11 min. lectura

La conducta de los economistas es de manual. Existe un interés repentino entre los especialistas por entender los vínculos financieros entre los países emergentes cuando ocurren episodios de crisis simultáneos en estas economías. Las conclusiones suelen ser que el nivel de integración de los mercados globales provocan efectos de contagio. ¿Por qué no existe el mismo interés en entender los vínculos de la economía real entre las economías no desarrolladas? Dejar de lado este aspecto del análisis limita la capacidad para comprender hacia dónde se mueve Latinoamérica, cuáles son sus tendencias principales y cómo podría modificarse su sendero de crecimiento. En este informe nos proponemos ir a contramano del análisis tradicional y revisar una relación estructural poco estudiada: el patrón de comercio, la posibilidad de potenciar las integraciones tecnológicas y el volumen de las inversiones entre Turquía y la región.

Lecciones turcas para Latinoamérica

La selección de Turquía como una economía interesante para entender cómo se relaciona a nivel estructural con América Latina no es azarosa. Se trata de un país estratégico, que en los últimos años dio señales claras de querer fortalecer la integración con Latinoamérica y que, en la práctica, lo hizo con prisa y sin pausa. Los intercambios comerciales entre Turquía y América Latina aumentaron por encima de las 10 veces en los últimos años. Los montos comercializados pasaron de los 1.000 millones de dólares a principios de los 2000 a más de 10.000 millones de dólares en la actualidad.

En diferentes estudios sobre el incremento del valor agregado de la producción regional se indica que Turquía es una economía con fuerte potencial para ayudar a Latinoamérica a avanzar en la diversificación tecnológica, geográfica y de mercados[1]. Estos elementos son posibles por el cambio de la sociedad turca en los últimos años. La modernización de la producción tecnológica es uno de los elementos que más resalta entre los indicadores de la economía turca. En 1996, la producción de tecnología baja y media representaban el 75 por ciento de la producción tecnológica, mientras que la cifra descendió desde el principio de esta década a menos del 60 por ciento[2]. Esto indica que el país pasó a tener una mayor porción de producción de alta tecnología. La sofisticación alcanzó a las exportaciones y posibilitó un salto tanto cualitativo como cuantitativo de la economía.

El país avanzó no sólo en términos comerciales (y aumento de la producción tecnológica) en los últimos años sino que se concentró en otras áreas estratégicas que sirven de lección para América Latina. Turquía anunció su compromiso en materia energética y medioambiental para llegar a generar el 30 por ciento de su demanda de energía a partir de fuentes renovables. Las sinergias productivas que brindan estas políticas son recomendadas como estrategias de desarrollo en los manuales de cualquier corriente económica. Se trata de una experiencia que la región debería aprovechar como aprendizaje a partir del refuerzo de los vínculos estratégicos.

El interés por entender los puntos de contacto reales entre Turquía y América Latina alcanza al sector de servicios. Las estadísticas de turismo internacional indican que más de 1 millón de latinoamericanos realizan viajes de esparcimiento a Turquía año a año. En el plano de los servicios culturales, la conexión que sobresale se vincula con la producción de series televisivas turcas, que han conquistado las pantallas de la región, principalmente en Chile y en la Argentina. Este dato muestra una idiosincracia que, más allá de las distancias, parecen cercanas entre ambas economías. Se trata de una hipótesis que puede observarse al mencionar la desigualdad, una característica de Latinoamérica. En el país turco hay apenas 62 personas que concentran una riqueza superior a los 3.500 millones de dólares. La población total asciende a 80 millones de personas. El 10 por ciento de la población más rica, en tanto, embolsa la tercera parte de los ingresos de la economía y el salario mínimo se ubica por debajo de 600 dólares[3].

El patrón de intercambio comercial

Tras entender que Turquía es un país prometedor para incrementar las capacidades de desarrollo de la región, el plano comercial es uno de los más interesantes para profundizar el análisis. La primera pregunta que surge cuando se busca revisar cómo es la relación en términos de la economía real de Turquía con la región, es qué patrones sigue el intercambio de bienes. Esta relación puede medirse tanto en una dimensión cuantitativa (es decir, por montos exportados e importados) como en en una dimensión cualitativa (o sea, el nivel de valor agregado que contienen los productos intercambiados).

