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En julio de 2014 Fortaleza (Brasil) fue el escenario donde los países miembros del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) declararon el lanzamiento del Banco de Desarrollo y de un Fondo común de Reserva para Contingencias. Un año después, entre el 8 y 10 de julio se desarrolla la VII Cumbre del bloque en Ufá (Rusia), cuyo principal objetivo será formalizar el funcionamiento de esas instituciones. En el encuentro entre mandatarios se debatirán los aspectos de funcionamiento de estas estructuras financieras.

La entidad contará con un capital inicial de 100 mil millones de dólares y tiene como proyección ejecutar tratados de cooperación hasta el año 2020, focalizando el financiamiento de proyectos vinculados a infraestructura y desarrollo. Los primeros créditos comenzarían a otorgarse a comienzos de 2016. Si se considera que los países del Grupo BRICS concentran el 42 % de la población mundial y el 27 % de la economía mundial, el fortalecimiento y la puesta en marcha del Banco de Desarrollo y el Fondo de Garantías Mutuas, permitirá que se transforme en una herramienta clave para que el bloque genere fuentes de financiamiento alternativos a las instituciones hegemónicas tradicionales, en pos de apoyar a las economías emergentes y en desarrollo desde una perspectiva de inclusión, con un fuerte impacto en la economía financiera mundial.

Uno de los aspectos diferenciales de este nuevo banco de desarrollo frente al Fondo Monetario Internacional (FMI) es respecto del poder de voto de cada integrante. Desde el 2010, el Congreso de Estados Unidos mantiene bloqueado un proyecto para darles mayor voz a los países emergentes en las instituciones financieras internacionales. A pesar de que China es la segunda mayor economía del mundo, su porcentaje de participación y voto en el FMI no supera el 4 por ciento. En el organismo crediticio de los Brics, la novedad es que los miembros gozarán del mismo estatus en cuanto a la toma de decisiones, a pesar de que sus aportes económicos estén diferenciados en función del tamaño de su economía.

Los temas económicos serán los primeros a tratar por los delegados del BRICS en esta cumbre, a fin de poner sobre la mesa la hoja de ruta de los países miembros para ampliar las relaciones en materia de comercio e inversiones, lo que permitiría ampliar el intercambio en monedas locales. Además de analizar la agenda común en el marco del encuentro del Grupo de los 20 (G20). Pero no faltará en las discusiones la política internacional. Este cumbre tiene lugar en un momento mundial álgido para la Unión Europea, que encuentra a Grecia en la lupa de la política internacional. El presidente ruso, Vladimir Putin, quien a partir del 1 de abril asumió la presidencia pro tempore de los BRICS, en más de una ocasión aseguró que Rusia tiene muy buena predisposición en mejorar el rol político de esta asociación en el escenario mundial. Yuri Ushakov, asesor de presidente ruso declaró en una conferencia de prensa que “durante un almuerzo de trabajo en régimen cerrado, (los mandatarios) tratarán toda la actualidad de la agenda internacional, incluidas Ucrania, Grecia y la amenaza terrorista por parte del Estado Islámico”.

Respecto a la crisis griega, el viceministro de Finanzas ruso, Sergei Storchak, dejó la puerta abierta a que el nuevo banco de los BRICS brinde financiamiento al país heleno. Una declaración incisiva que se da en pleno pulso entre el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras con el Eurogrupo, justo cuando Atenas y Bruselas están al borde de una ruptura que podría hacer tambalear toda la Zona Euro.

En el contexto de esta Cumbre, están teniendo lugar reuniones bilaterales entre los miembros del bloque con el fin de afianzar las alianzas binacionales con la firma de acuerdos. La mandataria brasileña Dilma Rousseff precisó que los Brics ya están trabajando en más de 30 áreas, desde la agricultura a la salud y la innovación tecnológica, y aseguró que el bloque es “una de las prioridades de la política exterior de Brasil”.

Entre las primeras medidas del encuentro se destaca la designación del ministro de Desarrollo Económico, Antón Siluánov, como gobernante ruso del Nuevo Banco de Desarrollo. Además, en rueda de prensa conjunta, Putin, informó el día de hoy que dentro de los acuerdos que ya se firmaron en la VII cumbre destaca la creación de una nueva universidad que permita fortalecer el sistema educativo en las naciones involucradas. Además destacó acuerdo en términos de seguridad informática y cooperación energética.

En paralelo a la cumbre de los BRICS se desarrollara otro importante cónclave internacional: la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que se llevará a cabo este 10 de julio en Ufá (Rusia). Esta tiene como meta comenzar la incorporación de dos nuevos miembros de pleno derecho: la India y Pakistán. Hasta el momento, la OCS (cuya presidencia pro tempore también está a cargo de Rusia) está conformada por China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, además de contar con la participación de Afganistán, Irán, Mongolia, India y Pakistán como observadores y de Bielorrusia, Sri Lanka y Turquía en el rango de socios de diálogo.