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Unasur en Venezuela.

Una comitiva de Unasur, compuesta por su secretario general, el colombiano Ernesto Samper, y tres cancilleres -Ricardo Patiño, de Ecuador, Mauro Vieira, de Brasil y María Ángela Holguín, de Colombia- llegaron el viernes a Caracas, la capital venezolana, para acompañar y propiciar un espacio de diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sectores de la oposición, en un momento donde, tras el desmantelamiento de un nuevo intento de golpe de Estado, volvió a tensionarse el escenario político.

“Todos los Estados miembros de la Unasur sin excepción rechazan cualquier intento de desestabilización en Venezuela”dijo Ernesto Samper tras reunirse con el mandatario bolivariano. En el encuentro, la delegación del organismo regional conoció las evidencias que confirman el plan golpista. Además de la reunión con el poder ejecutivo, los representantes de Unasur se encontrarán con sectores de la oposición venezolana que aceptaron abrir diálogo con el organismo, como así también con representantes de la Justicia Electoral para conocer detalles de las elecciones parlamentarias de octubre.

El apoyo de un organismo regional de la envergadura de Unasur – que nuclea nada más y nada menos que a las doce naciones suramericanas, aunque Paraguay se encuentre momentáneamente suspendido- al gobierno venezolano en particular y a la democracia de dicho país en general, además de ser sumamente importante en tanto significa -al menos indirectamente- el apoyo y el respaldo de todos los países miembros del bloque a Venezuela, se inscribe como un signo de época que denota un renovado paisaje regional.
Así, y tal como sucedió en otras oportunidades, la Unión de Naciones Suramericanas vuelve a mostrar una rápida capacidad de respuesta en defensa de las democracias regionales, frente a los ataques internos y externos. Como nunca antes, los sistemas democráticos del subcontinente cuentan con un órgano interestatal propio que funge como reparo y resguardo de los gobiernos. En efecto, si bien es posible –y necesario- remarcar que la Unasur ha avanzado a un menor ritmo de lo esperado en algunos temas puntuales, tales como el Banco del Sur, por ejemplo, no menos cierto es que en sus pocos años de vida la entidad se ha constituido como un espacio de referencia y de suma relevancia para la región.

Por otra parte, en la semana que culmina hubo nuevos cruces entre Venezuela y EEUU. Entre otras medidas, el Gobierno venezolano fijó un plazo para que EEUU reduzca su personal diplomático en el país. Actualmente, casi 150 son los miembros vinculados con la embajada estadounidense en Caracas, de los cuales, según lo afirmado por la canciller de Venezuela deben quedar sólo 17. El plazo para que se adecue el número es de 15 días. En el marco del anuncio de dichas medidas, el Gobierno además denunció que en lo que va del año, hubo 64 expresiones de altos funcionarios estadounidenses contra la democracia venezolana. En paralelo a los ataques gubernamentales, la prensa estadounidense ha reforzado en el último tiempo la hostilidad contra Venezuela, especialmente desde la BBC, el New York Times y el Washington Post.

Uruguay: primera semana del Gobierno de Tabaré

El domingo asumió Tabaré Vázquez la presidencia. Con el período que comienza el Frente Amplio podrá completar quince años al frente de la presidencia uruguaya, algo que no sucedía desde hace más de cuarenta años.
Ya en la primera semana del nuevo gobierno, hubo bastante actividad y no faltaron ciertos hechos ambiguos, que generaron ruidos al interior de la coalición gobernante.

Por caso, el flamante canciller, Nim Novoa, vicepresidente durante la primera gestión de Vázquez, dijo que Uruguay tiene que “despolitizar sus relaciones exteriores, y no regirse por principios ideológicos sino pragmáticos”. Basicamnete, el nuevo ministro del Exterior le apuntaba al Mercosur y más puntualmente al gobierno de Mujica, quien se ha dedicado a reforzar en sus cinco años de gobierno las relaciones con el bloque, a pesar de las múltiples críticas de la oposición y de ciertos sectores frenteamplistas. Mujica salió a responderle y se generó alguna tensión al interior del Frente.

Por otro lado, el nuevo ministro de economía, Danilo Astori, que representa el espacio más centrista dentro del FA, reforzó la idea esgrimida por canciller de que Uruguay se abra al mundo, y agregó, tras reunirse con el embajador de la UE en Uruguay, que se comprometerá para que el Mercosur firme el tratado comercial con el bloque europeo, postergado desde hace algunos años.

Por otra parte, surgieron controversias por el plazo que se tomará el gobierno para reglamentar la ley que habilita el consumo de marihuana que, recordemos, fue aprobada el año pasado, pero resta ahora su reglamentación que la lleve efectivamente a la práctica.

Más que por el lado de la oposición, los desafíos y tensiones del nuevo gobierno aparentan venir desde sus filas internas.