En términos cuantitativos puede observarse que el volumen de exportaciones hacia Turquía ascendió a 6.466 millones de dólares en 2017, mientras que las importaciones desde Turquía sumaron 2.305 millones Esto permitió registrar un superávit comercial a favor de Latinoamérica por 4.161 millones de dólares. El dato, no obstante, dice poco si no se revisa la composición tanto de las exportaciones como de las importaciones.

El detalle de las exportaciones

En grandes rubros puede mencionarse que el 32,9 por ciento de las exportaciones de la región hacia la economía turca pertenecen a Productos Primarios (PP), 6,6 por ciento de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), 35,1 por ciento de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) y 25,4 por ciento de Combustibles (COMB).

America latina y Turquia- espacios para la cooperacion-01
Esto permite obtener una primera conclusión. En la actualidad, unos 6 de cada 10 dólares exportados a Turquía se explican por productos asociados con materias primas. La región tiene un amplio margen para ofrecer bienes con mayor contenido tecnológico y, sobre todo, asociados a un proceso manufacturero.

La clave para entender cómo se podría agregar valor a lo que ya se exporta pasa por identificar cuáles son los principales productos vendidos al mercado turco. En detalle se registra que hay cerca de 1.700 productos distintos enviados a Turquía, aunque apenas 30 concentran el 99 por ciento de las exportaciones anuales medidas en dólares. En la lista de estos productos principales se identifican los bienes que siguen:

  • Carbón (23% de las exportaciones)
  • Ganado vivo (8%)
  • Porotos de soja (7 por ciento)
  • Minerales de hierro y concentrados (5%)
  • Aceite de soja (4%)
  • Pasta de madera (3%)
  • Algodón (3%)
  • Cobre (3%)
  • Vehículos con cilindrada entre 1000 y 1500 cc (3%)
  • Café (2%)

Esto indica que de los principales 10 productos de exportación, 9 son materias primas básicas. La posibilidad de empezar a modificar esta composición reemplazando, por caso, oleaginosas sin procesar o ganado vivo por alimentos terminados es clara, y debería formar parte de las agendas de acuerdo con Turquía. La región tiene una importante capacidad para ser vendedora de alimentos procesados con mayor valor agregado (ver el último apartado de inversiones extranjeras para profundizar en este punto).

El detalle de las importaciones

Las importaciones que entran desde Turquía a la región sumaron el año pasado 2.305 millones de dólares. Cuando se revisa por grandes rubros, se observa que el grueso de las compras (85,1 por ciento) se explican por manufacturas de origen industrial. Se trata de un espejo invertido respecto de las exportaciones latinoamericanas hacia Turquía (en que casi las dos terceras partes están vinculadas a materias primas). A su vez, el 7,9 por ciento de las importaciones que ingresan a la región son manufacturas de origen agropecuario, el 3,6 por ciento productos primarios y 3,3 por ciento combustibles. 

America latina y Turquia- espacios para la cooperacion-02

El ejercicio de analizar la lista de los principales productos importados también es valioso en este caso. Se compran cerca de 2.290 tipos de bienes, pero apenas 40 productos explican el 99 por ciento de las importaciones medidas en valor. Los principales artículos que llegan desde Turquía son los que siguen:

  • Hierro o acero sin aleación (9% de las importaciones)
  • Aceite de petróleo (3%)
  • Metales preciosos de joyería (3%)
  • Vehículos con cilindrada entre 1500 y 3000 cc (2%)
  • Partes y accesorios para vehículos (2%)
  • Nueces y avellanas comestibles (1%)
  • Clinker de Cemento (1%)
  • Aleación de acero, barras y varillas (1%)

Estos datos permiten obtener una segunda conclusión. Si bien los productos que le vende Turquía a la región provienen principalmente del sector de las manufacturas, el nivel de valor agregado y tecnología implícita en estos bienes como hierro o aceite de petróleo no es elevado. Deberían encontrarse oportunidades para explotar sinergias y potenciar el contenido tecnológico de estas importaciones. Existe una clasificación comúnmente usada en el análisis de los patrones comerciales para evaluar el nivel de contenido tecnológico que se intercambian las economías. Siguiendo esta clasificación, propuestas por Lall (2001), se observa que sólo 3 por ciento de las importaciones que entran a América Latina desde Turquía tienen un contenido tecnológico elevado.

