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I

A Margarita la desean todos. Todos la quieren tener a su lado y en su lista. Macri, Vidal y Massa (Cambiemos y Frente Renovador) buscan tenerla como cabeza de lista de parlamentarios para la provincia de Buenos Aires y como una aliada a futuro. Logró posicionarse en el territorio “moral”, regeneracionista y “justiciero” del escenario político. Una mujer del “mani pulite” [1] que aprovecha el silencio del kirchnerismo y algunos de sus hechos de corrupción para crecer en las preferencias de voto, poner orden con la ley y la moral, llevar a los infractores a los tribunales y construir una asociación entre la herencia anterior y el padecimiento presente. Margarita es la nueva directora del NCIS[2] argentino.

Su acción política y la benevolencia de los medios de comunicación la introducen en el Lilita Carrio-country[3] y provoca tensiones. Ese monopolio de la administración de la moral hoy se encuentra en guerra. La diputada Carrió no se cansa de recordar que la acción de Margarita es puro oportunismo. La batalla por Buenos Aires y por el corazón de una parte del electorado está en marcha. Pero falta mucho.

Articula en su discurso la denuncia a la corrupción, de cierto progresismo realista y la “guerra total” con CFK. Eso sí, la “guerra” de las buenas formas; es la opositora justa, racional y no desbocada (condición que muchos atribuyen a Carrió). Va por la herencia anterior con el poder tribunalicio en la mano. Hasta ahora todo ha sido rédito político.

Todavía no tiene su pase al macrismo. Tendrá que ajustar cuentas con algunos de sus dirigentes que buscan distanciarse del gobierno nacional o del propio massismo. Margarita sabe que no quiere ni debe quedarse sola. Debe saltar y acomodar el escenario. En estas semanas, habrá que observar cómo resuelve su litigio con Carrio, el cual no es solo por protagonismo, sino por la redefinición de un perfil opositor. De un filón que trae muchos beneficios.

El Frente Renovador hace grandes esfuerzos por tenerla a su lado. Es la amplitud electoral –moderada, socialdemócrata- que busca el massismo. Una renovación en clave de modernización y moralización de una fuerza –como el peronismo- que se ve atravesada por la sospecha de corrupción de algunos de sus dirigentes. Tiene algunas condiciones. El massismo no posee una dirigente relevante. No tiene un alcance nacional con capacidad de erosionar la figura de Sergio Massa y es un perfil que sumaría. Y algo más: es la contracara exacta de una dirigente como Carrió, que puede ser más benevolente con un peronismo en tránsito de renovación.

II

Durante los años noventa, Stolbizer integró la Corriente de Opinión Nacional (CON) junto a Elisa Carrió, ala interna de la UCR, liderada por Federico Storani. Con la caída del presidente De la Rua terminó el idilio de Margarita con la UCR. En 2007, la UCR decidió apoyar como candidato presidencial a Roberto Lavagna y Margarita se alejó. Formó el GEN (Generación para un Encuentro Nacional), donde se postularía como candidata a gobernadora bonaerense, de la mano de Elisa Carrió. Dos años después romperían su sociedad. Margarita –a diferencia de su socia- participaría de la convocatoria del ministro del Interior, Florencio Randazzo, para consensuar con los partidos opositores la ley de reforma política que culminarían en las elecciones con primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO)[4] .

Luego de la ruptura, Stolbizer encontró en el Partido Socialista de Hermes Binner un socio para su espacio político: GEN. La alianza con Binner la conduciría a su primera candidatura presidencial, cuando el santafesino decidió bajarse de esa pelea para concentrarse en retener la bancada que su partido poseía en el Senado Nacional. Empujada por la coyuntura, aceptó la postulación y se cargó al hombro la campaña. El Marga-móvil recorrió el país recolectando adhesiones.

En 2015, integró la única candidatura presidencial con el conglomerado político Progresistas. Lo componían el GEN, el Partido Socialista, el Partido Socialista Auténtico y Libres del Sur.

Durante el primer debate de candidatos presidenciales logró posicionarse como una opción progresista por fuera del peronismo y saltó a la fama con su campaña, en la que apuntó a los desencantados promoviendo “el voto ganado”. Su lucha contra el voto útil y la reivindicación de las convicciones –como si ellas estuviesen abstraídas de lo pragmático- la coloca en un “ring eticista”.

