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Faltan ocho días para las elecciones presidenciales en Perú. Desde que se restableció la democracia en el país, a fines del 2000, ningún proceso electoral nacional se había visto enrarecido. En este sentido la contienda electoral ha mantenido a todos en vilo ante la decisión de la Junta Electoral de anular las candidaturas de -a menos de un mes de la elección- de quienes disputaban el segundo y tercer lugar en intención de voto (Guzmán y Acuña). Se trata de una peculiar aplicación de la legalidad que atenta contra el ejercicio del derecho constitucional a la participación política y contra la propia ley de procedimientos administrativos peruana. Resalta el hecho de que “no se ha estado midiendo a todos con la misma vara”, ya que al mismo tiempo que la ley se ha aplicado muy dura con algunos candidatos, otros actos igualmente graves no han recibido la misma sanción.

Es notable que el último simulacro de votación de Datum arroje como saldo un 9.8% que optaría por votar en blanco y el 4.4% por anular su voto[1]. Por otra parte, Daniel Urresti, Felipe Castillo y Renzo Reggiardo dieron un paso al costado en la contienda electoral y dieron de baja sus candidaturas, éste último afirmando que “estaba contaminada”. Para estas elecciones, existe una valla electoral de 5% que los partidos deben alcanzar si no quieren ser expectorados del registro partidario del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Así lo define la Ley N° 28094 – Ley de Partidos Políticos, que fue modificada en enero de 2016.

En cuanto a la modalidad de la elección, el abogado Erick Iriarte Ahón, quien fuera parte del equipo del Plan de Gobierno de Alan García, presentó la mañana del viernes una acción de amparo para exigir que no se aplique el mecanismo del voto electrónico en las elecciones del 10 de abril. Con el recurso se propone “ordenar a la demandada Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) que cese los actos vulneratorios al derecho al voto secreto, personal e igual para todos, razón la que no deberá aplicar el software de voto electrónico en las próximas elecciones 2016”[2] . Una vez más la transparencia del  proceso electoral se encuentra en la mira.

Según la Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística e Informática, cerca del 40% de la población peruana es indígena. El Ministerio de Cultura reconoce la existencia de 55 pueblos: 51 en la Amazonía y cuatro en los Andes. En 2006, Perú creó la llamada cuota nativa, que insta a las organizaciones políticas a incluir a un 15% de indígenas en sus listas de candidatos para consejeros regionales y para regidores (concejales) de las municipalidades. Sin embargo, su representación en la arena política es mínima: de los 19 candidatos presidenciales que se presentaron en enero, solo uno es indígena, el economista Miguel Hilario —de la etnia shipibo—, y sólo Verónika Mendoza incluye la agenda de estos pueblos en su plan de Gobierno. Hasta 2011, nunca hubo un congresista indígena. Miguel Hilario, del partido Progresando Perú, apenas ha recibido atención durante la campaña hasta que este martes se sortearon las parejas para el debate de hoy domingo: le tocará polemizar con la favorita en los sondeos de cara a las elecciones del 10 de abril, Keiko Fujimori, de la formación Fuerza Popular.

Desde que empezó la contienda electoral, todos los sondeos coinciden en señalar que Keiko Fujimori ganará las elecciones. Sin embargo, según un sondeo[3] el 91 % de los peruanos considera que el modelo neoliberal debe o ser reemplazado o ser modificado. Además, el 34 % pide cambios en el modelo, el 28 % solo en algunos aspectos del modelo mientras que solo el 3 % estima que debe continuar igual. Y el rechazo contra la candidatura de Keiko ha crecido en las últimas semanas. ¿Cómo se explica entonces la alta votación que es posible que reciba Keiko?

En 2014, el Quinto Informe de Percepción sobre Calidad de Vida[4] realizado por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP (IOP-PUCP) señalaba que los tres problemas principales de la ciudad de Lima eran la delincuencia, el transporte público y la contaminación ambiental:

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Frente a estas problemáticas, el plan de gobierno de Keiko tiene algunos ejes centrales: en primer lugar, la meta del crecimiento económico mediante una agenda de inversión pública en infraestructura a sabiendas de los problemas que presenta Perú en términos de conexión y movilidad. En segundo lugar, respecto a las políticas de seguridad, la solución propuesta lejos de atacar las causas reales y profundas del aumento de la delincuencia, se concentra únicamente en aumentar el número de policías en la vía pública. En tercer lugar, respecto a la informalidad, propone la flexibilización del régimen tributario para los pequeños y medianos empresarios.

Los últimos sondeos de opinión señalan una tendencia creciente de rechazo contra la candidatura de Keiko: El Comercio –Ipsos señala que el 49% de los electores definitivamente no votará por Keiko Fujimori, lo cual representa un incremento de 3% respecto a la última encuesta del 20 de marzo (46%). La candidatura de Alan García es la que presenta mayor rechazo llegando su antivoto al 71% dos puntos más que en la encuesta anterior[5].

De acuerdo al gráfico que sigue a continuación de DATUM, la novedad está en el crecimiento positivo de Verónika Mendoza (15 %) que estaría desplazando a Barnechea (10 %) en el tercer lugar, luego de Keiko (36 %) y Kuczynski (17 %). Este crecimiento de Mendoza “constituye una opción ideológicamente coherente expresada por políticos relativamente disciplinados con la profesionalización de sus carreras y cohesionados en torno a ideas-fuerza antes que a personalidades”[6]. Este crecimiento habría tenido lugar especialmente entre las mujeres (15.3%) de entre 18 y 24 años de edad (24.3%) y geográficamente en el interior del país, donde Mendoza concentra el 15.5% de su intención de voto. En el centro y en el sur de Perú, la candidata cuenta con el 21.1% y 22.1%, respectivamente. En términos urbanos /rurales, en el primer caso obtiene el 12, 8 % y en el segundo, 18.4%[7].

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Con un porcentaje de indecisos que ronda el 30 % del electorado peruano, el debate presidencial, dividido en cuatro bloques temáticos: visión de país, economía, seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción, puede contribuir a terminar por definir el voto de cara a las elecciones del próximo domingo.

[1] Este simulacro se llevó a cabo del 28 al 30 de marzo sobre la base de 1511 participantes y cuenta con 2,5 % de error.

[2]http://larepublica.pe/politica/756039-apra-presenta-accion-de-amparo-para-impedir-voto-electronico-en-estas-elecciones.

[3]http://www.telesurtv.net/news/Peruanos-piden-cambio-de-modelo-economico-neoliberal-20160322-0048.html

[4]Muestra: 1920 personas mayores de 18 años, residentes en Lima Metropolitana. Disponible en: http://www.limacomovamos.org/cm/wp-content/uploads/2015/01/EncuestaLimaComoVamos2014.pdf

[5]http://elcomercio.pe/politica/elecciones/crecio-antivoto-candidatos-que-encabezan-encuestas-noticia-1889686

[6]http://elcomercio.pe/opinion/rincon-del-autor/roja-directa-carlos-melendez-noticia-1891174?ref=portada_home

[7]http://larepublica.pe/politica/756386-veronika-mendoza-crece-65-segun-encuesta-gfk

 

 

 

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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