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@barbaraestereo

@amilcarmso

Desde que ingresó al ámbito de las estimas públicas en 1995 como presidente del Club Atlético Boca Juniors -una de las instituciones más populares del fútbol argentino- la imagen personal de Mauricio Macri -y de él como gestor/administrador- siempre había estado en progresivo crecimiento, con algunos saltos importantes hacia arriba, como cuando fue reelegido jefe de Gobierno (2011) o cuando ganó el balotaje en la contienda presidencial del 2015. Sin embargo, desde diciembre del año pasado, a propósito de lo que supuso la propuesta de reforma previsional planteada por su Gobierno en el Congreso, sus indicadores comenzaron a caer. Esta situación se agudizó con las últimas circunstancias político-económicas del país: la devaluación del peso argentino, la necesidad estructural de respaldar el modelo económico en dólares y la solución adoptada por el Gobierno de recurrir (una vez más) al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los mencionados hechos parecen haber perforado el blindaje que, salvo excepciones -como el escándalo de la condonación de deuda de Correo Argentino a su propio padre o el caso Avianca- tenían tanto M. Macri como su gestión. El mismo blindaje que venía resistiendo la disminución en el poder de compra de la mayoría de la población, la reorientación compulsiva de los gastos domésticos, o el aumento de la desigualdad social.

Este retroceso, que empezó a observarse en diciembre del 2017, ya puede comenzar a verse como una tendencia social más firme a partir de los primeros días de mayo de este año, sobre todo si consideramos que viene siendo un dato extendido en todas las consultoras de opinión. Hay tres indicadores sustantivos que respaldan la inferencia: I. el grado de insatisfacción de la ciudadanía en general; II. el impacto económico de la suba del dólar y el retorno al FMI para solucionar los desequilibrios macroeconómicos internos y; III. la coincidencia por parte de las encuestadoras de una reversión del optimismo/pesimismo como organizador de los humores sociales.

I.  Imagen presidencial e imagen del Gobierno

Uno de los trabajos que, si bien elaborado durante el mes de abril, ya indica una caída en la “satisfacción” respecto del Gobierno y del Presidente es el de la Universidad de San Andrés1. Allí se vislumbra que “la marcha general de las cosas” es insatisfactoria, al igual que “los resultados de gestión” tanto del Poder Ejecutivo como del Congreso y la Corte Suprema, lo que habilita a una mirada más de conjunto sobre el sistema político. Según este sondeo de opinión cada son vez más los que desaprueban al Gobierno nacional que los que sí lo hacen (sobre todo en Clase D, milennials, localizados en el sur del país y opositores).

Satisfacción con la marcha general de la situación, gobierno de M. Macri

El nivel de insatisfacción de la sociedad se ubica ahora en el 68%, desglosado en un 36% de “muy insatisfechos” y 32% de insatisfechos. Este estudio indica que la satisfacción general pasó del 53% en octubre, tras el triunfo electoral en varios distritos clave, al 39% en enero, luego del recorte a los haberes jubilatorios y del audio del ministro de Trabajo (nada menos que un egresado de la Universidad de San Andrés) donde insulta a su empleada, Sandra Heredia -contratada de manera informal y luego nombrada en la intervención del Sindicato de Obreros Marítimos (SOMU)-. En el mes de abril registró su punto más bajo, con el 30%.

Desaprobación del Gobierno de M. Macri

Por su parte, la aprobación del gobierno de Mauricio Macri, en términos generales, decae del 66% en la coyuntura electoral del mes de octubre a una aprobación de 46% en el mes de abril. De este modo, la aprobación sigue cediendo y continúa en baja. La “luna de miel” parece haber terminado: por primera vez la “desaprobación” al gobierno (53%) superando en 7 puntos a la “aprobación”.

