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 Manifestación histórica pide la renuncia del presidente y la vicepresidente en Guatemala

 El día sábado fue inusual en las calles de Guatemala. Miles de ciudadanos se movilizaron y concentraron en el Centro Histórico de la Ciudad. Bajo la consigna Renuncia ya el pedido fue contra el presidente Otto Pérez Molina y la vicepresidenta Roxana Baldetti, los cuales enfrentan una denuncia por delitos de encubrimiento, asociación ilícita para el contrabando aduanero y corrupción. El componente social y político de los y las manifestantes fue variado, aglutinándose diferentes representantes de la sociedad, desde universitarios hasta integrantes de la iglesia católica, sin una unificación ideológica ni un partido político convocante. Sino más bien, una ciudadanía que mostró su indignación y cansancio frente a los casos de corrupción que vienen siendo puntos claves en diferentes investigaciones a nivel nacional e internacional, encabezado por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Entre las consignas se leían: “Se necesita tipo Arbenz para Guatemala”; “Nos han robado todo menos la dignidad”; “Nos han robado todo menos la voz”, entre otras. La escena de fuerte contenido político desde la sociedad civil, se repitió en algunos departamentos del país como Quetzaltenango, Huehuetenango, Alta Verapaz, San Marcos, Petén, Mazatenango y Sololá, donde bajo las mismas banderas “contra la corrupción” la población se manifestó.

Chile: medidas anti-corrupción y reforma constitucional para salir de la crisis

Quizás un poco tarde, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, decidió responder con una batería de políticas al profundo escenario de crisis configurado hace casi dos meses con la salida a la luz de diversos casos de corrupción, que involucraron ni más ni menos que a su propio hijo, por un lado, y a los principales partidos políticos, por el otro.

En un discurso que había despertado fuertes expectativas en la previa, la mandataria anunció además el inicio, para septiembre próximo, de un proceso constituyente que deberá culminar con la conformación de una nueva Carta Magna que reemplace a la actual, nacida en el seno de la dictadura pinochetista. Con ello, Bachelet se arrima a cumplir una de sus principales promesas de campaña.

Respecto a los casos de corrupción, que golpearon fuertemente la imagen presidencial amenazando, incluso, con adelantar las elecciones parlamentarias próximas, la presidenta dio a conocer numerosas medidas que buscarán transparentar el financiamiento de los partidos, eliminando los aportes anónimos y del sector privado. De esa manera, las empresas no podrán seguir donando fondos a las formaciones políticas, tal como lo venían haciendo hasta ahora, lo que se presume pondrá fin a una promiscua relación entre políticos y empresarios.  En su lugar, será el Estado quien se hará cargo a partir de ahora del financiamiento partidario.

En paralelo, el discurso presidencial indicó que se tomarán nuevas medidas para limitar las actividades privadas de los políticos. Hay que recordar que su propia nuera está acusada de estafa al manejar datos reservados para concretar un negocio millonario.

Sobre el cierre de su intervención, Bachelet hizo referencia a la convocatoria para conformar una nueva Constitución: “En Septiembre daremos inicio al Proceso Constituyente abierto a la ciudadanía, a través de diálogos, debates, consultas y cabildos, que deberá desembocar en la Nueva Carta Fundamental, plenamente democrática y ciudadana, que todos nos merecemos”, dijo. Los anuncios, si bien despertaron entusiasmos en el amplio sector que demanda hace tiempo una reforma constitucional, fueron recibidos también con reparos, en tanto no hubo mayores precisiones sobre el mecanismo a implementarse.

Los recientes anuncios presidenciales, por otra parte, tienen lugar en la misma semana en que la mandataria promulgó la nueva ley electoral que puso fin al ominoso y antidemocrático sistema binominal -otra pesada rémora de los años de plomo-, reemplazado a partir de ahora por un sistema electoral proporcional, que reforzará el pluralismo y la diversidad legislativa. Con ello, se concreta otro punto central del plan de gobierno de la Nueva Mayoría, centrado en la reforma política.

Así, por diferentes frentes, Bachelet retoma de a poco la iniciativa que la arrima nuevamente al centro de la escena política, lo cual repercutirá en una recuperación de su liderazgo.