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@Ava_GD

Un escenario de alta tensión

Las elecciones generales del próximo 26 de noviembre en Honduras serán decisivas para dirimir un escenario de alta tensión política en el país centroamericano. Donde, en los últimos meses, el incremento de la represión gubernamental a todas aquellas iniciativas, líderes y movimientos críticos se ha convertido en caldo de cultivo de una oposición fortalecida de cara a los próximos comicios.

Las del próximo domingo serán las primeras elecciones que contarán con nuevas reglas de juego, tras la sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, que habilitó la reelección presidencial, relevando el mandato constitucional. El resultado es la repostulación del presidente Juan Orlando Hernández, quien tiene amplias posibilidades de ser reelegido, pues controla el proceso de escrutinio de votos, la comisión de supervisión electoral, el ejército –que según la ley hondureña mueve las papeletas y todos los procesos–, los órganos de apelación, la maquinaria clientelar y los medios de comunicación.

Esto dificulta la llegada al poder de nuevas alternativas progresistas y, en definitiva, advierte de unos comicios previsiblemente poco transparentes y fraudulentos, que recuerdan las elecciones de 2013, donde el uso de cédulas de personas fallecidas y migrantes fue solo uno de los escándalos de la jornada[i].

No solo la oposición ha dado la voz de alarma; tanto la ciudadanía –en sendas marchas en las últimas semanas– como la comunidad internacional han puesto de manifiesto su preocupación. Frente a esto, la decisión ha sido ampliar el acompañamiento y la observación, estarán presentes organizaciones que representan el establishment, cuyos intereses confluyen con los del oficialismo, entre ellas; la OEA –donde el jefe de la Misión de Observación Electoral será el derechista expresidente de Bolivia, José “Tuto” Quiroga–, la Unión Europea, la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE) y el Centro Carter.

Los candidatos

Alrededor de 5.700.000 hondureños y hondureñas elegirán presidente, 128 diputados del Congreso, 298 alcaldes municipales y 20 diputados del Parlamento Centroamericano. Para la Presidencia se presentan 9 candidatos: Marlene Alvarenga, por el Partido Anticorrupción (PAC); el líder campesino Lucas Aguilera por el Partido Democracia Cristiana; el general Romeo Vásquez Velásquez por el Partido Alianza Patriótica Hondureña; Alfonso Díaz, por el Partido Unificación Democrática; Eliseo Vallecillo, del partido Va Movimiento Solidario (Vamos) y, finalmente, Isaías Fonseca, por el Partido Frente Amplio (FAPER).

De la multiplicidad de opciones, solo tres tienen posibilidades: Salvador Nasralla, de la Alianza Oposición contra la Dictadura; el actual presidente Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional y Luis Zelaya, del Partido Liberal.

Nasralla, representante de la alianza de Libertad y Refundación (LIBRE) y del Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU-SD), maneja un discurso con una clara impronta progresista que ahonda en los problemas sociales y económicos de mayor calado para los hondureños, en particular, los ligados a la concentración de la tierra, la primarización de la economía y la precarización laboral[ii]. A su vez, en su discurso, refleja el hartazgo de la ciudadanía de las dinámicas corruptas del gobierno nacionalista, lo que le ha valido el liderazgo de populosas manifestaciones en contra del gobierno, especialmente por el rechazo a la reelección (inconstitucional) del presidente Juan Orlando Hernández.

El jefe del Ejecutivo Juan Orlando Hernández, del derechista Partido Nacional, se repostula –tras la sentencia de la Corte Suprema de Justicia– para continuar con su mandato. Su trayectoria gubernamental está marcada por un discurso de derecha cercano a sectores castrenses y el señalamiento en escándalos de corrupción y de manipulación de instancias como el Tribunal Supremo Electoral y el Registro nacional de personas[iii].

Luis Zelaya se presenta como el candidato tecnócrata: ingeniero y rector universitario, con una amplia militancia en el Partido Liberal (20 años). Alterna esporádicos acercamientos con la coalición opositora Contra la Dictadura. Aunque mantiene un posicionamiento ideológico lejano al de Salvador Nasralla, pero se ve aún más distante de la perspectiva oficialista.

Los sondeos de opinión y escenarios previsibles

Hacer un análisis de los sondeos de opinión pública puede ser poco certero, no solo por las diferentes metodologías y empresas e instituciones que los realizan, sino también por los intereses detrás de cada una de ellas. Sin embargo, teniendo en cuenta estas limitaciones, asociadas a la volatilidad y contradicciones propias del proceso hondureño, al identificar una línea temporal, que abarca el último semestre, se puede observar una tendencia inicial de mayor favorabilidad al presidente Juan Orlando Hernández, con una evolución que apunta hacia a Salvador Nasralla como posible vencedor de la contienda en la más reciente medición.

De cara al próximo domingo, el desenlace electoral pareciera apuntar al triunfo del actual mandatario. Ello debido a la previsible inexistencia de un proceso electoral libre y justo. Sin embargo, la fuerte movilización social de los últimos meses pone de manifiesto que hay una ciudadanía activa y participativa que se niega a dar continuidad a las dinámicas políticas de una derecha autoritaria, y cuya fuerza puede ser determinante, tanto ahora, como en los próximos meses, para dar un vuelco al escenario esperado.

[i] http://www.eods.eu/library/EUEOM%20FR%20HONDURAS13.02.2014_es.pdf

[ii] http://www.celag.org/en-honduras-la-oposicion-logra-la-unidad/

[iii]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150604_honduras_presidente_hernandez_reconoce_financiacion_fraudulenta_corrupcion_lv

Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca (España) y licenciada en Comunicación y Sociología por la misma universidad.

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