Es el candidato presidencial por el Partido Liberal Independiente (PLI) para los comicios que han de realizarse el próximo 6 de noviembre en Nicaragua. Su llegada al liderazgo del partido para los próximos comicios es resultado la crisis institucional que enfrenta el mismo desde junio de 2016.

A mediados de año, por sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Montealegre quedó inhabilitado para seguir ejerciendo la representación jurídica del PLI, resultando Pedro Reyes el apoderado legal de esta organización. El advenimiento de Reyes a la Presidencia del partido supuso la inconformidad de distintos diputados elegidos bajo el mandato del exbanquero Montealegrey, en consecuencia, el desacato al presidente Reyes.

La insubordinación de 28 diputados al nuevo presidente del PLI, quienes acusaron a Reyes de ser colaboracionista del oficialismo, alentó al Consejo Supremo Electoral para formular la destitución de los disidentes, por lo cual, la Asamblea Nacional decidió cesar y sustituir a 28 diputados, de la segunda fuerza política con más representación parlamentaria.

La crisis en la que está sumergido el PLI, con una intención de voto del 2.2%, conllevó posteriormente la renuncia de Pedro Reyes a ser candidato presidencial en los comicios de 2016, a poco más de un mes de las elecciones, resultando electo el ganadero y odontólogo José del Carmen Alvarado, –según él mismo–con una militancia de larga data en el PLI. Alvarado se presenta con la misma fórmula vicepresidencial que su antecesor: Yadira Ríos, quien cuando se hizo oficial la renuncia de Reyes, se despachó en su contra manifestando lo “negativo” de su liderazgo en el partido.

El desconocido aspirante presidencial, elegido por el Comité Ejecutivo del partido para encabezar la lista en la disputa de las Presidenciales un terrateniente, originario de Granada, con residencia en Managua, graduado en Odontología por la Universidad Autónoma de Nicaragua. Alvarado también ha sido militante del partido en la ciudad de Chichigalpa, trasladándose posteriormente a Managua, donde alternó el trabajo en su clínica odontológica con el desempeño en distintas responsabilidades en el PLI, hasta llegar a ser parte de la directiva nacional.

Su perfil político, con escaso reconocimiento público y la exigua inversión en la actual campaña, sumados a la lucha intestina que se da en el partido, disputado por cuatro bloques políticos desde hace varios meses, son factores que evidencian, que la figura de Alvarado viene a ser la del convidado de piedra necesario para evitar perder la personalidad jurídica del partido en profunda crisis institucional. Una necesidad que probablemente sea el único punto de acuerdo entre los distintos bloques enfrentados, como queda manifiesto en las palabras de Pedro Reyes: “En el país hay una realidad política: o se juega adentro o solo se miran pasar los toros de largo. Nosotros, los que nos quedamos a jugar… amamos al Partido Liberal Independiente y no nos vendemos por dinero, pero si no vamos, perdemos la personería jurídica”.