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La creación de las misiones sociales, la recuperación de la soberanía petrolera y la construcción de la unión latinoamericana forman parte de un ideario. Así lo analiza Alfredo Serrano Mancilla en El pensamiento económico de Hugo Chávez.

El pago de las deudas sociales, la recuperación de la soberanía petrolera y la construcción de una alianza entre los países latinoamericanos fueron los principales legados que dejó el ex presidente venezolano Hugo Chávez a su país. “El (Chávez) sabía que el neoliberalismo no es algo marginal ni parcial, sino que se trata de una megaestructura global tan laberíntica de la cual no se puede salir si no es con una reforma total”, afirmó el doctor en Economía español, Alfredo Serrano Mancilla, quien visitó Buenos Aires con motivo de la presentación de su libro El pensamiento económico de Hugo Chávez (Ediciones del CCC). En él, indagó acerca de las principales influencias que determinaron, una vez en el poder, las políticas del ex jefe de Estado y cómo fue su arduo recorrido para lograr superar el neoliberalismo en su país. Además, en diálogo con Página/12, el también actual director ejecutivo del Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (Celag), analizó la actualidad económica de Venezuela y los principales desafíos que tiene por delante el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Serrano Mancilla expresó que los orígenes humildes del ex presidente venezolano le permitieron, ya desde pequeño, conocer bien de cerca las problemáticas que sufría su país. “En la época cuando Venezuela gozaba del auge petrolero nunca habían entrado tantas divisas al país. Sin embargo, en esa misma época, Chávez fabricaba y vendía barriletes para llevar un poco más de dinero a su casa. Este es un buen ejemplo de la falta de redistribución de los ingresos que llegaban a Venezuela.” La carrera militar, señaló el analista español, le permitió al ex presidente, por un lado, asegurar el sustento económico personal y, por el otro, recibir la instrucción que influenció su pensamiento económico. “Chávez tuvo un proceso de formación muy complejo, y sobre todo muy ecléctico: tomó un poquito de todo y así moldeó su pensamiento. El retomó con mucha fuerza a Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y Simón Bolívar”, explicó. “A Bolívar lo admiraba por ser el que pregonó la ‘libertad y emancipación’; de Rodríguez, el ‘espíritu’ de no dar respuestas creadas o copiadas de otros lugares, sino su famoso ‘inventamos o erramos’; mientras que de Zamora, su actitud combativa, ya que de los tres fue el que más luchó en las calles”, afirmó el director ejecutivo de la Celag.

Sin embargo, el ex presidente venezolano no sólo conformó su pensamiento a través de la obra de los próceres de la historia su país, sino que también fueron importantes algunos presidentes latinoamericanos de corte nacionalista-desarrollista de la década del ’70. “(Omar) Torrijos de Panamá, (Juan Francisco) Alvarado de Perú y (Juan José) Torres de Bolivia fueron personas a las que Chávez admiró. Le interesaba, particularmente, el concepto de ‘frontera interior’ de Torres, así como la disputa que Torrijos tenía con Estados Unidos en términos de independencia”, expresó Mancilla, cuyo libro se publicará a partir de hoy en el país.

Chávez, sostuvo el economista, supo leer en clave el proceso social que se estaba gestando en su país a partir de las violentas protestas que tuvieron lugar en la capital venezolana en 1989 contra las severas políticas neoliberales que había implementado el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. “Con un pueblo fuerte y vigoroso que demanda y exige, Chávez entendió que había que derogar la Constitución, hacer una asamblea constituyente que genere un nuevo pacto de mayorías. Y este pacto iba a ser con el pueblo, no con las elites dominantes”, señaló.

