Humberto de la Calle (1946), abogado de formación, proviene del ámbito académico con una militancia vitalicia en el Partido Liberal. Desde su salida de la Decanatura de Derecho de la Universidad de Caldas, se desempeñó como secretario de Gobierno del Departamento de Caldas, como registrador nacional del Estado Civil y como magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Su carrera en la política estuvo marcada por su cercanía con la élite gavirista del partido, así, durante el Ejecutivo de César Gaviria se fue ministro de Gobierno, desde ahí participó como representante del oficialismo en la Asamblea Nacional Constituyente en 1991. En 1993 abandonó el Ministerio para presentarse a las elecciones primarias del partido, quedando en un segundo lugar, detrás de Ernesto Samper.

En 1994 llegó a la Vicepresidencia de la República, donde se convirtió en un incómodo crítico de Ernesto Samper, tras el escándalo de financiación por parte del narcotráfico a su campaña electoral (Proceso 8000). En 1996 renunció y, a partir de entonces, ocupó varios cargos diplomáticos: como embajador de Colombia en España y, posteriormente, ante la OEA.

Su experiencia como vocero del Gobierno en negociaciones previas con las FARC, EPL y ELN en Caracas (1991) y Tlaxcala (1992), lo avalaron para ser el jefe de negociación del Proceso de Paz q. Este papel le sirvió para consolidar un perfil conciliador, a pesar de haber sido uno de los asesores más cercanos a Álvaro Uribe, fundamentalmente en el primer proceso reeleccionista.

Tras las negociaciones con las FARC, Humberto de la Calle se posicionó como uno de los líderes más visibles en el Partido Liberal. De esta forma, lo que empezó siendo una tímida aspiración escasamente mencionada, se consolidó en las elecciones internas del liberalismo de noviembre del mismo año. Allí, de la Calle disputó la candidatura presidencial liberal con el ex-ministro de Interior, Luis Fernando Cristo.

Los resultados de la consulta dieron como ganador el ex-jefe negociador, quien se impuso con 362.229 votos, frente a su rival que, alcanzó 320.496. La consulta tuvo una baja participación: se contabilizaron 735.957 votos, de 35.091.924 potenciales votantes. A pesar de haberse impuesto en las primarias del partido, los resultados de las elecciones presidenciales no fueron tan halagüeños.

En una campaña de alta polarización, bajo los liderazgos de Uribe (que apadrinó a Iván Duque) y de Gustavo Petro, la opción moderada de Humberto de la Calle logró despertar escaso interés entre el electorado. Conforme avanzó la campaña, el candidato fue decreciendo en las encuestas. Y, a pesar de que buscó en Sergio Fajardo un aliado para enfrentar a Duque, Petro y Vargas Lleras, la negativa del líder de Coalición Colombia zanjó todas las posibilidades de unidad.

La estocada final a Humberto de la Calle vino de la interna del propio partido Liberal, después de que César Gaviria[i] –el director de la formación– declarara que la llegada de Iván Duque al Gobierno no significaría el fin de los acuerdos, posicionándose así en contra de su copartidario. Todos estos impases dificultaron la carrera del candidato liberal que llegó “cabalgando solo” a la primera vuelta de las elecciones presidenciales. De la Calle logró apenas 396.151 votos. No sumó los más de 700.000 del total de participantes en las primarias y mucho menos alcanzó los 1.901.933 que obtuvo su colectividad en las elecciones legislativas de marzo de 2018.

El prometedor jefe negociador quedó fuera de juego y, a pesar de los golpes que sufrió de la mano de sus propios copartidarios, se mantuvo aliado a ellos hasta el último momento, posicionándose a favor del voto en blanco en la segunda vuelta electoral.

 

[Actualizado en junio de 2018] [i] https://www.semana.com/elecciones-presidenciales2018/articulo/gaviria-criticado-por-los-seguidores-de-humberto-de-la-calle/569019