En igual sentido, el relevamiento de Rouvier & Asociados2 señaló que la imagen del presidente Mauricio Macri profundiza la tendencia a la baja con el 54.4% de imagen negativa y el 42.1 % de positiva. En palabras de su director, durante el último mes continuó la tendencia negativa en la imagen presidencial, la cual comenzó en diciembre pasado a raíz de la sanción de la ley previsional, a lo que se sumó el caso Triaca y la permanente inflación3. Por su parte, la gestión de gobierno sigue siendo menos valorada que la imagen personal del presidente y también se encuentra en línea decreciente.

En una entrevista realizada a Gustavo Córdoba, director de la consultora que lleva su nombre, en Radio 10, él afirmaba: “La caída de imagen positiva del gobierno es estrepitosa”4. Su último sondeo nacional hace un recorrido de la caída de la imagen del Gobierno y advierte que “desde diciembre, cayó 25 puntos la aprobación”. En el caso del trabajo de Gustavo Córdoba y Asociados, La imagen del presidente Macri es en un 58,9% negativa (42,5% muy mala y 16,4% mala); mientras que el 36,7% de los encuestados tiene una buena imagen (14,4% muy buena y 22,3% buena).

II.  FMI, una cuestión de confianza

El último disparador en la caída de la imagen de Macri ha sido el modo de gestionar los recientes desequilibrios con  la tasa de cambio y la vuelta al FMI. Desde enero de este año, la consultora D‘Alessio -junto con la firma Berensztein- había observado cómo la imagen presidencial no logró remontar la caída sufrida en diciembre pasado, a raíz de la reforma previsional5.

Evaluación situación económicaEntre sus principales conclusiones se observó una incertidumbre social con respecto a la inflación, el empleo y el tipo de cambio. La firma fue una de las primeras en difundir el impacto de la negociación con el Fondo Monetario en la opinión pública y, a su vez, la que presenta el mayor nivel de desacuerdo con dicha decisión. Solo un 2% de los entrevistados considera “adecuado” solicitar créditos a dicho organismo.

Los resultados de Taquion/Trespuntozero tampoco son favorables al Gobierno Nacional. Sobre la pregunta: ¿El anuncio sobre el FMI hizo que cambiara la imagen que usted tenía del Gobierno? Gana el 47,9%, que dice que “sí, para peor”, frente a un 39% que considera que sigue igual y un escueto 13,2% que lo considera favorable6.

Por su parte, la imagen del Gobierno nacional refuerza su tendencia a la baja de su imagen positiva cayendo 6,6 puntos de abril a mayo (previo al acuerdo con el FMI) y otros 2,3 puntos más luego del acuerdo. Para la consultora, y en sintonía con otros sondeos, la “responsabilidad de la crisis económica” es percibida en un 53,4% como producto de las políticas actuales, frente a un 12,4% que considera que es culpa de la oposición en general y un 9,8% que se lo atribuye a la “herencia recibida”.

Confianza en el gobierno

La consultora Synopsis terminó el fin de semana su última medición nacional7, en la cual se evidencian una significativa caída en las expectativas económicas y el descontento generalizado con la decisión de tomar deuda con –poco menos del doble de personas se manifiestan en contra, en relación a quienes lo avalan-.

En lo concerniente a la responsabilidad política de la situación actual, un 45,2% cree que Macri “tiene más responsabilidad de la situación económica actual” contra un 42,6% que apunta a la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner y que constituyó el mensaje más difundido por parte del oficialismo en su política comunicacional para justificar el ajuste. D´Alessio-Berensztein también engrosa la teoría del menor impacto de “la herencia recibida” registrando un 50% de opiniones que consideran que la responsabilidad acerca de la situación económica recae sobre el oficialismo frente un 39% que lo considera producto del “Gobierno anterior”.

