Por Bárbara Ester
@barbaraestereo

Marina Silva (1958) comenzó su trayectoria política en Acre, su estado natal y de la mano de Chico Mendes -una de las primeras voces que se alzó para denunciar la destrucción de la Amazonía brasileña-, quien fue asesinado en diciembre de 1988. Un año después, Marina Silva se afilió al Partido de los Trabajadores (PT) donde fue elegida concejal de Río Branco, luego diputada estatal y años más tarde Senadora de la República.

Silva fue secretaria Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo del PT de 1995 a 1997. En 2003, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva la nombró Ministra del Medio Ambiente. Durante su ministerio, Brasil redujo la tasa de deforestación amazónica y batió un récord de nuevas áreas preservadas, esa gestión le valió premios de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales. Sin embargo el 13 de mayo de 2008, renunció al ministerio. En una carta al presidente Lula dijo que dejó el cargo debido a las dificultades que enfrentan dentro del gobierno y que le impedían “continuar con la agenda ambiental federal”, comenzaría entonces su peregrinación por distintos espacios políticos.

En 2009, Marina Silva anunció su afiliación al Partido Verde (PV) y al año siguiente fue candidata a vicepresidente junto al empresario Guilherme Leal como primer mandatario. El diseño de su campaña -fundamentalmente desde Internet y las redes sociales- fue una estrategia aggiornada a la postmodernidad y sin precedentes en Brasil. Esta decisión fue fundamental para la divulgación de sus propuestas y el logro de sorprendente de 19,6 millones de votos, casi el 20%. Sin embargo, en el primer debate televisivo entre los candidatos el principal “fenómeno” de internet durante el mismo no fue Marina sino Eduardo Jorge (PV), que defendió el derecho al aborto y la legalización de la marihuana. En ese entonces Silva decía que quería ser la “primera mujer negra y de origen pobre” en ocupar la presidencia de Brasil. Sin embargo, para ganar la confianza de los grandes empresarios e inversionistas financieros, defendió las reformas laborales y jubilatorias neoliberales.

En 2011 anunció su partida del PV mientras pocos dudaban que buscaría revancha en los próximos comicios, en especial luego de que su popularidad creciera con la ola de protestas callejeras que sacudió a Brasil en junio de 2013. Silva creó una fuerza propia, Red Sustentabilidad, aunque no obtuvo las adhesiones necesarias para presentarse como lista oficial. Se alió entonces, con Eduardo Campos del Partido Socialista Brasileño (PSB) y fue nombrada oficialmente candidata presidencial para las elecciones de octubre, luego del trágico accidente de avión en el que falleciera el candidato del PSB. La designación era esperada, ya que Silva era vicepresidenta por la alianza pactada entre ambos. Su inesperada candidatura no superó la difícil tarea de convencer a dirigentes y votantes del PSB con los que existe reticencia mutua, algunos vinculados al poderoso sector de agronegocios con los cuales era dificultoso desarrollar efectivamente el “desarrollo sustentable”, uno de los puntos fuertes de su programa.

Marina también ha buscado atraer los votos de sectores religiosos, que componen una parte importante de los sectores más pobres de la población beneficiados con los programas asistenciales que le dieron popularidad al PT. Para eso, ha defendido posturas abiertamente reaccionarias en relación a cuestiones democráticas como el derecho al aborto, el casamiento homosexual y la legalización de la marihuana. “El casamiento es para personas de sexos diferentes” y “no hay en eso ningún tipo de discriminación”, dijo Silva, ferviente evangélica que justifica esa posición en sus creencias religiosas como miembro de Asamblea de Dios. Se calcula que cerca de 20 millones de personas profesan en Brasil la fe evangélica y que existe un número similar de homosexuales.

Al obtener un tercer lugar en las elecciones del 5 de Octubre de 2014 y ante el ballotage que enfrentaba a Dilma Roussef (PT) y al candidato del conservador Partido Social Demócrata Brasileño, el minero Aécio Neves, optó por este último. Afirmó dicha posición alegando compromisos adquiridos por el candidato del PSDB con la sociedad brasileña, incluyendo la realización de la reforma política, con el objetivo de reelección, la determinación de hacer la transición a una economía baja en carbono y la defensa de los derechos indígenas y otras poblaciones tradicionales. “Creo que Neves está interpretando bien lo que pasa en Brasil. Y Brasil quiere ahora una alternancia de poder”. Ella citó la inflación alta como uno de los problemas del país y añadió que considera a Neves más capacitado para enderezar la deriva económica de Brasil.

Los votantes de Marina Silva son jóvenes, urbanos y con una renta mayor a la media. Según apunta el director general de Datafolha, Mauro Paulino. El perfil del público que prefiere a la líder ecologista es muy parecido al de las protestas de junio de 2013, un votante formado y de clase media que rechaza a los partido políticos que identifican como “tradicionales”. Al mismo tiempo, Marina creció 17 puntos en la “encuesta espontánea” (cuando el encuestador no menciona a los candidatos), lo que indica que su figura ya está suficientemente instalada entre los electores brasileños.

En las últimas elecciones y por primera vez en más de dos décadas, el voto de los sectores más pobres de la población –que apoyaron la candidatura de Dilma PT- estuvo en jaque pudiendo no ser determinante. La clave del éxito de Silva está, en la “clase C”, conformada por los millones de brasileños que se incorporaron a la nueva clase media durante los gobiernos de Lula. El politólogo André Singer estima que podría observarse el fin de la coalición entre la clase C y los más pobres, y el inicio de una coalición entre la clase C y los más ricos, hecho inédito, ya que hasta ahora, los sectores marginales siempre estuvieron del lado del ganador PT. En otras palabras, la ex ministra de Ambiente podría quebrar ese voto cautivo de una “base lulista” que ascendió en la escala social de la mano del PT y que fue bien retratado en la popular telenovela Avenida Brasil.