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@Floripa_2012 @barbaraestereo

Pedro Pablo Kuczynski (PPK) ha tenido un recorrido ambiguo. Luego de ganar las elecciones presidenciales de 2016 por centésimas su popularidad creció y, en un primer momento, pareció encarnar cierta modernización –al menos discursivamente– de la sociedad peruana. Hoy parece más dispuesto a jugar el rol de paladín de la derecha regional en el frente externo: recientemente Perú encabezó una convocatoria a todos los cancilleres sudamericanos pare deslegitimar al gobierno venezolano[1]. Sin embargo, manifiesta poca preocupación por la gobernabilidad del país puertas adentro.

La última encuesta realizada por la consultora GFK[2] pone en evidencia el cambio en la preferencia de la sociedad. Actualmente, el nivel de desaprobación de su gestión alcanza el 77% de la población.

            Fuente: www.gfk.com/es-pe/

Algunos puntos clave para arrojar luz sobre este cambio de tendencia son, en primer lugar, las consecuencias sociales y la instalación de un clima hostil hacia PPK, luego de los huaicos[3], en los que la falta de presencia estatal quedó en evidencia[4]; en segundo lugar, las implicaciones de PPK con el escándalo Odebrecht y, en tercer lugar, el reciente malestar social por la prolongación de la huelga de maestros.

La cuestión educativa es uno de los principales problemas. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Perú es uno de los países con menor inversión en educación, destinada por cada estudiante secundario. Una cifra 7 veces menor que el promedio –basado en 50 países–. El tema ya estuvo en la agenda política, desde la moción de censura esgrimida por el fujimorismo, para obtener la renuncia del entonces ministro de Educación, Jaime Saavedra[5].

Hoy el contexto educativo es nuevamente el epicentro del conflicto, a raíz de una huelga de maestros que prolongó la suspensión de clases por más de 60 días en distintas regiones del país. El Ministerio de Educación, a cargo de Marilú Martens, declaró ilegal el método de lucha de los maestros en Lima Metropolitana, alegando que según el Reglamento de la Ley N° 28.988 la Educación Básica Regular es un servicio público esencial. De este modo, la justificación oficial pone el eje en la garantía a la educación, pero omite el derecho a huelga de los trabajadores docentes. Entre los reclamos de los maestros figuran: el aumento de los sueldos a base de cuatro mil soles, el otorgamiento del 10% del PBI a Educación y la derogación de la Ley Magisterial, que establece evaluaciones que pueden acarrear despidos.

El pasado 24 de mayo se llevó a cabo el Paro Nacional, el cual contó con la participación de la Confederación General de Trabajadores del Perú y la Central Unitaria de Trabajadores, quienes reclamaron contra el ajuste. Desde junio, la huelga magisterial no ha llegado a una solución definitiva, en parte, gracias a la negativa de la ministra de Educación a entablar un diálogo con el dirigente Pedro Castillo, quien ha sido acusado por el Gobierno –sin pruebas fehacientes–  de albergar vínculos con organizaciones terroristas. A raíz del conflicto, la ministra Martens será interpelada por el Congreso los primeros días de septiembre en un proceso en el que deberá contestar cuarenta preguntas.

PPK ha respondido criminalizando a los gremios docentes. El presidente acusó a los huelguistas de poseer una “inspiración senderista”, en consonancia con las declaraciones realizadas hace dos semanas por el ministro del Interior, Carlos Basombrío, en el Congreso. El ministro había explicado ante la comisión de Educación del Congreso que la infiltración en el gremio de maestros se remonta al 2003[6].

El pasado 29 de agosto, el gobierno publicó un Decreto de Urgencia por el cual se inicia un proceso de despido y reemplazo de los profesores que no retornen a clases. El mismo faculta al Ministerio de Educación a contratar directamente los servicios necesarios para garantizar la continuidad del servicio educativo. Según la consultora GFK, el 72% de encuestados considera que el gobierno está manejando mal la huelga de maestros[7].

Para colmo de males y con su imagen en caída libre, a mediados de agosto PPK realizó una polémica declaración en la que aseveró “Los llamados politólogos y editorialistas dicen que hay que hacer política, pero al peruano que va en su combi al trabajo, la política le importa un pepino”. Esta frase alcanzó el 84% de desaprobación de acuerdo a la mencionada consultora.

[1] http://www.celag.org/la-juntada-la-derecha/

[2] Encuesta realizada del 19 al 22 de agosto de 2017, los resultados del estudio tienen un nivel de confianza de 95%. Nivel de representatividad de 65%

[3] Lluvias y desbordes de los ríos acontecidos en marzo de este año, causado por el desborde del río Piura.  Para más información, ver: http://www.celag.org/y-el-estado-peru-y-ecuador-frente-a-el-nino/

[4] http://www.celag.org/ppk-lo-que-el-agua-se-llevo/

[5] http://www.celag.org/la-mala-educacion-ppk-vs-el-congreso-una-cuestion-de-confianza/

[6] http://gestion.pe/politica/ppk-sobre-huelga-maestros-sin-duda-hay-inspiracion-senderista-alguna-gente-2199101

[7]http://www.gfk.com/fileadmin/user_upload/country_one_pager/PE/documents/GfK_Opinion_Agosto_2017_6.pdf