El lunes 29 de agosto inició la recta final del cuestionado juicio político en contra de la presidenta Dilma Rousseff, reelecta por el pueblo brasilero en 2014. La alianza que permitió su segundo mandato estaba constituida por el Partido de los Trabajadores y por el tradicional Partido del Movimiento Democrático Brasilero -PMDB- encabezado por Michael Temer, en su rol de vicepresidente. Sin embargo, el juicio político –Impeachment- es impulsado por el opositor y derechista Partido Socialista, ha logrado el apoyo mayoritario del PMDB y de algunos partidos de orientación religiosa, lo cual deja entrever que el Senado Brasilero conseguirá los votos para asestar el golpe y desplazar a Rousseff.

En su defensa, ante la sesión plenaria del Senado, la presidenta desarrolló un profundo y extenso discurso que pasará a la historia latinoamericana como testimonio del resquebrajamiento de la democracia dirigido por una estrecha visión de las élites [i]. Dilma afirmó, que la verdadera razón del juicio desarrollado en su contra, es impedir que las mayorías mantengan los derechos que han sido reivindicados y adquiridos en los cuatro gobiernos consecutivos dirigidos por el Partido de los Trabajadores, cuyos resultados, en palabras de Luis Ignacio Lula, son los más democratizadores de la historia brasilera, puesto que han sacado de la pobreza a más de 40 millones de brasileros, han garantizado la educación y la salud a la niñez, y a toda la sociedad en general.

La presidenta manifestó en tono autocrítico que su gobierno cometió varios errores, especialmente al no lograr desarrollar las políticas públicas de inclusión propuestas para afrontar la crisis económica mundial, que llegó con dureza al país en 2014. Indicó, sin embargo, que el juicio es ilegítimo, por cuanto en sus 6 años de gobierno nunca cometió falta alguna en contra de la democracia o de la Constitución, mientras que sus acusadores del PMDB y el PS, están incursos en procesos judiciales, es preciso recordar que el 54% de los senadores y diputados que están enjuiciando a Rousseff están acusados o tienen condenas por delitos que van desde la corrupción, hasta el homicidio y la tortura, como el ex senador Cunha, promotor del Impeachment, quien fue desplazado de su curul el pasado 15 de junio por defraudación y apropiación de dineros públicos en el caso Petrobras [iii].

De manera contundente, Dilma Rousseff recorrió su historia de lucha, su pasado en la resistencia contra la dictadura y aseguró que estuvo dos veces cara a cara con la muerte, pero nunca dejó de luchar, aunque sintiera miedo. En este juicio, dijo estar dando pelea a otra injusticia perpetrada en su contra “no para defender su cargo sino la democracia”.

Fue un discurso de una estadista. Insistió en que el Impeachment es un atentado en contra de la voluntad popular del pueblo brasilero, por cuanto en el 2014, acudieron a las urnas 110 millones de personas, que en su mayoría optaron por elegirla a ella y a un programa de gobierno. Contrario a lo que está ocurriendo en el juicio político que se realiza en el Senado, donde tan sólo 54 senadores tienen en sus manos la capacidad de destituirla, atentando en contra de la participación soberana popular.

“Hago un llamado final a todos los senadores para que no acepten un golpe de Estado, que, en lugar de ser una solución, agravará la crisis brasilera” sentenció al final del discurso, la primera presidenta mujer del Brasil.

La destitución de Rousseff, tendrá repercusiones en la democracia, y sin ninguna duda, en la orientación económica del país. Expertos brasileros afirmaron en el diario Brasil de Fato que se prepara un mega-ajuste económico en contra de los trabajadores, recortando derechos, ampliando el desempleo y entregando las riquezas nacionales a empresas transnacionales. El plan de destitución, se asemeja a las acciones desestabilizadoras del pasado que concluyeron con golpes militares o golpes blandos, como el de Paraguay en contra de Fernando Lugo, afirmaron en el diario de los movimiento sociales [ii].

En las calles de Río de Janeiro, de São Paulo y Brasilia, hay una vigilia de militantes del Partido de los Trabajadores, de las Centrales Obreras, del movimiento estudiantil y de la alianza de movimientos sociales en contra del golpe. Se espera que durante las próximas horas la sociedad siga manifestando su inconformidad con un juicio cargado de inconsistencias jurídicas y con la clara decisión de las élites del poder para destituir a la presidenta.

[i]  Para leer el discurso completo: http://www.brasil247.com/pt/247/poder/252213/Dilma-ao-Senado-só-temo-a-morte-da-democracia.htm

[ii] https://www.brasildefato.com.br/2016/08/30/lutar-contra-impeachment-e-defender-classe-trabalhadora-avaliam-especialistas/

[iii] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160415_brasil_congreso_juicio_politico_dilma_rousseff_mr y

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-301769-2016-06-15.html