America latina y Turquia- espacios para la cooperacion-03

El dato abre posibilidades de negociación entre la región y Turquía. Las exportaciones de América Latina resultan complementarias con las importaciones turcas, lo que implica que no compiten los mercados y pueden aprovecharse espacios para mejorar de ambos lados el contenido tecnológico de los bienes intercambiados. Para la región puede implicar un aumento de las exportaciones de alimentos procesados con alto valor agregado, mientras que para Turquía puede significar un incremento de las ventas hacia la región de productos manufactureros vinculado a sectores como la electrónica.

Espacio para nuevas inversiones extranjeras

El cambio en los patrones de intercambio comercial requiere planificación y negociación, pero también implica incrementar la inversión extranjera tanto de Turquía en la región como la de la región en Turquía. Los desembolsos de capital son centrales para aumentar los vínculos productivos, explotar sinergias en las cadenas de valor, conseguir aprendizajes tecnológicos y reforzar los espacios de diversificación.

Existe un ejemplo relevante del año pasado para poder explicar este argumento. La firma de alimentos brasileña BRF(Brasil Foods) realizó una de las diez fusiones más importantes de América Latina con empresas extra zona del 2017. Se trató de la adquisición de la firma turca de alimentos Banvit Bandirma Vitaminli Yem Sanayii. Se desembolsaron 400 millones de dólares en esta operación, una cifra relevante en materia de inversiones. ¿Por qué es tan importante esta transferencia? La respuesta es la posibilidad de potenciar la llegada de alimentos procesados y ya no sólo de materias primas hacia Turquía gracias a empresas de la región que se afirman en el mercado turco. Lo mismo vale para el caso inverso, en el que firmas de Turquía podrían invertir en la región para favorecer la llegada de los productos vinculados al sector de las manufacturas con alto contenido tecnológico.

La predisposición entre estas economías existe y debería canalizarse en un intercambio cada vez más fluido. Las autoridades turcas realizaron importantes giras comerciales en la región en los últimos años, al igual que funcionarios latinoamericanos de alta talla fueron en misión comercial a Turquía. La firma del tratado de libre comercio con Chile y las negociaciones de los tratados con México, Colombia, Ecuador y Perú son una señal clara sobre el interés en ampliar los vínculos. Ejemplos como la apertura reciente de sedes del Organismo Turco de Cooperación Internacional (TICA) en Bogotá (Colombia), y en la Ciudad de México refuerzan la idea. Lo mismo que el anuncio de las últimas semanas acerca de que Turquía apoyará la innovación en tecnología financiera de Venezuela y aceptará su moneda digital como medio de pago. La cooperación Sur-Sur es posible. Es el momento de potenciarla en forma inteligente.

 

 

[1] Los informes de la Cepal sobre espacios de inserción del comercio de América Latina en el mundo son de gran relevancia para observar este punto.        https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/1190/S2013758_es.pdf;jsessionid=1194DE642B18B4F7B96ACAF8270D18D4?sequence=1

https://www.cepal.org/sites/default/files/speech/files/draft_abi_turquia.pdf

[2] Los datos fueron analizados en el siguiente informe: https://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/que-tenemos-que-aprender-sobre-el-proceso-de-desarrollo-turco/

[3] Los datos distributivos de Turquía se obtuvieron de distintas fuentes:

https://datos.bancomundial.org/pais/turquia

https://countryeconomy.com/national-minimum-wage/turkey

https://knoema.es/atlas/Turqu%C3%ADa/Participaci%C3%B3n-en-el-ingreso-por-el-10percent-m%C3%A1s-rico

 

Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Desarrollo Económico en la Universidad Nacional de San Martín

Co Authors :