III.  El “optimismo”

La consultora Management & Fit, que realiza trabajos exclusivos para el diario Clarín, viene registrando un deterioro de la imagen política y económica del Gobierno a partir de los indicadores de su relevamiento semanal de índice de optimismo económico y político. A comienzos de mayo, registraba la caída de las expectativas económicas por segunda semana consecutiva. Clarín titulaba: “Más del 60% de la gente cree que la economía del país está peor que el año pasado”8. El estudio se llevó a cabo durante la corrida del dólar y se cerró un día antes de la fuerte suba de tasas de referencia del Banco Central. El 63,6% de los encuestados consideró que la situación económica del país empeoró en comparación con 2017 (36,4% adhiere al “mucho peor”, mientras que el 27,2% opta por el peor, a secas). Sólo el 18,1% cree que mejoró, mientras que un 17,1% opina que la economía está igual.

Composición de indicadores de índice global de optimismo económico

Indice de Optimismo Económico

Fuente: Clarín 6/5/20189

Composición de indicadores de índice global de optimismo político

Indice de optimismo político

Fuente: Clarín 6/5/201810

Diferentes encuestas y diferentes variables, un mismo resultado

La desconfianza al Gobierno y sus medidas económicas y políticas se registra desde el verano de 2018, luego de la reforma previsional que efectuó recortes a los haberes de jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Dicha reforma fue resistida por gran parte de la sociedad, en principio mediante movilizaciones pacíficas frente al Congreso que culminarían con una salvaje represión, heridos y detenciones arbitrarias; posteriormente se dieron con “cacerolazos”11 autoconvocados con el hashtag #PobreArgentina y #Cacerolazo.

El clima social de descontento fue in crescendo hasta volverse masivo en los cánticos de los partidos de fútbol del torneo de verano, precisamente el fútbol -el origen de la notoriedad del presidente- se le volvería en contra. Se popularizaría así, el MMLPQTP la sigla de los insultos propiciados al mandatario que se instaló como “el hit del verano”. Sin embargo, desde el retorno al endeudamiento con el FMI y las reuniones de su equipo económico con el ex ministro de economía Domingo Cavallo -cuya política económica culminaría con el default y la crisis política, social y económica de 2001- se observa un aumento aún mayor de su imagen negativa y la falta de confianza en su gestión. Distintas consultoras, pertenecientes a un amplio espectro ideológico, así lo registran.

Los datos no dejan demasiadas dudas: la imagen de M. Macri está en caída. El blindaje mediático y todas las coaliciones y redes de sustentación política que lo han acompañado –y lo siguen acompañando– no han podido impedir que la “desconfianza”, el “pesimismo”, y la “responsabilidad política/económica” se dirijan hacia la figura presidencial. No hay forma de ocultar el deterioro del vínculo representativo para con la coalición gubernamental de Cambiemos, su pérdida de legitimidad política y la caída de las expectativas sociales.

En su última conferencia de prensa –muy distinta a los escuetos tres minutos en los que anunció el retorno al FMI- esmerándose en parecer afable y al mejor estilo “política del espectáculo”, el mandatario argentino se autocriticó: “Mi principal defecto es ser demasiado optimista”. Según el índice de Management & Fit, el optimismo escasea.

2La ficha técnica del trabajo destaca que se hicieron 1200 entrevistas telefónicas entre el 3 y el 25 de abril, con un 95.5 por ciento de confianza y un margen de error de +/- 2.8 por ciento.

5El estudio realizado en forma online durante enero de 2018, relevó a 1.002 encuestados, mayores de 18 años, de todo el país.

6La encuesta fue realizada telefónicamente del 8 al 10 de mayo en el ámbito nacional con una población de 1.000 casos efectivos y un margen de error del (+/-) 3,1%.

7Synopsis-Ambito Nacional-Marzo-1485 casos.

8https://www.clarin.com/politica/60-gente-cree-economia-pais-peor-ano-pasado_0_H1ww09sTf.html En consonancia con la consultora Managmente & Fit sobre 3.600 casos en todo el país realizada entre el 27 de abril y el 3 de mayo.

10Íbid ant.

11Se trata de una forma de protesta en que los manifestantes hacen saber su descontento mediante ruido acompasado, típicamente golpeando cacerolas, ollas u otros utensilios domésticos.

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