Por Esteban De Gori
@estedego

Mauricio Macri (Cambiemos) logró la Presidencia de la Nación en 2015. Derrotó al candidato del Frente para la Victoria Daniel Scioli en la segunda vuelta. Construyó un conglomerado político con la Unión Cívica Radical y con esta fuerza ha logrado triunfar en 5 distritos: Ciudad Autónoma de Buenos Aries, Provincia de Buenos Aires, Provincia de Mendoza, Provincia de Jujuy y Provincia de Corrientes. De éstos, los tres primeros son claves en la gobernabilidad y en la composición de recursos.
Desde la recuperación democrática (1983), la Argentina será gobernada por alguien que no proviene del radicalismo ni del peronismo. En este sentido, Macri introduce esta novedad, como aquella que nos indica que por primera vez un gobernante controlará la Nación, la Provincia de Buenos Aires (congrega el 38% del padrón nacional) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El “salto” al escenario político de Macri no se produce en tanto empresario –figura que ha tenido cierto éxito en varios países de la región-, sino por la presidencia del club de fútbol Boca Junior (1995-2008), el cual le permitió construir un vínculo con diversos políticos, empresarios y dirigentes. En el año 2003, construye su primer espacio político para la Ciudad de Buenos Aires (Frente Compromiso para el Cambio) incorporando a un sector de peronismo de la ciudad y otros espacios de centrodercha. Parte de ese impulso se debe al apoyo de Néstor Kirchner al alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, vinculado al progresismo y con un digno papel durante la crisis del 2001. En el proceso de construcción de poder del kirchnerismo y de su intento de formar una coalición territorial, Macri se lanza a la política con una formación partidaria que introduce la palabra “cambio”. Néstor y Macri se van consolidando al mismo tiempo a partir de dos trayectorias diferenciales.
En las elecciones legislativas del 2005, Macri presenta su nueva formación Compromiso para el Cambio e integra el frente Propuesta Republicana (2005) con el dirigente Ricardo López Murphy. Un frente que se logra constituir como una fuerza real en algunos distritos. Logran 6 diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires, incorporándose dirigentes que hoy son claves del elenco gubernamental. Mauricio Macri está entre los elegidos como diputado nacional. En 2007 triunfa como alcalde de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con un frente más amplio que se denominó UNION-PRO. De esta manera, Macri fue ampliando su caudal electoral con la conformación de frentes. Pero tal vez, el primer dato político significativo a considerar es la alianza con el empresario Francisco De Narváez que le permite “desembarcar” en la Provincia de Buenos Aires (obtiene el tercer lugar en las elecciones legislativas con un 15%). Una fuerza de centroderecha comienza a consolidarse más allá de la Ciudad de Buenos Aires. En 2008, se consolida Propuesta Republicana (PRO) para disputar las elecciones legislativas de 2009. Se amplía en algunas provincias y obtiene la representación mayoritaria de diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires.
En 2011, Macri derrota nuevamente al Frente para la Victoria –como lo hizo en 2007- y es reelegido como alcalde de Buenos Aires. A partir de este triunfo, Macri entiende que es posible asumir la construcción de una propuesta para 2015. La derrota del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires en 2009 y 2013 y las adhesiones que va suscitando Mauricio Macri de sectores anti-kirchneristas promueven su postulación a las presidenciales.
La continuidad de la lógica frentista impulsa al PRO a realizar una alianza con la Unión Cívica Radical y conforman Cambiemos. La palabra “cambio” vuelve a la escena discursiva para enfrentar la “continuidad” que proponía Daniel Scioli. Cambiemos organizados en torno la estrategia de Macri y el Pro logran representar sectores dominantes enfrentados a Cristina Fernández y a una subjetividad que observa en los últimos años cierto deterioro en su consumo y en sus expectativas. Macri logra reactualizar una profunda cultura política liberal que atraviesa a diversos sectores sociales y logra reinterpretar los intereses y tensiones que propone la globalización a gobiernos progresistas y de izquierda. Cierta “rebelión” de lo privado y de lo individual se activó contra una política publica estatal. La mirada estatalista del kirchnerismo capto débilmente la complejidad de intereses que se forjaron con las transformaciones de la última década. Parte de estos fueron representados por el PRO.
El 10 de diciembre de 2015 asumió Macri. Desde el inició reactualiza ciertas rutinas neoconservadoras para “poner en marcha” el “crecimiento” económico. La devaluación, el aumento de tarifas, despidos estatales y una decidida política de endeudamiento no han logrado contener la inflación. Por ahora, debemos indicar que ha logrado un “plafón” político. El Frente Renovador (Sergio Massa) y algunos sectores del peronismo que rompieron con el Frente para la Victoria han manifestado cierto apoyo a cambio de presupuesto para las provincias y obras de infraestructura. Una formula política está en marcha. Precaria, pero por momentos, eficaz. Veremos si la dinámica política y social la mantiene.