Es un escritor peruano, considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos. Muchas de sus obras están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias; sin embargo, ha incursionado en temas de otras partes del mundo. PArticipó también en política, en defensa de una ideología liberal. En 1975 fue nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y en 1976 fue electo presidente del Pen Club Internacional. En 1994 fue designado como miembro de la Real Academia Española.

Su máxima consagración sería como Premio Nobel de Literatura 2010; en opinión del jurado, el premio fue otorgado por su “cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota”. Su respuesta fue sagaz: “Espero que me lo hayan dado más por mi obra literaria que por mis opiniones políticas”. En la actualidad, colabora en el diario El País y con la revista cultural mensual Letras Libres. El Nobel de Literatura es un premio históricamente asociado con los guiños políticos, y la intervención de un escritor en los debates sociales de su época puede ser determinante a la hora de definir una candidatura.

En 1987 se perfiló como líder político al mando del Movimiento Libertad, que se oponía a la estatización de la banca -propuesta estrella del entonces presidente de la República, Alan García Pérez-. Ya en 1990 se presentó como candidato a la presidencia de Perú por la coalición política de centroderecha, Frente Democrático (Fredemo).

Alberto Fujimori Fujimori y Mario Vargas Llosa fueron candidatos presidenciales y adversarios políticos en los años 90´. Fujimori pertenecía al partido Cambio 90, que se presentaba como un cambio radical. Este partido estaba fuertemente identificado con el 70% de los peruanos que vivían en la pobreza y con grupos históricamente marginados por la elite de los negocios y de la política. Mientras los seguidores de Fujimori venían de familias que habían migrado del campo a la ciudad en los últimos 50 años, Vargas Llosa era percibido como el representante de una elite ilustrada.

Hasta las elecciones de 1990, los sectores populares peruanos continuaban, política y electoralmente, expresándose a través de los partidos políticos tradicionales. Las elecciones celebradas ese año marcaron la transición de la política “formal” a la informalidad política; en otras palabras, significarían el triunfo de los independientes, los recién llegados y los “outsiders”. Cambio 90 no contaba con una estructura de apoyo partidario, tampoco con medios, y presentó una campaña directa e informal. Sus compañeros de candidatura eran desconocidos y no tenían experiencia política. Su eslogan: “honradez, tecnología y trabajo”, evidenciaba la carencia de un programa y una ideología definidos.

Mario Vargas Llosa, basó su campaña en la oposición al APRA, partido que se encontraba en el poder y que había realizado un gobierno deficiente en cuanto a la situación económica. El gran problema que existió en el planteamiento de la publicidad del gobierno de Mario Vargas Llosa y el FREDEMO fueron las constantes peleas que se dieron por medios televisivos por parte de militantes y candidatos de este partido, proyectando una imagen de ostentación que fue repudiada por las mayorías, en un contexto de crisis. La elección fue de los independientes: la gente estaba cansada de los partidos tradicionales y, finalmente, Fujimori logró llegar al poder desde lo bajo.

Luego de dos disputados procesos electorales (primera y segunda vuelta), Vargas Llosa perdió las elecciones y regresó a Londres, donde retomó su actividad literaria. En marzo de 1993 obtuvo la nacionalidad española, sin renunciar a la peruana. Sin embargo, es un actor político clave para entender el proceso peruano. Mario Vargas Llosa, ha participado activamente en las últimas campañas electorales en el Perú. En el año 2001, por ejemplo, dio su apoyo a Alejandro Toledo, quien derrotó a Alan García en la segunda vuelta. ”Son las primeras elecciones libres en diez años, así que me hace mucha ilusión contribuir a la democratización definitiva de nuestro país. Voy a votar por Toledo”, dijo el escritor. Luego viajó junto al líder de Perú Posible a Arequipa, su ciudad natal.

En el 2006, Mario Vargas Llosa fue un férreo crítico de Ollanta Humala, quien perdió en la segunda vuelta contra Alan García. El nobel declaró en más de una ocasión que el líder del Partido Nacionalista sería, como gobernante, un discípulo de Hugo Chávez. Ya en el 2011, el autor de “El pez en el agua” volvió a darle su apoyo a Alejandro Toledo. Sin embargo, en la segunda vuelta respaldó la postulación de Humala, quien derrotaría a Keiko Fujimori, hija de su antiguo rival. Se ha expresado de manera benevolente sobre el ex-mandatario, afirmando que no está arrepentido de haber apostado por Humala en el 2011 porque demostró “que no ha sido un Hugo Chávez”, al haber respetado la democracia y haber continuado con la política económica que predomina en el país en los últimos años.

“Cinco esquinas”, su última novela publicada en 2016, año electoral en Perú, narra por entero la dictadura de Alberto Fujimori. El libro abunda en ejemplos de la corrupción que era inherente a ese periodo y retrata la figura de Vladimiro Montesinos, asesor principal de Fujimori. Todo el libro es una metáfora acerca de una confluencia de caminos en un barrio de Lima, antiguamente aristocrático, que se ha vuelto pobre y violento. Al mismo tiempo, es un alegato a favor de la libertad de prensa y una crítica el periodismo amarillo. La dictadura de Fujimori utilizó el periodismo amarillista, periodismo del escándalo, como un arma política para desprestigiar y aniquilar moralmente a todos sus adversarios, incluido el propio Vargas Llosa.

De cara a las elecciones de 2016 afirmó que hay un desfasaje entre una clase política desprestigiada, con partidos que no existen y en los que nadie cree, y una “sociedad moderna”. El reconocido escritor apoyó públicamente la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) quien, a su parecer, “Tiene buena capacidad y es el mejor preparado de todos” -indicó en la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)-. El 31 de diciembre de 2017, luego del indulto a Fujimori por parte del entonces presidente, cambió de opinión y despotricó contra el que fuera su candidato desde su columna en el periódico El País, cuyo título fue nada menos que ¨La traición de Kuczynski¨[1].

[1] https://elpais.com/elpais/2017/12/28/opinion/1514462305_818635.html