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La soja se encuentra en su precio más bajo desde el año 2008. La oleaginosa, que ha ganado cada vez más preponderancia en las exportaciones de la región, se encuentra cotizando a 330 dólares la tonelada (promedio julio). ¿A qué se debe esta baja? ¿Qué rol juega la guerra comercial entre Estados Unidos y China? ¿Cuáles son los países más afectados?

Precio de la tonelada de soja en dólares (Golfo de México)

Fuente: elaboración propia en base a FAO.

Durante el nuevo siglo la soja se ha vuelto protagonista de la agricultura. Según datos de la FAO entre el 2000 y el 2016 la producción mundial se incrementó un 107%, pasando de 161 a 334 millones de toneladas. Un 24,3% del alza se explica por el crecimiento del cultivo en Estados Unidos, principal productor mundial. Mientras que un 62,4% de este notable incremento se debe a la expansión en tres países de la región: Argentina, Brasil y Paraguay. La participación de la soja y sus derivados en las exportaciones totales de estos países se ha vuelto muy relevante, 20%, 10% y 40%, respectivamente.

Entre los factores que explican el auge mundial de la soja se destaca el rol de China. Las importaciones de la oleaginosa por parte del gigante asiático han crecido de manera constante durante las últimas décadas impulsadas por el crecimiento poblacional, el proceso de urbanización y el aumento de los ingresos reales de la población. El aumento de los estándares de vida generó un fuerte incremento en el consumo de carnes, que creó una gran demanda de soja como alimento animal entre otros usos que se le asigna al producto. Este país es el principal consumidor en el mundo e importa el 85% de lo que consume. Durante estos años, a su vez, la financiarización de los mercados de commodities, contribuyó a potenciar los aumentos de precios[1].

Sin embargo, actualmente se proyecta una baja en las importaciones de soja a partir del arancel que decidió aplicar el Gobierno chino a la soja estadounidense. China impuso un arancel de 25% a la soja proveniente de Estados Unidos como respuesta a los aranceles que la Administración Trump estableció para diversos productos chinos.

Las proyecciones del USDA (U.S. Department of Agriculture) apuntan a que esta medida generará una caída de la demanda de 9 millones de toneladas en relación a los pronósticos previos. En paralelo, se espera una cosecha por encima de la media en Estados Unidos que aumentará la oferta más de lo previsto. Este escenario bajista, a su vez, redujo la demanda de la oleaginosa por motivos especulativos. Como resultado, los precios de julio se ubican un 12,7% respecto de un año atrás y un 9,5% desde principios de año.

Sin embargo, cabe preguntarse si la menor demanda de soja estadounidense no podrá favorecer a futuro la demanda de la soja producida en la región. Un tercio de las importaciones chinas provienen de Estados Unidos por lo que podría producirse un desplazamiento de esta demanda a la región. En efecto, el mercado está reflejando un comportamiento curioso en esta dirección. Usualmente, los precios de la soja fijados en la bolsa de Chicago (descontado el traslado al Golfo de México) tienden a regir tanto para Estados Unidos como para Brasil y Argentina. Sin embargo, tras el anuncio del arancel chino los precios a los que vende cada país tendieron a divergir. Según datos presentados por el USDA, en junio los precios de la soja estadounidense se ubicaron en 365 dólares mientras que los de la soja brasileña y argentina lo hicieron en 386 y 382, respectivamente[2]. Así es como los precios que perciben los productores estadounidenses decayeron 18% desde mayo a julio, más de lo que lo hicieron en el resto de los países.

A modo de cierre podemos resumir tres causas fundamentales detrás de la baja del precio de la soja: la menor demanda de importación china tras el arancel, la mayor oferta estadounidense esperada para la próxima campaña y la menor demanda especulativa en un contexto donde se avisora una baja de precios. Si bien esta tendencia a la baja podría matizarse o incluso revertirse en caso de que se concrete un desvío de la demanda de soja por parte de China o de Estados Unidos a la región, las señales de alarma deben ser escuchadas. Hablamos de la dependencia que aún tenemos de las exportaciones primarias, las cuáles son muy volátiles en sus precios, y de la complejidad de un mundo marcado por la guerra comercial.

 

 

[1] Se crearon distintos instrumentos financieros que permitían apostar a los precios de la soja. De esta manera, se creaba una demanda extra por factores especulativos.

[2] https://apps.fas.usda.gov/psdonline/circulars/oilseeds.pdf

 

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