Llegó a la Presidencia de Guatemala en enero de 2016, tras unas elecciones caldeadas por la enorme frustración y el deseo de cambio que produjo el escándalo de corrupción que envolvió a su antecesor, Otto Pérez Molina.

Con el lema “Ni corrupto, ni ladrón” el multifacético político ultraconservador y evangélico se granjeó el apoyo del 67% de los votantes en segunda vuelta, frente Sandra Torres. En campaña aprovechó el más que evidente descrédito de los políticos tradicionales para acceder como outsider a la liza política, con la recientemente creada formación, Frente de Convergencia Nacional – Nación (FCN-Nación).

Morales provenía del mundo del espectáculo, donde llevaba años desempeñándose como director, locutor, productor y actor. Su faceta de comediante fue la más popular entre el pueblo guatemalteco. Con su hermano conformó el dúo Nito y Neto en un programa de televisión tan exitoso que les permitió llegar a la pantalla grande. Sumado a ello desarrolló lo que parece ser una prolífica carrera académica, con un variopinta gama de estudios que van desde la teología bautista, hasta un doctorado en seguridad estratégica.

Posteriormente dio el salto a la política. Su trayectoria se remonta a la pugna electoral por la Alcaldía de Mixco en 2011, donde se postuló por Acción Nacional de Desarrollo (ADN), partido cristiano de centro-derecha. Sin embargo, Morales quedó tercero en la contienda que ganó el hijo de Otto Pérez Molina, Otto Pérez Leal.

El embate no impidió que en 2012 creara un proyecto político personal llamado Nación, en el que concentró su identidad política, basada en el conservadurismo extremista, dentro de cuyos elementos característicos destaca el temor a dios, la importancia de la familia y el honor.

En ese mismo año Morales comenzó conversaciones con el Frente de Convergencia Nacional (FCN), conformado por oficiales derechistas inconformes con el proceso de fijación de responsabilidades por las violaciones a los Derechos Humanos durante el Conflicto Armado Interno de Guatemala.

FCN era una formación extraparlamentaria que no había logrado conseguir el aval del Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, las conversaciones de Morales con los integrantes de FCN lograron consolidar la unión entre las dos fuerzas políticas, proclamándose así el partido FCN-Nación, liderado por Morales, quien con una imagen de novedad, frescura y con el bagaje de popularidad que le dieron años de trabajo en cine y televisión, llegaría al gobierno en medio de una importante crisis institucional.

Recientemente Jimmy Morales cumplió los cien primeros días en el cargo y ha sido calificado como un presidente con poco liderazgo para el cambio y una escasa capacidad de acabar con la corrupción (que por otro lado fue la promesa que lo llevó a la Presidencia).

La inefectividad de su gestión en emergencias como la reciente crisis por desabastecimiento de medicinas o la crisis carcelaria, han sido situaciones que “salva” con la siempre útil excusa de la herencia recibida, sin embargo, las dificultades en su liderazgo tienen más que ver con la ausencia de un marco programático claro y efectivo.