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Ayer, domingo 5 de junio, se llevó a cabo la segunda vuelta electoral en Perú luego de los tres debates presidenciales que tuvieron lugar donde entre acusaciones y peleas y poco contenido programático, PPK parece haber logrado cautivar el voto de aquellos votantes indecisos y cerrar filas con todo el arco opositor a Keiko Fujimori. Con el 89, 53 % de las actas escrutadas, PPK alcanza el 50, 52 % mientras Fujimori se ubica en el 49, 48%. Como lo muestra el mapa a continuación, de acuerdo a la Oficina Nacional de Procesos Electorales, la votación de PPK –tono rosado- se ubicó principalmente en la zona sur del país y en el departamento de Loreto, ubicado al norte. Mientras que Keiko concentró su votación en el centro y en el departamento de Ica, al sur del país.

1__Una elección marcada por algunos factores propios del contexto peruano, entre ellos la fortaleza de la identidad política fujimorista, el desmedido peso y poca transparencia de los órganos de la justicia electoral, la exclusión de algunos candidatos de la contienda electoral lo que terminó por convertir los comicios en la búsqueda del mal menor. Ello en tanto ambas plataformas, no presentan diferencias significativas y lejos están de ofrecer a Perú una opción progresista con algunos ribetes de justicia y equidad social. Con propuestas y guiños más o menos acentuados, ambos representan la continuidad del modelo neoliberal y extractivista.

La capacidad de PPK de interpelar y amalgamar los sectores anti Keiko fueron claves para la conformación del frente ciudadano, apoyado por organizaciones de izquierda e incluso por la propia candidata a la presidencia por el Frente Amplio, Verónika Mendoza. Esta fuerza ciudadana parece haber sido significativa para los resultados obtenidos por PPK en esta segunda vuelta si se tiene en cuenta que en la marcha “Keiko no va” acudieron 70 mil personas entre estudiantes universitarios, sindicalistas, miembros de organizaciones políticas, activistas independientes, entre otros. A lo cual también cabría sumar el mejor desempeño de PPK en el último debate presidencial mantenido con Keiko.

Sin embargo, aún se mantiene la duda de si existirá un acuerdo con Mendoza. PPK ha afirmado que necesita algunos “verdes” en su gobierno -en alusión al color del partido de Mendoza-. Si de colores se trata durante la campaña para la primera vuelta, PPK había calificado a la candidata de Frente Amplio como “una media roja que no había hecho nada en su perra vida”[1] violando incluso cualquier vestigio de pacto ético. Por otra parte, a inicios de abril, PPK emitió un comunicado en donde criticaba tanto a Fujimori como Mendoza por ser “propuestas extremas nacidas del pasado: por un lado el autoritarismo y por el otro experimentos radicales que ya fracasaron en países vecinos”. Sin embargo, el apoyo público de Mendoza habría sido decisivo para el voto que recibió PPK en el sur del país, en donde Mendoza resultó victoriosa en la primera vuelta electoral.

De mantenerse la tendencia y resultar electo PPK, se verá obligado a pactar con Fujimori. En el nuevo Congreso de la República, de 130 escaños, el partido de Fujimori, Fuerza Popular tiene 73 escaños. Seguido por el partido de Mendoza, Frente Amplio que cuenta con 20 y en tercer lugar, se ubica PPK, con solo 18 escaños.

Keiko Fujimori ha repetido la historia de su derrota en 2011 frente a Ollanta Humala. La estrategia de campaña no logró desvincularla de la sombra de su padre y cerrarse en torno al voto del núcleo duro fujimorista no le alcanzó para ganar las elecciones. Lo más sorprendente es la persistencia de una identidad fujimorista de 26 años de continuidad que sirve para legitimar cualquiera sea el candidato en su contra.

Si bien la manifestación y el frente ciudadano en contra de la dictadura y el autoritarismo ha sido una victoria, ésta fue ante todo moral. Los partidos políticos tradicionales, no se han recuperado del desprestigio que significó la década de los noventa, donde el juego político tradicional entró en crisis. Sin política sólo quedaba la polarización a favor o en contra del fujimorismo, la única identidad de peso. La élite empresarial continúa capitalizando la anti-política apoyada en la injerencia de la Junta Nacional Electoral a la ahora de bajar candidatos potencialmente competitivos.

La sociedad peruana continúa presentando traumas post-conflicto. Sólo la organización en torno a la memoria terminará con el fantasma del autoritarismo, que tras 16 años continúa perfilado como una amenaza capaz de ganar las elecciones. Kuczynski, es un pragmático  miembro de la elite económica peruana. Cuando los resultados de los primeros comicios lo señalaban como el elegido para pasar a la segunda vuelta, ha reiterado que de llegar al poder -si la mayoría fujimorista en el Congreso así lo aprueba- promulgará la ley para que los ancianos obtengan el beneficio de la prisión domiciliaria esta ley claro está, favorecería a Alberto Fujimori. Quedará en manos del emergente frente ciudadano la lucha en contra de la impunidad y la des-memoria que siguen sufriendo las víctimas, lo que al mismo tiempo implicaría la recuperación de la política peruana y la credibilidad en la justicia.

[1] http://elcomercio.pe/politica/elecciones/critican-ppk-exabrupto-contra-veronika-mendoza-noticia-1889708

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