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Ernesto Samper (Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas) e Inácio Lula da Silva (ex presidente de Brasil) disertaron ayer en el seminario ‘Integración de las cadenas productivas en América del Sur’ organizado por Unasur y el instituto que dirige el exmandatario brasileño, en donde se abordó la necesidad de la integración latinoamericana para crear cadenas de valor interregionales que permitan a Sudamérica tener independencia productiva. Ambos ex mandatarios destacaron la necesidad de mejorar el comercio interregional, en una clara señal a la necesidad de una mayor integración pero desde las bases materiales con acciones concretas y en materia de economía, finanzas y derechos.

Samper planteó la necesidad de que la región cuente con sus propias cadenas productivas para disminuir los niveles de dependencia con las economías externas, subrayando que para lograr ese objetivo sustancial es necesario aumentar la competitividad y la integración en las infraestructuras.

Además, Samper hizo hincapié en ampliar la integración de las cadenas de valor agregado regionales porque el comercio interregional es del 18% cuando en Europa, por ejemplo, es del 67%. “El mundo se organiza alrededor de grandes fábricas, de Estados Unidos, de Europa, la fábrica Asia, la fábrica China. Y nosotros debemos crear nuestra propia fábrica, la fábrica del Sur, porque la salvación no vendrá desde afuera”, dijo el colombiano durante su exposición.

Por su parte, Lula da Silva, alertó sobre un posible quiebre en el ciclo de gobiernos de izquierda en la región abierto desde inicios del siglo XXI, destacando que la integración es una dimensión fundamental para consolidar los procesos de cambio: “Es importante que cada país ofrezca respaldo para que la Unasur se consolide en la integración de nuestro continente: estoy preocupado porque tenemos y hemos tenido momentos de gobiernos progresistas en la región. Y como la política tiene ciclos, en poco tiempo podremos tener una reversión, con gobiernos conservadores que se disputarán quién le sonríe más a Estados Unidos, quién va más veces a Camp David”, alertó Lula.

Lula recordó que durante su gobierno (2003-2010) se movilizó diplomáticamente para reducir la desconfianza con sus vecinos. “En 2003 teníamos entre los países de Unasur un intercambio de $ 33.000 millones que hoy es de $ 120.000 millones”, subrayó, pero alertó que el problema político es luchar contra la desconfianza en los vecinos y “transformar la retórica integracionista en cosas prácticas”.

También participó del foro el asesor especial en asuntos exteriores de la presidenta Dilma Rousseff, Marco Aurelio García,  quien afirmó que los gobiernos progresistas de la región deben “plantear nuevos desafíos para no ser un paréntesis en la historia de una trayectoria conservadora”. “Brasil tiene como prioridad de las prioridades a América del Sur. Y no quiere ser la Alemania de América del Sur”, sostuvo García, quien afirmó que el éxito de los gobiernos progresistas fue la inclusión social, pero que eso no alcanzó para reducir la desigualdad.

Por otra parte, Ernesto Samper, hizo declaraciones en torno al rol de Unasur en la situación política que atraviesa Venezuela en las que destacó que en el organismo se le abrió espacio a la oposición y defendió la vocación de diálogo de la misión del bloque con los cancilleres de Colombia, Ecuador y Brasil. En ese sentido, reiteró que le pidió al gobierno del presidente Nicolás Maduro que convoque a la Cruz Roja para determinar la salud de los políticos opositores presos y reveló que existe una intención de usar una red regional de productos de primera necesidad para contrarrestar el desabastecimiento en Venezuela. “Hay cadenas regionales dispuestas a contribuir”, sostuvo el exmandatario colombiano.

Fuente: El Telégrafo