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Siguiendo su propio estilo, el pasado viernes Trump afirmó que cancelará “por completo” el acuerdo que había firmado la administración Obama con Cuba, y que como presidente enfrentará los “crímenes” del régimen cubano, etc. El encendido discurso fue acorde a las expectativas del atento público anti cubano en Miami, encabezado por la parcialidad Republicana, con personajes como Marco Rubio y Mario Díaz Balart [1] –quienes  han hecho un gran esfuerzo para presionar a Trump a favor del cambio total en la política hacia la isla.

Pero más allá de los discursos controversiales y viscerales (como el del pasado viernes) que han llevado a Trump a la presidencia, lo cierto es que su gobierno no dará marcha atrás en todo lo que se había negociado durante el anterior gobierno demócrata: los viajes de familiares y el giro privado de remesas a Cuba seguirá sin modificaciones (no será prohibido ni recortado); las empresas que ya han comenzado actividades en la isla no tendrán que dar marcha atrás en sus negocios, pues no se trata de medidas retroactivas (es el caso, por ejemplo, de  Starwood Hotels and Resorts); no se afectarán ni los vuelos comerciales ni los cruceros a la isla. Se permitirán los viajes individuales, menos aquellos bajo la figura “people to people” que fueron inaugurados por Obama y que ahora necesitarán de permiso especial del Departamento del Tesoro [2]. La embajada de EEUU en la Habana seguirá abierta. Al igual que durante la gestión Obama,  la política “pies mojados-pies secos”, que en algún momento había permitido a los cubanos llegados a Estados Unidos tener automáticamente ciudadanía estadounidense, seguirá inhabilitada [3]. Hay al menos 45 empresas estadounidenses operando en la isla, vinculadas a vuelos, cruceros y telecomunicaciones, sectores que no serían afectados [4].

Lo que sí será afectado es lo relativo a transacciones comerciales que de modo directo o indirecto se vinculen con la empresa cubana Grupo de Administración Empresarial S. A (GAESA). El discurso de Trump y la réplica en notas de prensa, advierten sobre el modo en que, con el acuerdo anterior, se estaba beneficiando de modo directo (“peligrosamente”) a las Fuerzas Armadas cubanas que están a cargo de GAESA, [5] a la vez que subrayan que las restricciones apuntan a presionar a la economía cubana [6].

Precisamente, en el “Memorandum Presidencial de Seguridad Nacional sobre el fortalecimiento de la política de Estados Unidos hacia Cuba”, se aclara que la restricción buscaría fomentar “el crecimiento de un sector privado independiente del control del gobierno cubano” [7] (léase: presionar la economía nacional cubana). El memorándum establece que el Secretario de Estado será el encargado de identificar las “entidades que se encuentran bajo el control de, o actúan en nombre de, los militares cubanos, inteligencia o servicios de seguridad o personal (como  GAESA, sus filiales, subsidiarias y sucesores)” [8].

Esta decisión cobra sentido en el contexto económico y geopolítico regional, donde la arremetida contra una empresa estratégica para la economía estatal cubana (articulada nada más y nada menos que con el sector militar) parecería ir en continuidad con la desestabilización de empresas estatales estratégicas (en términos de crecimiento económico, en materia geopolítica y de desarrollo científico-tecnológico) como Pemex (México), Odebrecht y Petrobras (Brasil), que en los últimos tiempos han sufrido profundas crisis institucionales explicadas de modo simplista y superficial, como producto (única y exclusivamente) de mala gestión y corrupción –lectura que no alcanzan a ocultar un claro trasfondo político y geopolítico.

