Por Gisela Brito
@giselasbrito

Samuel, como se lo conoce desde la última campaña presidencial, es uno de los empresarios más importantes del país. Dueño hasta hace pocos años de Soboce, industria de la rama cementera, accionista de Bolivian Foods y dueño de la franquicia boliviana de Burguer King, Doria Medina fue el segundo candidato más votado en las elecciones presidenciales de 2014 obteniendo un millón doscientos cincuenta mil votos (24%). Muy lejos del 61% de la fórmula Morales-García Linera. En esa oportunidad compitió como candidato de la alianza Unidad Demócrata (UD) en la que su partido (Unidad Nacional – UN) confluyó con el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, y su Movimiento Demócrata Social (MDS). También fue candidato presidencial en 2005 (7,81%) y 2009 (5,65%) por Unidad Nacional, partido que fundó en 2003 luego de retirarse del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario). Un sondeo de opinión de la empresa Mercados y Muestras(1) del mes de diciembre de 2015 lo ubica segundo entre los potenciales rivales de Morales en un escenario hipotético de triunfo del Sí en el Referendo Constitucional. Escenario que si bien no se confirmó puede dar alguna pista de la valoración de Doria Medina entre la población. Allí figura con 15% de apoyo, detrás de Rubén Costas (28%) frente a la pregunta “¿quién debería enfrentar a Evo Morales en 2019?”
Doria Medina pertenece al selecto grupo de la elite boliviana con acceso a estudios internacionales. Estudió Economía y Administración de Empresas en la Universidad Católica Boliviana y completó su carrera académica en la Arizona State University, (Estados Unidos) y en el London School of Economics (Inglaterra).

Su trayectoria política es de larga data. De convicción liberal, fue Ministro de Planeamiento y jefe del gabinete Económico entre 1989 y 1993, durante la presidencia de Jaime Paz Zamora. En 1997 acompaño en la fórmula presidencial a Paz Zamora que buscaba un segundo mandato. En 2003 fundó UN desde donde inició su propia carrera a la presidencia. En 2006 fue electo con 7% de los votos como miembro de la Asamblea Constituyente, donde se opuso a la sanción de la nueva Constitución Política del Estado iniciando una huelga de hambre junto a otros dirigentes en la ciudad de Sucre. Otros datos de interés de su biografía incluyen un secuestro de cuarenta y cinco días en 1995 a manos del movimiento guerrillero peruano MRTA del cual fue liberado a cambio de un rescate que él mismo cifra en cuatrocientos mil dólares; un grave accidente aéreo en 2005 donde volvió a escapar de la muerte y de donde proviene uno de los slogans de su última campaña presidencial “carajo, no me puedo morir”.

Fernando Molina(2) ubica a Doria Medina como un exponente del sector de la derecha que caracteriza como “dialogante”, en oposición a la derecha “denegatoria”, sector más abiertamente reaccionario representado por Jorge “Tuto” Quiroga y compañía. Y es que desde UN, Samuel propone en tono moderado la conservación de ciertos logros económicos y sociales del oficialismo, lo cual implica no la impugnación total sino un reconocimiento parcial del proceso de cambio impulsado por el MAS desde 2006 y una propuesta por avanzar sobre lo construido. Por citar un ejemplo, en cuanto al sector económico, en un giro abrupto respecto a la postura de Medina a inicios de los noventa, el programa de UD para las elecciones de 2014 rezaba “las empresas del Estado que se ocupan de los recursos naturales y son estratégicas para el país: las defenderemos y las convertiremos en corporaciones eficientes, transparentes y competitivas”, y sobre la impugnación o no de las conquistas sociales alcanzadas prometen conservar y mejorar “[t]odas las normas, acciones e instituciones que dan a los indígenas derecho a conservar su cultura, hábitos tradicionales (como el acullicu de hoja de coca), idioma, forma de organización política y judicial, y a no ser discriminados por ello; es decir, a progresar manteniendo su identidad.”(3)

En sintonía con las propuestas del programa de gobierno, la imagen política de Doria Medina en los últimos años ha sido construida en torno al perfil de empresario bueno, emprendedor y exitoso, comprometido con la generación de empleo en el país y ejemplo tanto de superación personal como de responsabilidad empresaria –resaltan iniciativas impulsadas para promover el trabajo social y comunitario en los sectores populares como el proyecto Estación Central (4). Según el mismo declara, está en política porque “en el sector privado he cumplido, ya no me motiva”. Su biografía política, en cambio, contrasta con esta imagen de empresario-político con vocación de servicio. Enfrenta al menos diez procesos judiciales por diversas causas que incluyen supuestos delitos de contratos lesivos al Estado, conducta antieconómica, terrorismo financiero y malversación de fondos. En 2011 fue arraigado –medida sustitutiva de la detención que le impedía salir del país sin autorización previa- por una causa que involucraba a Soboce en el delito de daño económico al municipio de Sucre. En enero de 2016 la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobó la realización de un juicio de responsabilidades al expresidente Sánchez de Lozada y Doria Medina –y otras once exautoridades- por su actuación como titular del Ministerio de Planeamiento y Coordinación y Jefe del Gabinete Económico en las privatizaciones de la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE) y el proyecto Formación de Capitales en Áreas Secundarias (FOCAS) que implicó la privatización del sistema financiero. En 2014 su adversario político Tuto Quiroga lo acusó de impulsar una campaña sucia en su contra orquestada por los mismos asesores de imagen que sirvieron a Sánchez de Lozada en 2002 (célebres luego del documental “Nuestra huella es la Crisis” de 2003 donde se evidencia las estrategias de campaña negativa impulsadas contra Reyes Villa). A pocos días de la celebración del Referendum de 2016, Doria Medina reconoció que la empresa publicista que maneja su marketing electoral (Gramma) había contratado recientemente a Walter Chávez, emblemático ex asesor del Presidente Evo Morales desde 2005.

Notas

(1) Los datos de la encuesta pueden consultarse en http://correodelsur.com/politica/20151206_referendum-encuesta-muestra-escasa-ventaja-del-no-a-la-reeleccion.html

(2)En Molina, F. (2005) La oposición boliviana, entre la “política de la fe” y la “política del escepticismo”. Revista Nueva Sociedad Nº254, noviembre-diciembre de 2014. Disponible en www.nuso.org

(3)En “Una mejor Bolivia es posible: La unidad es el camino”. Programa de gobierno de Unidad Demócrata para transformar el país. Disponible en http://cd1.eju.tv/wp-content/uploads/2014/07/Programa-Unidad-Democrata.pdf

(4)Puede verse la autobiografía de Doria Medina en https://www.youtube.com/watch?v=jC_9qfCUjAI

Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica

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