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@clujan0

El Banco Central de Chile ha optado por la prudencia. En la esperada reunión de política monetaria de febrero, la entidad, dirigida por Mario Marcel, decidió mantener la tasa de interés en el 3,25% anual. Esto, después de que en enero la hubiese reducido por primera vez en dos años. En las semanas previas a la cita, el mercado estaba dividido prácticamente en partes iguales sobre qué camino iba a tomar el emisor, quien finalmente mantuvo el rango de la tasa, pero no descartó que podría ser necesario incrementar el impulso monetario en el corto plazo.

En su análisis sobre la situación externa, el organismo afirmó que las condiciones financieras globales continúan mejorando, al igual que el precio de los activos de economías emergentes. En el mercado energético, el petróleo se ha mantenido por encima de la barrera psicológica de los 50 dólares por barril. Por su parte, el cobre, principal producto de la limitada canasta de exportación de este país suramericano, se elevó un 0,7 por ciento hasta los USD$ 6.065 dólares por tonelada, después de que el paro general de trabajadores, declarado sobre los envíos de la mina Escondida, hiciera que las cotizaciones tocaran su nivel más alto desde mayo de 2015. ¿Por qué es tan importante el cobre en Chile? En primer lugar, para comprender esto, es necesario esclarecer algunos datos que nos muestran como el desempeño económico chileno va estrechamente ligado el desempeño del mercado internacional del cobre:

– La industria del cobre en Chile está liderada por la estatal Codelco. Además, participan gigantes globales como Anglo American, Glencore, y BHP Billiton, accionista mayoritaria de la mina Escondida semiparalizada por una huelga de trabajadores que reclaman mejoras laborales y el pago de un bono de USD$ 39.000

– Escondida es la mayor productora de cobre del mundo, produciendo ella sola el 5% de todo el metal rojo que se comercializa a nivel global. Este peso mundial se traduce en un importante peso también a nivel nacional, pues representa el 1% de la economía chilena y al menos el 10% de las exportaciones.

Además, es importante recordar que la producción de cobre en Chile anotó una caída del 3,8% en 2016, afectada por diversos contratiempos entre los que destacan las paralizaciones por mantenimiento y la debilidad en el precio de las materias primas en los mercados globales.

A lo interno, la decisión tomada por el Banco Central de Chile pareció coherente con la inflación. El índice de precios al consumidor anual llegó a 2,8%, cercano a la meta fijada en el Informe de política monetaria que la mantiene en un rango de entre el 2% y 4%. Hasta antes de que se diera a conocer esta cifra, la mayoría de analistas no dudaban en que habría una segunda bajada de intereses  para llegar a una tasa del 3%. Sin embargo, aunque luego la balanza se equilibró, esta menor presión sobre los precios coincidió con una persistente debilidad de la actividad económica, con cifras de consumo y demanda que continúan mostrando un frágil desempeño, mientras que el mercado laboral, si bien no ha empeorado, mantiene las tendencias previas nada alentadoras.

En medio de este panorama se hace necesario estimular la economía y el dilema al que se enfrenta el Banco Central de Chile es el de seguir bajando las tasas de interés o mantenerlas constantes. Dicho de otra forma, el dilema del Banco Central de Chile se basa en que:

  • Con una mayor tasa de interés, se reduce la demanda agregada desincentivando la inversión y el consumo y aumentando el ahorro de las personas.
  • Con una menor tasa de interés, se favorece al crédito y por tanto mayor gasto, siempre y cuando haya una estrecha vinculación entre la economía real y el sistema financiero.

La expectativa, en todo caso, es que esta situación se mantenga al menos en la primera mitad de 2017, pues nada indica que se vaya a producir una disminución de los tipos de manera acelerada.

En la actualidad, el reto económico obliga a pensar en nuevas formas de diversificación de la estructura productiva del país, que a partir de su dependencia del cobre ha abierto la puerta a cuestionamientos sobre las limitaciones del modelo económico chileno y especulaciones sobre su posible fecha de caducidad. Más allá de las políticas de índole monetario que se tomen, es necesario el replanteamiento de su modelo económico y la diversificación de la producción.