El debilitamiento de estas empresas estatales ha justificado la privatización y/o apertura de sectores estratégicos al capital transnacional, negocios especialmente anhelados por empresas estadounidenses. En el caso de Cuba, esto aparece como intencionalmente buscado, según el mencionado memorándum: fortalecer el sector privado en Cuba, independiente del control estatal. Además, en una nota de prensa se desliza que, según la percepción de las FFAA cubanas (asociadas a GAESA) uno de los mayores peligros de desestabilización en Cuba, vendría de la mano de la ineficiencia económica (léase, entre otras cuestiones, problemas de funcionamiento, crisis institucional, etc. de empresas estatales), lo que dificultaría el proceso de reformas  implementado en Cuba [9]. Un dato que se agrega al panorama,  es que GAESA se vinculó a Odebrecht  a través de financiamiento del Banco de Desarrollo de Brasil (BANDES) para desarrollo de obras de infraestructura en Cuba (modernización de aeropuertos, construcción del puerto de Mariel, etc.).

En esta misma clave, pero desde los intereses de la inteligencia y sector militar de EEUU, debe leerse el hecho de que permanece sin cambios el servicio de internet en la isla y la intención de ampliar ese servicio. Se trata de un espacio estratégico  para el gobierno estadounidense [10]. Estados Unidos tiene programas de espionaje vía internet como Vault7 y Cherry Blossom, mediante los cuales puede tener acceso a cualquier tipo de dispositivo que esté conectado a internet y que sirven entre otras cosas para tareas de espionaje, tal como se muestra en recientes filtraciones de Wikileaks [11]. Además, cuando se “destapó” el caso de coimas Odebrecht, inmediatamente se apuntó a la relación con el gobierno Cubano, culpando a la “falta de libertad” para acceder a información sobre el caso, aclarando que “exponer las posibles irregularidades en la asociación Odebrecht-GAESA requiere hackear los archivos de la cúpula militar cubana” [12].

De lo dicho se desprenden tres cuestiones: que la política con Cuba mantiene varios de los acuerdos logrados durante la gestión Obama; que las restricciones afectan a un sector estratégico de la economía cubana y buscarían debilitar el control estatal, fomentando un mayor crecimiento del sector privado para en un mediano plazo presionar por la liberalización de la economía; que un sector muy vinculado a la inteligencia estadunidense, como el servicio de internet, seguirá ampliando su presencia en Cuba y de eso deben tomar nota los cubanos (conociendo la amplia trayectoria de la NSA; FBI, CIA y demás organismos de inteligencia a lo largo y ancho de América Latina).

[1] Marco Rubio, segundo hijo de cubanos en Miami, quien además integra la Comisión de Relaciones Exteriores y el Comité Selecto de Inteligencia y fue contendiente a la presidencia en las pasadas elecciones. Se especula que Rubio apoyó a Trump como miembro del Comité de Inteligencia respecto a la investigación en su contra por la injerencia rusa en las pasadas elecciones. Mario Díaz Balart es otro hijo de cubanos en Miami que hizo looby para que Trump decidiera cambiar el “mal acuerdo” firmado por Obama y Raúl Castro. Díaz Balart conforma el Subcomité de Defensa y Operaciones Extranjeras.

[2]https://www.washingtonpost.com/world/national-security/trump-to-revise-parts-of-obamas-cuba-policy/2017/06/15/d7951ae4-5212-11e7-be25-3a519335381c_story.html?utm_term=.13f0a2632d43

[3]https://www.thestar.com/news/world/2017/06/16/trump-set-to-announce-revised-cuba-policy-to-stop-us-cash-flow-to-military.html

[4] http://www.enganchecubano.com/adelanto-la-nueva-mas-dura-politica-trump-hacia-cuba/

[5]http://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/cuba/article155772469.html

[6] http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/en-nuestra-opinion/article156414164.html

[7]https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/national-security-presidential-memorandum-strengthening-policy-united

[8]https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/national-security-presidential-memorandum-strengthening-policy-united

[9] http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40298131

[10] https://freedomhouse.org/report/freedom-net/2016/cuba

[11] https://wikileaks.org/vault7/

[12] http://www.diariolasamericas.com/america-latina/cuba-la-ruta-del-dinero-odebrecht-gaesa-n4111312