III

A comienzos de 2016, Stolbizer se presentó públicamente con Sergio Massa para establecer una agenda de prioridades y trabajar desde el Congreso. En julio, cuatro meses después, volvieron a mostrarse juntos y fortalecieron su acercamiento con señales claras de acuerdo político donde se asociaron para construir un “Nunca Más de la corrupción”[5] .

El contexto la posicionaba (la amaba) y lo utilizaba de una manera eficiente. Luego de la detención del empresario Lázaro Báez, los bolsos con millones de dólares que José López lanzaba hacia el parque de un convento, la captura de Ibar Pérez Corradi y el procesamiento de la ex presidenta Cristina Kirchner, la líder del GEN llamó a priorizar medidas para prevenir delitos en el manejo de dinero del Estado.

Stolbizer impulsó la causa Los Sauces, Hotesur y la llamada “ruta del dinero K”, convirtiéndose así en la principal adversaria de Cristina Kirchner. Se construyó como una enemiga perfecta, mientras el macrismo lidia con las tarifas. Esto la transforma en una figura de peso tanto para el macrismo como para Sergio Massa, quien parecía su aliado natural en vistas de los comicios legislativos de 2017.

IV

Margarita y Cambiemos se coquetean mutuamente. El tiempo es voraz con la memoria. Hace un año criticaba al kirchnerismo y al macrismo por igual. Afirmando que ambos representaban al “capitalismo de amigos”, aunque en distintas versiones. Hoy su cuestionamiento al gobierno de Mauricio Macri es muy laxo. Criticó tibiamente el tarifazo y el escándalo internacional de Panamá Papers, así como el uso de los DNU[6] por parte del presidente. Pero esto no erosiona su afinidad con María Eugenia Vidal, gobernadora de Buenos Aires, la dirigente más importante del macrismo, sino todo lo contrario. Una voz moderada y con cierta incidencia se puede transformar en “agua” para un gobierno que está probando el desierto. Margarita “marca” la cancha –como lo hace Carrió- pero desde un lugar estilísticamente más moderado.

Una alianza Vidal-Stolbizer puede ser fructífera. Una opción es presentar a Margarita como candidata a senadora en 2017. Elisa Carrió -su antigua aliada- parecía ser la candidata natural del oficialismo en la provincia. Pero todo es imprevisible. Sin embargo, sus duras críticas a miembros del gobierno y las denuncias contra el jefe de la Policía de Buenos Aires, Pablo Bressi, han tensado la relación con el macrismo.

El acercamiento bonaerense entre Vidal y Stolbizer fue entendido desde el GEN como un mensaje hacia Massa, quien recientemente habría concurrido a una reunión con Máximo Kirchner en la localidad de Mercedes. Desde el Frente Renovador sostienen que la relación entre Sergio y Margarita continúa intacta. Todos necesitan de todos para mantenerse en el futuro.

Margarita tiene escenarios ineludibles: si no va con Massa, va con Vidal. Competir únicamente por el espacio progresista junto a Libres del Sur y el Socialismo, sus actuales aliados, no parece una opción viable. Menos cuando la escena política parece “centrarse” y el progresismo deja de ser una opción viable. Margarita está en carrera. Las denuncias a Cristina le han redituado mucho, así como su instalación en el territorio “ético” de la ciudadanía. Quedará por ver cuánto puede optimizar este filón y como utilizará esto para asociarse a Massa o Vidal.

 

[1] Se conoce como Manos Limpias (en italiano Mani pulite) a un proceso judicial  llevado a cabo por el fiscal Antonio Di Pietro en 1992. El proceso descubrió una extensa red de corrupción que implicaba a todos los principales grupos políticos del momento y a diversos grupos empresariales e industriales. El proceso causó gran conmoción en la opinión pública.
[2] Serie de televisión estadounidense que trata sobre un equipo de agentes especiales del Servicio de Investigación Criminal de la Marina de los Estados Unidos.
[3] En referencia a su vinculación política a la diputada nacional de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
[4] Tras la aprobación de la Ley Electoral n° 26.571, en 2009.
[5] En referencia al Nunca Más, es una expresión utilizada en Argentina para repudiar el terrorismo de Estado, ocurrido durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. La misma es utilizada frecuentemente en marchas y actividades políticas.
[6] Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) promulgado por solo por el Poder Ejecutivo y que tiene validez de ley. Una vez promulgado, el Congreso debe analizarlo y determinar si continúa vigente o no.