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  • A punto de cumplir un año y medio en el poder, Jimmy Morales se enfrenta a un desencanto cada vez mayor consecuencia de su cuestionada gestión.
  • Hay que recordar que su campaña para la presidencia estuvo marcada por un discurso que giraba sobre la honestidad y contra la corrupción, donde el – en ese entonces- candidato a la presidencia hacía gala de no tener vínculos políticos previos.
  • Sin embargo, hoy día, numerosos miembros de su gabinete y diputados oficialistas aparecen involucrados en actos de corrupción.
  • Estos hechos han provocado que el grado de aceptación del presidente Jimmy Morales caiga del 82% al 19% en poco más de un año, datos publicados por el Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
  • El desencanto llevó a que el pasado 7 de marzo, miles de campesinos marcharan hacia el palacio presidencial exigiendo la renuncia del presidente, alegando como principal motivo la vinculación del presidente con hechos de corrupción y la incapacidad de su movimiento de centro-derecha para resolver los problemas del país.
  • La movilización fue convocada por el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) y la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC).
    • Según datos de las organizaciones, la marcha reunió a más de 40.000 manifestantes entre campesinos, indígenas y organizaciones sociales y populares.
  • Además de la exigencia de luchar contra la corrupción, las organizaciones convocantes solicitaban una serie de medidas económicas que ayuden a salir de la situación dramática que sufre buena parte de la sociedad guatemalteca.
    • Entre ellas, destaca la solicitud de nacionalización del sector de la energía eléctrica, para evitar las continuas alzas en el servicio; así como la exigencia del cese de operaciones de empresas transnacionales que se dedican a la extracción minera.
    • Igualmente se ha criticado el pago de las deudas de 216 empresas privadas por parte del ejecutivo, lo que ocasiona una importante merma en los recursos públicos que podrían utilizarse en inversión social.
  • Por tanto, la administración del presidente Jimmy Morales se caracteriza, en este momento, por un continuismo de la corrupción y de las políticas económicas que defienden el interés de unos pocos frente al interés de las grandes mayorías.
  • Esto hace que las sombras que presentaba el modelo económico guatemalteco sigan oscureciéndose, y que el flagelo de la pobreza y la desigualdad sigan sin combatirse con políticas eficaces.
  • Sin embargo, la realidad es que el 59,3% de la población vive en la pobreza, porcentaje que viene incrementándose año tras año.
  • Igual ocurre con la pobreza extrema, que según los últimos datos publicados por la Encuesta Nacional de Condiciones de Visa (Econvi) en 2014, ésta alcanzó el 23,4%
  • Estos malos datos dan como resultado que Guatemala sea el tercer peor país ubicado en el ranking del Índice de Desarrollo Humano que realiza el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sólo superando a Haití y Honduras en el continente.