) sean producidos por nuevos productores que rompan el régimen
acumulador concentrado en pocas manos. Es momento de acabar con el modelo mixto heredado, en el que el sujeto económico no puede dominantemente ser la burguesía compradora-importadora más el sector agroexportador. Es el momento del atinado uso de la renta petrolera para usar el extractivismo como transición para salir de ese patrón primario exportador. Solo así, procurando la reproducción ampliada del Socialismo del Buen Vivir, se podrá seguir por un camino en el que no sean más necesarios artículos como estos, que hablan de pobreza.


Publicado en: eltelegrafo.ec

Fecha: 18/11/13