Por eso, apenas asumió su primera presidencia en 1999, el líder venezolano impulsó una nueva Constitución que fue promulgada antes de que finalice ese año. “Esta nueva Constitución contempla la recuperación de la soberanía, de sectores estratégicos. Busca establecer una política redistributiva hacia las mayorías, salirse del modo en que Venezuela estaba subordinada en el mundo. Chávez quería resolver el presente para modificar el futuro. El cambió el marco legal para evitar la herencia de estructuras legales que podrían significar un freno para el cambio hacia adelante”, sostuvo el director ejecutivo del Celag. La nueva carta magna permitió al ex jefe de Estado atacar los asuntos más urgentes con mayor precisión. Mancilla recordó que la primera urgencia fue la resolución de las deudas sociales de las mayorías. “Chávez solía decir ‘sólo se puede planificar a largo plazo si la gente no se muere a corto plazo’. Fue por eso que creó las Misiones Bolivarianas (programas sociales que contemplaban alfabetización, consultas médicas gratuitas y acceso a la vivienda). Estas no eran una copia del Estado de Bienestar europeo, porque no implican una negociación con el capital, sino que se tratan de algo innegociable”, sostuvo. Otro de los logros del gobierno del ex presidente fue la recuperación de la soberanía petrolera, que había sido cedida a los poderes económicos internacionales. En el 2000, recordó Mancilla, el entonces jefe de Estado convocó a una reunión a los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para “frenar” a los Estados Unidos, que utilizaba a la Agencia de Energía Internacional (AIE) para fijar los precios del petróleo desde la política norteamericana. “Otro pilar en el pensamiento económico de Chávez fue la construcción de la ‘unión’ latinoamericana, ya que entendía que no hay posibilidades de una revolución nacional si no iba acompañada de una revolución regional. El creía que no se podría resistir el capital internacional de Venezuela sin una alianza regional que permita la colaboración mutua. Fue por eso que junto a los presidentes (Néstor) Kirchner y (Luiz Inácio) Lula da Silva, trabajó por la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)”, dijo.

Mancilla expresó que, pese a los avances económicos que conseguidos durante los dos mandatos de Chávez, Venezuela tiene serios problemas de eficiencia. “Luego de las elecciones de 2012, Chávez planteó la necesidad de dar un golpe de timón porque reconoció las fallas en el modelo. El se dio cuenta de que tiene que combatir el ‘rentismo importador del siglo XXI’: la demanda creció tanto que la oferta productiva nacional no pudo seguir esa velocidad.” Además, la falta de productos de primera necesidad es una de las grandes cuestiones que el actual presidente venezolano no puede terminar de resolver. “Es curioso, porque hay desabastecimiento en productos como la leche pero no en el yogur. La misma materia prima vale para una cosa y no para la otra. Es evidente que hay fallas de eficiencia, pero el reto es cambiar la forma de pensar la matriz productiva”, expresó Mancilla.

Otra deuda a saldar, señaló el experto, es la dependencia económica de la exportación del petróleo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un país que tiene una deuda social tan grande no puede “abrirse con facilidad” de los ingresos del petróleo. “Luego de las inundaciones en Caracas a finales de 2010, durante el año siguiente Chávez construyó más viviendas sociales que las que se hicieron en el mismo año en todo Estados Unidos. Los ingresos petroleros permitieron concretar la visión ‘humanista que tenía Chávez sobre la economía’”, señaló. Aun así, aclaró el economista, el desarrollo petrolero debería ser complementario al de sectores como el turístico, el cual “tiene potencialidades muy fuertes en materia de ingresos para Venezuela”.

Mancilla expresó que Chávez estaría satisfecho con el trabajo de Maduro al frente del Estado venezolano, aunque imaginó que en un hipotético encuentro le pediría más trabajo aún. “Maduro fue leal y pudo superar muchos momentos de dificultad, por lo que Chávez lo felicitaría por eso. Pero también le daría al oído sobre la necesidad de seguir dando ‘saltos hacia adelante’”, hipotetizó el doctor en Economía. “Chávez tenía la habilidad de crear nuevas políticas y creo que le apuntaría que trabaje en eso. ¿Por qué no crear una agencia de calificación de riesgo latinoamericana?, ¿Por qué no crear puertas adentro certificados de producción en vez de certificados de no producción?, ¿Por qué no dar divisas para que se produzca en vez de importar? Estoy seguro de que Chávez lo felicitaría por seguir avanzando y le daría miles de ideas.”

Informe: Gustavo Gerrtner

Públicado en Página 12